Un guardia de la prisión reveló la escalofriante frase que habría dicho uno de los principales acusados de asesinar al ex Puma Federico Martín Aramburu

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Continúa el juicio por el asesinato del exPuma Martín Aramburu (AP Photo/Mark Baker, File)

El juicio por el crimen del ex Puma Federico Martín Aramburu tuvo un testimonio clave en la jornada del viernes 18 de septiembre. Un guardia de la prisión de Fleury-Mérogis afirmó que escuchó a Loïk Le Priol atribuirse los últimos disparos contra el argentino, asesinado el 19 de marzo de 2022 en París, durante una llamada desde su celda. La declaración, que el acusado niega, volvió a tensionar el juicio por el crimen del exjugador de rugby cometido tras una pelea en el bar Le Mabillon de Francia.

La conversación habría sido escuchada el 22 de mayo de 2023, un año después del homicidio. Durante una ronda nocturna, el guardia se asomó por la mirilla de la celda de Le Priol y lo vio sentado frente a una ventana, aparentemente con un auricular, mientras hablaba por teléfono.

Según relató el portal francés L’Equipe, el policía de nombre “Lucas” afirmó que anotó algunas palabras del prisionero, donde se encontró la frase: “Lo que más me gustó fueron las últimas cuatro balas que le metí en el pecho”. Ese informe ya se había filtrado a la prensa, pero ahora fue citado a validarlo durante el juicio que se lleva adelante. En este caso, el Tribunal de lo penal de París “escuchó el testimonio del guardia de prisión que presentó un informe en 2023 afirmando haber oído a Loïk Le Priol” decir esa escalofriante frase desde su celda según detalló el medio francés Actu-Juridique.

El testigo declaró ante el Tribunal de lo Penal que había registrado lo que oyó “lo mejor que pudo para que surgiera y tuviera repercusión en el caso”, según sumó la cronista Olivia Dufour en el citado portal. Al ser citado al estrado el viernes 18 de septiembre, sostuvo que no recordaba la escena, pero aceptó que, si lo había escrito, debía de haber ocurrido.

La defensa cuestionó la fiabilidad de ese testimonio por varias inconsistencias: el guardia situó una audiencia el 6 de junio cuando en realidad era el 6 de julio, aseguró haber visto un auricular que no apareció en el registro posterior de la celda y mencionó planos de la cárcel que tampoco fueron hallados. Los registros telefónicos indicaron que Le Priol habló con su pareja y coacusada.

El juicio se extenderá hasta el 25 de septiembre y llega más de cuatro años después de la muerte del ex integrante de Los Pumas (Photo by Thibault SOUNY / AFP)

“No tengo mucho que decir sobre Loïk Le Priol, salvo que es una persona decente y tranquila”, añadió el guardia. Explicó que había olvidado el episodio porque durante sus turnos solía escuchar situaciones “mucho más crudas y crueles” y no consideró que hubiera una amenaza para su seguridad. El presidente del tribunal, Franck Zientara, lo interrogó de forma insistente sobre la precisión de sus anotaciones. “¿Al escribir eso, pretendía usted perjudicar a Loïk Le Priol?”, le preguntó. El guardia respondió que “no, no me interesa”.

El magistrado insistió sobre la posibilidad de que hubiera mentido o exagerado. El testigo lo negó y, ante las preguntas del fiscal Philippe Courroye, confirmó bajo juramento que su escrito reflejaba lo que había oído: “De lo contrario, no lo habría anotado”. Según el informe del medio Actu-Juridique, Le Priol hizo gestos de desacuerdo.

En el transcurso de la jornada, la defensa convocó también a un antiguo compañero de celda de Le Priol en el pabellón de máxima seguridad de Fleury-Mérogis durante 2023 y 2024. El hombre afirmó que agentes penitenciarios buscaban que obtuviera información sobre el caso y las opiniones políticas del acusado. “Siempre querían más, que acosara a Loïk Le Priol sobre su caso, sus opiniones políticas. Nunca le pregunté; no es asunto mío”, declaró. La defensa aseguró que esos dichos estaban respaldados por correos electrónicos que el testigo había enviado entonces a su madre y a su abogado.

El testigo sostuvo que Le Priol evitaba hablar del asesinato porque el episodio lo había afectado profundamente. También rechazó la imagen de un hombre violento o despectivo: “Jugábamos a las cartas, al fútbol; nunca fue violento, jamás vi en él ni un ápice de malicia”.

Shaun Hegarty, el amigo de Martín Aramburu que estuvo presente la noche del asesinato (REUTERS/Benoit Tessier)

El proceso judicial se centra en lo ocurrido en la madrugada del 19 de marzo de 2022, cuando una discusión en la terraza de Le Mabillon derivó en una pelea, una persecución por el Boulevard Saint-Germain y los disparos que mataron a Aramburu. Su amigo y socio Shaun Hegarty relató que ambos estaban desarmados y se dirigían de regreso al hotel.

Hegarty, que conocía al exrugbier desde 2004 y compartía con él la agencia de eventos Esprit Basque, recordó que esa noche celebraban que trabajarían en la Copa Mundial de Rugby. “Gracias por escucharme, admito que estoy un poco emocionado. Llevo más de cuatro años esperando estar aquí”, dijo al iniciar su testimonio. Los amigos habían coincidido cerca de la medianoche en la Rue de la Soif, luego de que Aramburu le enviara mensajes con buenas noticias laborales. Tras reunirse con conocidos, decidieron tomar una última copa y comer algo en Le Mabillon, donde quedaron junto a una mesa ocupada por Romain Bouvier, Le Priol y Lyson R.

El ambiente se deterioró tras una discusión sobre el origen de los presentes. Según Hegarty, Bouvier señaló el suelo y dijo: “Somos de aquí”. Poco después, el testigo intervino cuando una conversación con otras personas subió de tono y pidió que dejaran el asunto. Hegarty reconoció que pudo haber proferido insultos, aunque dijo no recordarlo. Relató que Le Priol se levantó, lo rodeó con un brazo, le dio tres palmadas y le advirtió que tuviera cuidado porque sabía pelear y venía de las fuerzas especiales.

Un guardia de seguridad ordenó que el hombre volviera a sentarse. Hegarty pagó la cuenta y se dirigió hacia una esquina, pero vio a Aramburu regresar y tirar de la capucha de Le Priol: “Ahí comenzó la primera pelea”. El enfrentamiento duró entre 10 y 12 segundos, según el cálculo del testigo. Camareros y personal de seguridad separaron a los grupos, pero Aramburu y Hegarty quedaron con lesiones: el exjugador tenía un moretón en la mejilla y su amigo, un ojo inflamado. Después de pedir hielo en un hotel cercano, Hegarty observó un Jeep militar estacionado frente a Le Mabillon. Escuchó una voz masculina decir “están aquí” y, al acercarse, reconoció a Bouvier y a Lyson R. mientras Bouvier hablaba con Aramburu.

Loïk Le Priol y Romain Bouvier, los acusados por el crimen de Federico Aramburu en París

Bouvier efectuó cuatro disparos, de los cuales dos impactaron en Aramburu. Está acusado de intento de asesinato y sostiene que disparó hacia el suelo, pero Hegarty rechazó esa versión: “No hubo disparos de advertencia. Claramente le disparó, estoy absolutamente convencido de ello”. Le Priol llegó corriendo por el bulevar cuando Aramburu ya había recibido dos balas. Hegarty declaró que su amigo fue hacia él y que ambos cayeron al suelo cuando intentó intervenir.

El señor Le Priol le disparó y vació su cargador”, afirmó el empresario. Recordó que Aramburu cayó sobre unos cubos de basura y luego quedó tendido en la calle, antes de decirle: “Shaun, llama a la policía, me voy a morir”. Le Priol sostiene que actuó en legítima defensa frente a Aramburu y Hegarty, mientras que la defensa argumenta que ambos podían haberlo matado. Un camarero de Le Mabillon, Sébastien, declaró que Le Priol pronunció la frase “voy a matarlo” minutos antes de que Aramburu fuera asesinado a tiros.

La evaluación psicológica del principal acusado abrió otro frente de discusión. El psiquiatra Daniel Zagury consideró que Le Priol tenía una alteración leve del discernimiento vinculada a un trastorno por estrés postraumático tras sus despliegues militares en África. Esa conclusión fue cuestionada por otros especialistas. La psiquiatra Isabelle Teillet, que elaboró una pericia junto con el doctor Roland Coutanceau, sostuvo que Le Priol no presentaba síntomas de enfermedad psiquiátrica, estaba conectado con la realidad y no sufría trastornos del estado de ánimo.

Teillet atribuyó sus rasgos a trastornos de personalidad y psicopáticos anteriores al trauma, con antecedentes desde la infancia. “Su peligrosidad criminológica está probada y es significativa”, analizó, según recopiló el diario L’Equipe. Zagury señaló además una tendencia a manipular situaciones en beneficio propio, una sensación de impotencia y necesidad de recuperar el control. También mencionó trastornos psicosomáticos, necesidad de presencia masculina, rechazo a la humillación, reacciones de intensidad desproporcionada y comportamiento arrogante.

El juicio se extenderá hasta el 25 de septiembre y llega más de cuatro años después de la muerte del ex integrante de Los Pumas, que tenía 42 años y era padre de tres hijos.

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