
En el cuarto día del juicio por el asesinato de Federico Martín Aramburu, la Sala de lo Criminal de París proyectó este jueves las imágenes de videovigilancia que registraron los últimos minutos de vida del ex rugbier argentino, mientras la intención homicida de los acusados se convirtió en el eje del debate judicial. Uno de los momentos más impactantes en el recinto se dio cuando el investigador Jérôme Di-Biase fue contundente ante la corte: “Cuando vacías el cargador contra una persona no armada, es que hay intención de matar”.
La declaración encendió la sala de la capital francesa. Al escuchar las palabras del policía, los acusados Loïk Le Priol y Romain Bouvier comenzaron a moverse detrás de la mampara de protección, visiblemente alterados, y a consultar en voz baja con sus representantes legales. De acuerdo con el despacho de prensa de la agencia EFE, la defensa cuestionó de inmediato al investigador: “Cuando le piden su opinión, usted podría no pronunciarse y decir que solo es un técnico, pero decide darla y con eso puede influir en la opinión” del tribunal. Di-Biase respondió sin ceder a la presión: “Si me piden mi opinión, la doy, explicando que es mi opinión”.
Las imágenes, captadas en las primeras horas del 19 de marzo de 2022 frente a una cervecería y luego sobre el boulevard Saint-Germain, mostraron la secuencia completa de los hechos. Ante las diez detonaciones que se escucharon en la sala, Le Priol bajó la cabeza y Bouvier no mostró reacción visible. En tanto que María Codino Aramburu, viuda del deportista y presente en todas las audiencias junto a amigos de la familia, no apartó los ojos de las imágenes que registraron los últimos minutos de vida del padre de sus tres hijos.

El comisario Maximilien Gruselle, director de la investigación de la brigada criminal de París, ya había reconstruido minuto a minuto la secuencia ante el tribunal. Según el portal especializado Rugbyrama, el agente detalló que todo comenzó en el café Mabillon, donde Aramburu y su amigo Shaun Hegarty compartían mesa cerca de la de Le Priol y Bouvier. Una discusión intrascendente derivó en una pelea que los empleados del local lograron interrumpir. El dato revelador de Gruselle fue que, en ese momento, Le Priol llegó a exhibir un arma de fuego y un brazalete policial para intimidar al personal de seguridad. Bouvier, por su parte, dijo ser de la Brigada Anticriminal para que lo dejaran actuar. “Mi convicción es que parten a buscar” a los dos rugbiers, declaró el investigador ante el tribunal.
La jornada también trajo a la luz elementos que no habían figurado en los expedientes oficiales. Según reconstruyó el comisario Gruselle ante la corte en un relato reproducido por La Dépêche du Midi, las imágenes de videovigilancia del Mabillon mostraron que, durante los momentos de tensión en la terraza, Le Priol sacó un cuchillo plegable de su bolsillo, lo golpeó contra un vaso y lo acercó al rostro de Lyson Rochemir. Poco después, fue la propia Rochemir quien tomó el cuchillo para “jugar” con él. Bouvier, por su parte, imitó en varias ocasiones el gesto de apuntar y disparar un arma imaginaria. La mención de estos hechos provocó la protesta airada de la defensa, que cuestionó que se presentaran elementos ausentes de los expedientes. “Estas imágenes están bajo resguardo y a disposición de la justicia; si quieren que deje de hablar, lo hago”, respondió el investigador. El presidente de la corte le indicó que continuara.
Di-Biase explicó que Bouvier disparó cuatro veces contra Aramburu todas las balas de su cargador, con la particularidad de que, al tratarse de un arma antigua, debió accionar manualmente el mecanismo de disparo entre cada tiro, un gesto deliberado y consciente. Incluso realizó una puesta en escena ante el tribunal, con uno de los abogados de la familia en el papel de Aramburu y él mismo en el de Bouvier. Tras el primer disparo, el argentino comenzó a retroceder, pero el atacante continuó disparando y lo alcanzó en dos oportunidades. Ninguna de esas heridas fue mortal, razón por la cual ese acusado enfrenta un cargo de intento de asesinato.

Segundos después, mientras Bouvier huía, Le Priol llegó corriendo al lugar y se trabó en una pelea violenta con Aramburu, al tiempo que Hegarty golpeaba al primero con un pañuelo lleno de hielo. Las cámaras de seguridad registraron casi toda la secuencia, pero no captaron el instante preciso en que Le Priol sacó su pistola y disparó seis veces en tan solo cuatro segundos. Aramburu cayó mortalmente herido, alcanzado por cuatro proyectiles, dos de ellos junto a la columna vertebral. Sus últimas palabras, pronunciadas en los brazos de Hegarty, fueron: “Llama a la policía, me voy a morir”. El deceso fue confirmado a las 6:48. El médico forense determinó que la causa fue una hemorragia torácica.
Otro pasaje del testimonio de Gruselle reconstruyó los minutos previos a los disparos con un detalle que llenó de tensión la sala del tribunal. Aramburu y Hegarty, tras alejarse del Mabillon, se detuvieron en un hotel cercano para pedir hielo y aliviar las heridas de la pelea. Un empleado del establecimiento declaró que llegaron “muy amablemente”, que el primero se disculpó por “gotear en el piso” y que ninguno de los dos mostraba agresividad. “Es la vida”, dijo Aramburu antes de salir. Poco tiempo después de que abandonaron el hotel, la Jeep conducida por Rochemir se detuvo a su altura. “A pocos segundos de diferencia, no habría pasado nada”, observó el policía ante un auditorio que reaccionó con visible conmoción. Las pericias en el domicilio de Bouvier aportaron otro dato de peso: en su piso de 20 metros cuadrados, los investigadores hallaron más de 1000 cartuchos diseminados por el lugar, junto a material para el mantenimiento de armas, insignias de servicios policiales, placas de chaleco antibalas y una figurilla de Adolf Hitler. También encontraron el libro Mein Kampf y literatura vinculada a la ultraderecha. El comisario Gruselle lo describió como un auténtico “arsenal”.
Por su parte, el abogado de Le Priol buscó que Di-Biase reconociera que su cliente disparó “en un contexto de defensa”, activando los reflejos de un ex militar “entrenado para reaccionar en situaciones de emergencia”. El investigador lo refutó: un ex comando de la Marina francesa como Le Priol está adiestrado para “disparar contra objetivos armados” y “en situaciones de combate”, no “en una pelea con un civil” ni “contra un hombre desarmado”. También descartó la versión de Le Priol sobre dos disparos de advertencia al aire previos al ataque: “Cuando disparas seis veces en cuatro segundos, eso parece poco probable”, sostuvo. Para los investigadores, “cuando se vacía el cargador y se apunta a una persona, eso es una ejecución”.

El comisario Gruselle cerró su testimonio señalando que este caso lo marcó profundamente. Habituado a investigar ajustes de cuentas vinculados al narcotráfico, subrayó que el asesinato de Aramburu presenta un contexto y protagonistas muy distintos, y lamentó que una disputa entre hombres alcoholizados escalara hasta la muerte de un hombre. En la jornada del jueves también estuvieron presentes la madre de Aramburu y su viuda. Concluidas las declaraciones de los investigadores policiales, el juicio ingresará ahora en la fase de testimonios, en un proceso que está previsto que se extienda hasta el 25 de septiembre, cuando se espera el veredicto.
Federico Martín Aramburu, quien defendió la camiseta de Los Pumas en 22 ocasiones, fue acribillado en la madrugada del 19 de marzo de 2022 en una zona céntrica de París. Le Priol enfrenta cargos de asesinato; Bouvier, de intento de homicidio. Otros dos imputados —la expareja de Le Priol, Lyson Rochemir, y el amigo de Bouvier Antony Sorrentino— responden por complicidad y por haberlo ayudado en su fuga, respectivamente.



