Tras retomar el diálogo, desde el PRO defiendieron el vínculo con el Gobierno, pero pidieron “dosificar” el ajuste

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Laura Alonso diferenció al PRO de Javier Milei al defender un Estado con rol en educación, salud e infraestructura frente a la visión antiestatal del libertarismo.

El reencuentro entre Mauricio Macri y Karina Milei volvió a poner sobre la mesa la posibilidad de un acuerdo político entre el PRO y La Libertad Avanza (LLA) de cara a las elecciones de 2027. La legisladora porteña Laura Alonso, referente del espacio macrista, respaldó ese camino y afirmó que el PRO “acompaña el cambio que está llevando adelante la Argentina”, aunque marcó diferencias conceptuales concretas con el gobierno de Javier Milei.

En declaraciones al programa A confesión de parte, conducido por Romina Manguel en Radio Splendid, Alonso fue enfática en que el diálogo entre ambas fuerzas no implica una fusión ni una subordinación del PRO al espacio libertario. “Nosotros estamos trabajando todo este año para fortalecer nuestro partido”, dijo, y recordó que Macri inició en marzo una serie de giras bajo el nombre “El próximo paso”, con el objetivo de proyectar al PRO como fuerza autónoma con agenda propia.

La legisladora trazó una distinción que considera central entre las dos fuerzas: mientras Milei responde a la escuela austríaca de economía con una visión marcadamente antiestatal, el PRO se define como un partido de gestión, planificación e instituciones. “Ninguna sociedad funciona sin Estado, porque básicamente el Estado es la construcción colectiva”, sostuvo Alonso, y añadió que el partido amarillo cree en el rol del Estado en educación, salud e infraestructura, a diferencia del libertarismo, que lo considera prescindible en esas áreas.

En esa línea, comparó los perfiles de ambos líderes: Milei como economista de formación teórica e ideológica, y Macri como ingeniero con “una mirada de la construcción, de la planificación, del cemento, de las bases”. Esa diferencia de origen, sostuvo, define modos distintos de entender la transformación del Estado: el PRO apunta a reformarlo y hacerlo eficiente; el libertarismo, a reducirlo.

El PRO y La Libertad Avanza coinciden en el rechazo al populismo y en la defensa del equilibrio fiscal como base de un acuerdo político.

El punto de encuentro entre ambas fuerzas, según Alonso, es el rechazo al populismo y el sostenimiento del equilibrio fiscal. “El cambio es salir del populismo. El cambio es decir que vamos a respetar el equilibrio fiscal como respetamos a la Constitución Nacional”, afirmó. Desde esa base compartida, el PRO se posiciona como aliado del gobierno nacional, pero con capacidad de levantar, en sus palabras, “una tarjeta amarilla” cuando considera que algo no funciona bien.

Esa tensión entre apoyo y diferenciación quedó expuesta en el debate sobre el costo social del ajuste. Alonso reconoció que millones de familias se endeudaron para pagar comida y medicamentos, y que el impacto cotidiano del programa económico es real. Frente a las declaraciones de Milei, quien calificó el endeudamiento de los particulares como “un problema entre privados”, la legisladora optó por otro enfoque: “Hay dosis de la medicación”, señaló, al reclamar que el gobierno modere el ritmo del ajuste sin abandonar el rumbo. Como ejemplo de política concreta, mencionó una ley aprobada en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires que habilita al Banco Ciudad a refinanciar deudas con tarjetas de crédito para familias en dificultades.

La dirigente también salió al cruce de quienes cuestionan la viabilidad del PRO como segunda marca frente a LLA. “¿Para qué voy a comprar PRO si tengo a La Libertad Avanza, que está en el gobierno?”, planteó como pregunta de la ciudadanía, para responderla con la gestión de la Ciudad como argumento: La ciudad, con equilibrio fiscal, no dejó de prestar ningún servicio ni dejó de hacer ninguna obra.

Respecto al escenario opositor, Alonso fue taxativa. La reunión que juntó a Máximo Kirchner, Axel Kicillof y Sergio Massa la llamó “el tren fantasma” y los señaló como exponentes del populismo inflacionario y la corrupción. Recordó el desempeño de Kicillof como ministro de Economía de Cristina Kirchner y el de Massa al frente del Palacio de Hacienda, cuando la inflación mensual rozó el 40%. Ese escenario, dijo, refuerza la necesidad de consolidar “el polo no populista antikircherista”.

Sobre el federalismo y la gestión bonaerense, Alonso reclamó avanzar en la autonomía de los municipios de la provincia de Buenos Aires y criticó la concentración de decisiones en La Plata. “La Plata como nudo político no sirve para nada”, afirmó, y elogió a intendentes como Soledad Martínez en Vicente López y Ramón Lanús en San Isidro, quienes, según dijo, se hacen cargo de funciones que el gobierno provincial abandona. Cerró con un llamado a una reforma impositiva coordinada entre los tres niveles del Estado, para evitar que la baja de cargas en un nivel sea compensada por suba en otro: “Cuando baja esto, nadie se tiene que hacer el vivo en alguna provincia de por ahí que lo sube”, advirtió.

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