
Khabib Nurmagomedov reveló los secretos de su grandeza: disciplina, fe y un padre que nunca olvidó nada. El luchador daguestaní habló en el podcast de Lex Fridman sobre la forja de campeones en el Cáucaso, su rivalidad con Conor McGregor y la filosofía que guio su registro de 29 victorias y ninguna derrota.
Khabib describió en una extensa conversación con el presentador y podcaster Lex Fridman los pilares que convierten a los atletas de Daguestán en campeones mundiales: entornos de entrenamiento sin comodidades, una cadena generacional de entrenadores y una cultura donde la lucha forma parte del tejido colectivo desde hace siglos.
La entrevista, conducida íntegramente en ruso —una novedad para el Lex Fridman Podcast—, se publicó con doblaje y subtítulos en inglés gracias a la colaboración entre traductores humanos y tecnología de la empresa de inteligencia artificial de voz ElevenLabs.
El gimnasio sin ducha y los 20 campeones

El punto de partida fue el gimnasio de Majachkalá, capital de Daguestán, donde una sola ducha de agua fría debía abastecer a 70 personas. De ese espacio surgieron más de 20 campeones mundiales, entre ellos varios títulos de la Ultimate Fighting Championship (UFC).
“Antes de 2019, entrenábamos en un gimnasio escolar con colchonetas, un saco, una cuerda y una cancha de baloncesto”, recordó Nurmagomedov. Su padre, Abdulmanap Nurmagomedov, había construido previamente un gimnasio dentro de la casa familiar en la aldea de Sildi, donde entrenaba a los niños de la zona desde que Khabib tenía cinco o seis años.
Esa figura paterna lo atraviesa todo: le hacía copiar libros a mano, le exigía memorizar los 193 países de un atlas a cambio de dinero y jamás olvidaba una tarea asignada. Para el excampeón, la escasez material no fue un obstáculo sino un catalizador: “Cuando vives bien y nunca te falta nada, ¿qué padre te obligaría a hacer un deporte tan brutal? Tienes que estar en una posición en la que realmente necesites algo”.
Una región forjada por siglos de invasiones

Nurmagomedov trazó una línea directa entre la historia militar de Daguestán y el carácter de sus habitantes. La región, encajonada entre el mar Caspio y la cordillera del Cáucaso, fue paso obligado de ejércitos como el Califato Árabe, los mongoles y las fuerzas de Timur. Derbent —conocida históricamente como Babul Abwab, “la puerta de las puertas”— es uno de los asentamientos habitados más antiguos del mundo.
“Si llevas mil años viendo cómo imperios poderosos atraviesan tus tierras, no puedes ser mentalmente débil. No hay otra forma de sobrevivir”, afirmó. Ese legado se traduce en más de 30 lenguas distintas dentro de una misma región y en tradiciones de combate que preceden con mucho al deporte moderno.
La obsesión por no perder
Al describir su mentalidad competitiva, Nurmagomedov rechazó la idea de que el deseo de ganar fuera su principal motor. “Era el odio a perder. Solo sabía que no quería perder”.
Esa aversión se traducía en una rutina sin concesiones: dos sesiones diarias de entre cuatro y cinco horas, más una tercera nocturna que realizaba en secreto. “Llamaba a un amigo, nos íbamos al mar, entrenaba una hora y media, volvía y me dormía. Al día siguiente empezaba de nuevo”.
La pelea contra Conor McGregor en Las Vegas

La pelea contra Conor McGregor en octubre de 2018, en Las Vegas, es descrita por Nurmagomedov como el enfrentamiento que rebasó los límites del deporte. “No importaba si eras fanático del fútbol, el baloncesto o el boxeo. Todo el mundo seguía esa pelea”. La comparó con los grandes choques del boxeo: Muhammad Ali contra Joe Frazier o Joe Louis contra Max Schmeling, encuentros donde el deporte se convirtió en símbolo cultural.
La clave del control emocional durante la preparación fueron las llamadas con su padre, quien no tenía visa para viajar a Estados Unidos. “No me importaba lo que pensaran los millones que veían la pelea. Solo me importaba lo que pensaba él”. Abdulmanap le transmitió entonces una imagen que le sirvió de ancla: “Los diamantes se forman bajo una presión enorme. Tienes una opción: romperte o salir con dignidad”.
El adiós que ya sabía que sería el último
El combate contra Justin Gaethje en octubre de 2020 fue, según Nurmagomedov, el más difícil de su carrera, no por la calidad del rival sino por las circunstancias: su padre había fallecido meses antes y él ya había decidido, en una conversación privada con su madre, que sería su despedida.
“Nadie sabía que iba a ser mi última pelea. Yo sí lo sabía. Y dentro del octágono, en cada movimiento, sentía que nunca volvería a vivir eso”. Tras la victoria por sumisión en el segundo asalto, anunció su retiro.
Fe y dinero

Khabib organizó toda su carrera deportiva en torno a los horarios del Salah —la oración islámica— y describió la fe como un sostén para afrontar la muerte de su padre. Sobre el peligro del éxito material, fue directo: “Si el dinero se queda en tus manos y lo usas bien, es bueno. En el momento en que entra en tu corazón, te corrompe. Y una vez dentro, es muy difícil sacarlo”.
La charla incluyó también un repaso al fútbol mundial. Seguidor del Real Madrid y admirador de Cristiano Ronaldo, el excampeón reconoció la grandeza de Lionel Messi sin reservas: “Al competir el uno contra el otro durante casi 20 años, se alejaron tanto del resto que elevaron todo el deporte”.
Adelantó, además, que tiene previsto aparecer en el podcast del comediante y podcaster Joe Rogan, aunque advirtió: “Con él tienes que llegar listo. Si llegas sin prepararte, te devora”.



