El expresidente uruguayo Julio María Sanguinetti analizó la coyuntura argentina y regional en una entrevista exclusiva por Infobae al Regreso, donde valoró avances económicos pero cuestionó el clima de confrontación y la falta de confianza que, según sostuvo, desalientan inversiones.
Durante la conversación con Gonzalo Aziz, Sanguinetti repasó su experiencia presidencial y la comparó con la actualidad argentina: “A Argentina la miramos siempre con esperanza, no solo porque siempre es bueno egoístamente que al vecino le vaya bien, sino porque además creo que tiene todas las posibilidades para ello”.
Matizó su diagnóstico con una visión crítica: “Hoy el gobierno de Milei yo lo resumiría diciendo que más allá de la utopía del anarquismo capitalista, que no deja de ser retórica, ha tenido un buen rumbo y una ejecución compleja, con mucha contradicción”.
Sanguinetti: el problema argentino es la falta de confianza y previsibilidad
El dos veces presidente de Uruguay sostuvo que la falta de previsibilidad y la confrontación política son los principales factores que desalientan la llegada de inversiones a la Argentina. “La agresión a los periodistas, la agresión a empresarios, todo eso no ha contribuido a la estabilidad y a la confianza necesaria”, aseguró.

Resaltó, en contraste, la experiencia uruguaya para consensuar entre sectores opuestos: “Uruguay logra algo que para la Argentina es prácticamente imposible, que es consensuar con los que piensan distinto”.
Sanguinetti explicó que la institucionalidad es la base para el desarrollo: “No hay desarrollo sin institucionalidad. Es así. La institucionalidad puede ser democrática o totalitaria, como en China, pero la institucionalidad es fundamental. Sin institucionalidad no se crece ni en el autoritarismo, ni mucho menos en la democracia, donde la libertad hace todo mucho más flexible”.
El debate por la institucionalidad y la política exterior argentina
Al ser consultado sobre los déficits institucionales del actual gobierno, Sanguinetti observó: “Yo diría que fundamentalmente en el manejo que hace de los temas públicos. Incluso, por ejemplo, en la política exterior. Yo creo que está bien el rumbo. Aproximarse a Estados Unidos, defender la causa israelí, pero eso se puede hacer de un modo o de otro. Y en este caso se está haciendo a veces de un modo que parece reñido con armonizar con el resto del mundo, que es fundamental. Porque para Argentina es importante Estados Unidos, sí, pero China no lo es menos”.

En el estudio, destacaron el contraste con Uruguay y Chile, donde los consensos sobre la estabilidad macroeconómica y la independencia del Banco Central sostienen políticas previsibles, más allá de los cambios de signo político. “En ambos países la moneda no se toca, por lo tanto no hay saltos bruscos en el tipo de cambio y la inflación se mantiene baja gobierne quien gobierne”, analizaron.
La mesa también vinculó la cuestión institucional con el análisis de Why Nations Fail, el libro de Daron Acemoglu y James Robinson, que señala cómo la debilidad institucional suele ser la causa central del fracaso económico y social de los países. “Lo que prueba ese libro es que los países fracasan por el problema institucional, ya sea cómo se lleva adelante la economía o en materia de libertades individuales”, apuntaron en el debate.
Sanguinetti pidió un rol moderador para Macri y advirtió sobre la polarización argentina
En el tramo final, Sanguinetti transmitió un mensaje directo a Mauricio Macri, sugiriendo que el expresidente argentino desempeñe un papel moderador para contribuir a la serenidad social: “Lo que le dije es que la Argentina hoy está precisando un baño de serenidad, que agarre la regadera y empiece a regar. Podrá mañana ser candidato o no, no importa. Pero sí cumplir ese rol moderador, ese baño de moderación que está precisando hoy la Argentina para salir de esta cosa confrontada y enojada que aleja inversiones, crispa a la gente y no ayuda a trabajar”.

Desde el estudio, Gonzalo Aziz y Malena de los Ríos contrastaron la convivencia política uruguaya con la polarización argentina, recordando episodios recientes de tolerancia y diálogo entre adversarios en Uruguay, desde la relación de Sanguinetti con Mujica hasta la imagen de Lacalle Pou visitando la sede del Frente Amplio tras asumir la presidencia. Sin embargo, también señalaron limitaciones y desafíos en Uruguay, como el alto costo de vida, la tasa de homicidios y los problemas de seguridad y suicidio, para evitar una idealización acrítica.
El equipo de Infobae al Regreso coincidió en que, a pesar de las diferencias estructurales, la fortaleza institucional uruguaya ofrece un ejemplo de convivencia posible, aunque difícil de replicar en la Argentina actual, marcada por la confrontación y la desconfianza mutua entre sus principales figuras políticas.
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