“Tan normal como ir al mercado”: la peculiar defensa de los acusados en el escándalo de drogas y prostitución vinculado a deportistas

0
10

Emanuele Buttini y Deborah Ronchi, fundadores de MADE Luxury Concierge

El escándalo en Italia a partir de la investigación por una presunta red de explotación sexual ha colocado en el centro de la polémica a Emanuele Buttini y Deborah Ronchi, titulares de MADE Luxury Concierge, la sociedad señalada por organizar fiestas privadas para figuras del deporte y empresarios. Tras las acusaciones de la Fiscalía de la ciudad italiana, los implicados se defendieron.

Durante la indagatoria ante la jueza Chiara Valori, celebrada en Milán, Buttini y Ronchi negaron haber cometido cualquier actividad ilícita. Su abogado, Marco Martini, aseguró en declaraciones recogidas por La Gazzetta dello Sport: “Mis asistidos han ofrecido explicaciones técnicas y han sido muy precisos”. Según Martini, la pareja “ha sido víctima de una campaña mediática destructiva” y sus representados fueron injustamente retratados por algunos medios como una “pareja diabólica”.

El modelo operativo detectado por la Fiscalía de Milán, citado por La Gazzetta dello Sport, revela que la red ofertaba paquetes personalizados a clientes de alto perfil. Los precios dependían del nivel de exclusividad requerido: una mesa para cinco personas alcanzaba los 10.000 euros e incluía la presencia de modelos y la organización integral del evento.

Emanuele Buttini y Deborah Ronchi fueron acusados en el escándalo de drogas y prostitución VIP

La mitad de la recaudación quedaba en poder de los organizadores, mientras que el resto se distribuía entre las participantes, con pagos directos que iban desde 70 a 100 euros por noche para quienes permanecían en habitaciones designadas.

Martini subrayó que Ronchi es licenciada en Economía y Buttini es topógrafo. Además, defendió la legitimidad de su emprendimiento al afirmar: “Empezaron de la nada y crearon un negocio que responde a lo efímero, con clientes dispuestos a gastar entre seis y siete mil euros en botellas de vino. Para ellos es tan normal como para nosotros ir a comprar al mercado”.

El letrado rechazó de plano la existencia de prostitución organizada y sostuvo que sus representados no gestionaban directamente al personal que trabajaba en las fiestas, ya que “el personal era pagado por otras empresas”.

Otro elemento de peso en la defensa fue el anuncio de Martini sobre acciones legales para impugnar tanto las medidas cautelares de prisión domiciliaria como el secuestro preventivo de 1.200.000 euros ordenado por la justicia, suma vinculada al presunto origen ilícito. El abogado manifestó: “Tendría que descartarse que haya dinero negro en el extranjero”, un punto clave, ya que la investigación no halló fondos atribuibles a Buttini y Ronchi en Lituania.

A lo largo de la investigación, los colaboradores de Buttini y Ronchi, identificados como Alessio Salamone y Luz Luan Amilton Fraga, optaron por no responder a las preguntas judiciales, ejerciendo su derecho a guardar silencio. La localización final de los fondos y los eventuales nuevos procesamientos se presentan como los próximos pasos en este expediente que ha revelado el alcance oculto de los circuitos de lujo en la noche milanesa.

MADE Luxury Concierge se presentaba en su portal como un servicio dedicado a la “hospitalidad exclusiva y experiencias personalizadas para clientes de alta gama” en Milán. Su oferta combinaba acceso a villas exclusivas, reservas en clubes reconocidos como JUSTME MILANO, Pineta Milano, Tuya y Voya, e inclusión de servicios como chefs, choferes y organización de eventos a medida. Sin embargo, los elementos reunidos en la investigación muestran que tras esa fachada se gestionaba la captación de modelos jóvenes, en su mayoría estudiantes, quienes eran seleccionadas mediante catálogos que detallaban fotografía, perfil en redes sociales y tarifa.

Las escuchas judiciales transcritas señalan la participación activa de figuras del fútbol. En imágenes y testimonios surgieron los nombres de Dean Huijsen (Real Madrid), Víctor Osimhen (Galatasaray y ex Napoli), Luca Pellegrini y Matteo Cancellieri (Lazio), Alessandro Buongiorno (Napoli y selección italiana), Samuele Ricci (Milan AC) y Daniel Maldini, aunque la Justicia aún no los confirmó. Además, la pesquisa apunta a un piloto de Fórmula 1 identificado mediante contactos con modelos gestionadas por la agencia.

La estructura organizativa detallada en los documentos judiciales citados incluía, además de Buttini y Ronchi, a colaboradores que gestionaban la asignación de modelos, transporte y cualquier demanda específica, como el suministro de sustancias recreativas. Las modelos eran captadas tanto por “boca a boca” como mediante el reclutamiento en redes sociales; la presencia de estrellas del deporte era usada como principal incentivo para atraer nuevos clientes.

Una denunciante, cuyos testimonios constan en el expediente, relató cómo las participantes recibían sobres con dinero según su actividad y el tiempo de permanencia en los distintos espacios. En uno de los casos citados en la causa, una joven colombiana declaró que en 2022 fue forzada a mantener relaciones sexuales con un futbolista por 1.000 euros, de los cuales recibió menos de la mitad. La discreción, la segmentación del servicio y la distribución de las sumas entre organizadores y participantes definían el esquema económico de la operación.

Frente al impacto del caso y la notoriedad de sus implicados, la jueza Valori dispuso mantener en reserva la identidad de los clientes, sin revelar los detalles específicos de los contratos de servicios suscritos por los deportistas mencionados.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí