
El oficialismo senatorial y la oposición dialoguista acordaron sesionar mañana para cambiar el proyecto que modifica la Carta Orgánica del Banco Central: quitarán los 2/3 para la remoción de autoridades por ambas Cámaras, para que reste la mayoría absoluta sólo en la alta -como en la actualidad-, por lo que no intervendrá Diputados. Bajo este panorama, volvería allí en segunda revisión.
Para el mediodía de mañana también fue agendada la iniciativa de “zonas frías”, que recorta la ampliación kirchnerista sobre subsidios en gas y compensa a otros distritos -energía eléctrica- a través de “zonas cálidas”. No obstante, y si bien el bloque libertario -comanda Patricia Bullrich– desliza tener los votos, lo cierto es que desde varios espacios confiaron a Infobae que el tema “es un despelote” y que está “atado con alambres”, lo cual llena de incertidumbre las próximas horas en cuanto a si habrá quorum o si faltará en algún momento de la sesión. De obtener luz verde, quedará sancionada.
La definición de todo se consumó esta tarde, en la reunión de Labor Parlamentaria que lideró el presidente provisional de la Cámara alta, Bartolomé Abdala (San Luis), ya que Victoria Villarruel se encuentra a cargo del Ejecutivo por el viaje de Javier Milei a la Asamblea General de la ONU, en la ciudad estadounidense de New York. Durante el cónclave además participaron referentes de las bancadas de la UCR, el PRO, silvestres provinciales y el peronismo.
El proyecto sobre el Banco central apunta a garantizar la independencia del mismo a partir de la prohibición explícita del financiamiento directo o indirecto del Tesoro. Así, la entidad monetaria no podrá hacer más adelantos transitorios, una herramienta crucial utilizada para cubrir con emisión monetaria el déficit fiscal de las distintas administraciones centrales. Tampoco podrá comprar de forma directa títulos públicos en el mercado primario.

La iniciativa impulsada desde Balcarce 50 da marcha atrás con la reforma de la Carta Orgánica que había hecho el cristinismo, en 2012, cuando se ampliaron los mandatos de la institución y se incluyeron cuatro nuevos objetivos: promover la estabilidad monetaria, la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social. Si el Gobierno lograra la sanción en la Cámara alta, el único fin será preservar el valor de la moneda.
Por otro lado, se prohíbe la transferencia al Tesoro de ganancias contables o por diferencia de cambio. Los resultados del BCRA deberán destinarse de forma prioritaria a absorber pérdidas acumuladas, recomponer el patrimonio o cancelar deuda pública. Además, dispone la eliminación de instrumentos de deuda como las Letras Intransferibles y se actualizan las reglas relativas a la administración y resguardo de las reservas internacionales.
Entre las modificaciones también se destacaba una variación en los mecanismos para remover al presidente de la entidad y a los integrantes del directorio, para lo cual se necesitará acreditar una “causal grave” y la aprobación con mayoría de dos tercios en el Senado y Diputados. Esto último es lo que decidieron repensar en Labor Parlamentaria y, por ende, la iniciativa regresaría en segunda revisión a la Cámara baja, que podrá insistir con la versión original o aceptar las observaciones. Por eso será clave mañana si el texto consiguiera, con la nueva idea, los 2/3 a la hora de ser aprobado, ya que quedaría bastante blindada la opción.
“Una locura las mayorías que pusieron en Diputados. Resulta que para cambiar esta misma ley precisarías menos votos que para los 2/3. Delirante que haya pasado los filtros técnicos y políticos de allá”, reconoció a este medio un jefe de bancada una vez finalizada Labor Parlamentaria. Es más: cada pliego que se envíe de una autoridad del Central -designado en comisión- tendrá vigencia de un período legislativo, tal como ocurre cuando se envía una propuesta para la Corte Suprema. Con ello, se estimulará el tratamiento de los mismos en comisión y en el recinto de la Cámara alta.
Durante Labor Parlamentaria hubo un momento de tensión: fue cuando se pidió incorporar el proyecto de falsas denuncias de la radical Carolina Losada (Santa Fe), que eleva penas -cárcel incluida- por ese delito. El jefe kirchnerista, José Mayans (Formosa), puso el grito en el cielo y prometió un recinto implosionado. Al final, dicho articulado continuará en espera.



