En medio del furor por Colapinto, una reunión mantiene en vilo al automovilismo argentino: detalles exclusivos

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El Turismo Carretera dejó de ser fiscalizado por el ACA en 1979 (Prensa ACTC)

El automovilismo argentino es un caso especial. En cualquier otro deporte, cuando un representante llega a la cúspide y comienza a tener buenos resultados, la actividad local lo capitaliza. Eso no pasa en nuestro país, ya que el fervor generado por Franco Colapinto en la Fórmula 1, que por ejemplo convocó 600 mil personas en un su road show en Palermo, contrasta con la peor crisis institucional en medio siglo. Aunque hay una llave para destrabar el conflicto. Una reunión cumbre mantiene en vilo al ambiente e Infobae conoció los últimos detalles.

Luego de 23 años, Argentina volvió a tener un representante en la Máxima y con proyección para varios años. Las generaciones que no pudieron vivir este fenómeno deportivo se sumaron en los últimos dos años. Pero en lugar de aprovechar la llegada de ese nuevo público cautivo, la actividad nacional atraviesa la peor crisis institucional en medio siglo.

En el automovilismo argentino hay dos entes fiscalizadores, el Automóvil Club Argentino (ACA), por intermedio de su Comisión Deportiva Automovilística (CDA), y la Asociación Corredores Turismo Carretera (ACTC). Desde hace dos años, las diferencias entre las entidades llevaron a un conflicto que tiene a los pilotos de rehenes.

El ACA es la única entidad reconocida por la Federación Internacional del Automóvil (FIA). No obstante, luego de la última grieta vivida en 2001, las partes llegaron a un acuerdo y el ACA, por intermedio de la CDA le delegó el poder deportivo a la ACTC, para que pudiese fiscalizar las categorías que tenía por entonces, el TC, TC Pista y el Top Race, que en 2011 pasó bajó el ala del ACA. Más tarde, la ACTC sumó sus divisionales promocionales para llegar al TC, con TC Mouras y TC Pista Mouras. El ACA siguió con la mayoría de las categorías y todas las federaciones regionales, que eran los representantes de la entidad madre para regir las carreras en todo el país.

César Carman (izquierda) y Hugo Mazzacane (derecha) mantienen una relación cordial y respetuosa

La delegación del poder deportivo del ACA implicó que sus comisarios deportivos y técnicos actuasen de veedores en los eventos de la ACTC. Por caso, era común verlo a Diego Mesa (CDA) en las carreras del TC. Todos los pilotos podían correr en cualquier categoría. Ambos frentes convivieron en paz, pero con algunas incongruencias, como el hecho de la aprobación de los autódromos. Por ejemplo, el Autódromo Juan Manuel Fangio de Balcarce era aprobado por la ACTC para cualquier categoría y la CDA sólo lo hacía para los zonales por una cuestión de potencia, según le dijo a CORSA su ex presidente, Carlos García Remohí. El 13 de noviembre de 2011 fue la última carrera del TC allí, con el trágico accidente de Guido Falaschi.

En el último lustro, la tensión creció y se llegó a un punto álgido en los últimos dos años, en los que categorías como el Turismo Nacional, el Turismo Pista y la Fórmula 2 (entre las más conocidas) decidieron dejar la CDA e irse a la ACTC, presidida desde 2013 por Hugo Mazzacane. Es cierto que hubo errores de parte de la CDA, algo que fue reconocido por el actual presidente, César Carman, quien desde que asumió tiene una política conciliadora y con diálogo, al igual que el actual presidente de la CDA, Eduardo Baca.

El 25 de marzo de 2024, la CDA le quitó el poder deportivo a la ACTC y, por ende, sus carreras dejaron de ser reconocidas por la FIA. Comenzaron los problemas para licencias internacionales de pilotos que sólo corriesen en categorías de la ACTC, debido a lo exigido por el Código Deportivo Internacional (CDI) de la FIA.

En este contexto, hubo puntos de tensión como la escisión que vivió el TC 2000, ya que algunos de sus equipos se fueron a fines de 2024 y el año pasado crearon el Turismo Carretera 2000 bajo la fiscalización de la ACTC. Eso no le sirvió a nadie, porque a la flamante categoría aún le cuesta consolidarse y la original (TC 2000) está resurgiendo.

El TC 2000 es la principal categoría del ACA (Prensa TC 2000)

Cabe destacar que hubo cinco reuniones entre Carman y Mazzacane, pero ninguna de ellas prosperó. Incluso, la CDA invitó a la ACTC a que se sume a su mesa directiva y hasta hubo un compromiso de Carman de pedirle a la FIA un reconocimiento al TC por ser la categoría más longeva del mundo, ya que cumplirá 89 años el próximo 5 de agosto.

Un sexto cónclave podría poner fin a todo este conflicto. El gesto vino de parte de Mazzacane el sábado 10 de mayo entrada la noche, cuando lo llamó directamente a Carman. La relación entre ambos es cordial y de mutuo respeto. Hablaron y quedaron en volver a reunirse, pero la CDA hay algo que no negocia: el CDI. Desde la entidad madre quieren que vuelvan sus veedores deportivos y técnicos a las carreras de la ACTC. Si esto prospera, se le devolverá el poder deportivo a la entidad de Mazzacane y será la llave para destrabar el conflicto.

Cabe destacar que la ACTC y la CDA cobran por la fiscalización al igual que las licencias médicas y deportivas. El que tenga más actividad a cargo, más dinero recaudará. Aunque pudo saberse que la CDA no exige que las categorías y federaciones vuelvan, salvo que quieran hacerlo.

Franco Colapinto convocó 600.000 personas en su exhibición en Palermo y es un buen momento para que el automovilismo nacional capitalice el fenómeno del piloto de Alpine en F1

Este medio también pudo saber que desde la ACTC se mantiene su actitud conciliadora y Mazzacane está dispuesto al diálogo y su actitud con el llamado a Carman lo demostró. Solo un problema de agendas entre el ex piloto de TC y Carman impidió un nuevo cónclave, que podría darse en unos diez días.

No es la primera vez que hay conflicto entre las partes. Hace medio siglo, ya era hostil el clima entre la ACTC y el ACA, que por entonces seguía fiscalizando las carreras de la popular categoría. En ese momento, la relación entre el organismo del ACA para regir la actividad, que era la CADAD (Confederación Argentina de Automovilismo Deportivo), y la ACTC, era insostenible, lo que generó la demora en el inicio del campeonato en 1979. Esto derivó en la autofiscalización del TC. Con el correr de los años, las partes lograron zanjar las diferencias e incluso en 1990 corrieron juntos el TC y el TC 2000 en Buenos Aires.

Se espera que la nueva y sexta reunión entre Carman y Mazzacane pueda concretarse. Ambas entidades están a la altura para resolver este conflicto. Lo amerita la historia del automovilismo argentino, ese que forjó a Juan Manuel Fangio, Oscar y Juan Gálvez, inspiró a Carlos Alberto Reutemann y hoy vuelve a la escena internacional con Franco Colapinto.

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