El eye black, la pintura negra que usan jugadores de fútbol americano bajo los ojos, reduce reflejos y mejora el contraste visual, según un estudio de la Universidad de Yale. Además de su función óptica, cumple un papel ritual y a veces adquiere una dimensión política en la NFL.
El maquillaje negro bajo los ojos existe en dos versiones: una crema elaborada con cera de abeja y pigmentos, y tiras adhesivas antirreflectantes. En ambos casos, el objetivo es el mismo.
Léo Sarteel, creador de contenido y jugador de los Thonon Black Panthers, equipo francés de fútbol americano, lo explicó con precisión a L’Équipe: “El sudor puede provocar que la luz se refleje en la retina, y la crema negra para ojos sirve para reducir ese reflejo”. La zona bajo los ojos es especialmente sensible porque combina cercanía al campo visual con alta transpiración durante el esfuerzo físico.
Lo que durante décadas fue intuición de vestuario recibió respaldo científico, cuando investigadores de la Universidad de Yale publicaron un estudio comparativo entre la crema de eye black, la vaselina y las tiras adhesivas. Los resultados sorprendieron incluso a los propios autores.
“No esperábamos encontrar propiedades antirreflejo ni una mejora del contraste visual con esta crema, pero mejoró ambos aspectos y demostró ser más eficaz que otros productos”, señaló el investigador principal, el doctor Brian M. DeBroff, según recogió L’Équipe. La vaselina, usada como placebo en el experimento, no mostró efectos equivalentes.
El programa MythBusters de Discovery Channel retomó la pregunta. Adam Savage y Jamie Hyneman concluyeron que el eye black no elimina el deslumbramiento por completo, pero sí mejora la capacidad del atleta para diferenciar entre zonas de luz y oscuridad, lo que facilita el seguimiento de objetos en movimiento bajo condiciones de luz intensa. Con todo, la evidencia científica sobre el accesorio sigue siendo escasa para un elemento con décadas de uso masivo en el deporte profesional.
Más allá de su función relacionada con la visión, el eye black también desempeña una función específica que está vinculada al ritual que los jugadores realizan antes de la competencia. Sarteel explicó al medio francés que el momento en que se aplica el eye black es siempre posterior a la finalización del calentamiento físico. La aplicación se convierte así en un umbral simbólico que marca el instante que antecede al inicio del partido.
Del laboratorio al ritual de juego
Terence Fall, exreceptor de la Universidad Brigham Young en Utah y analista de la NFL para beIN Sports, subrayó el efecto que genera en los jugadores más jóvenes: “Entre los jóvenes, tiene un efecto. Tiene su atractivo; uno quiere poder usarlo, saber qué es”, afirmó en declaraciones a L’Équipe.
Sarteel reconoció que, en términos de rendimiento visual, no hay diferencias significativas entre la crema y las tiras. Pero sí señaló dos ventajas prácticas de las segundas: se retiran en segundos al terminar el partido y admiten textos o diseños. “Con la pintura facial, necesitas al menos dos duchas antes de que se quite”, ironizó.
El límite que impone la NFL
Esa flexibilidad, sin embargo, choca con el reglamento de la liga. El Artículo 4, Sección 8 de las normas de la NFL prohíbe a cualquier jugador “usar, exhibir o transmitir de cualquier manera mensajes personales, escritos o ilustrados, excepto con la autorización previa de la Liga” durante el tiempo en que sea visible para el público.
Por qué casi no se usa fuera del fútbol americano
El accesorio también se usa en el béisbol, deporte donde los jugadores deben seguir trayectorias aéreas de la pelota bajo condiciones de luz similares. En el resto de las disciplinas, su adopción es marginal. Sarteel ofreció una explicación técnica: “Hay pocas disciplinas donde tengas que seguir la trayectoria del balón en el aire y donde la luz interfiera”.
En el fútbol, el arquero rara vez recibe balones desde lo alto a contraluz, lo que hace innecesario el recurso. Eso convierte a Rüştü Reçber, el legendario arquero turco con 120 partidos internacionales entre 1994 y 2012, en uno de los pocos futbolistas que recurrió al maquillaje negro de forma sistemática a lo largo de toda su carrera.



