
La interna del peronismo sigue su curso en la provincia de Buenos Aires. Los gritos por redes sociales o en medios de comunicación bajaron un poco el nivel de ruido, pero el reclamo permanece en cada cabeza que se asome. El apuntado es Axel Kicillof. Los pedidos provienen del sector de Cristina Kirchner. Y de ahí nadie puede salir. Es una trampa.
Tras más de dos años de una interna feroz, en la que parece existir un punto de no retorno en la relación entre el Gobernador y los Kirchner, en algunos sectores del peronismo, hartos de esperar un acuerdo entre las partes, empezaron a reclamar una tregua que sostenga un proyecto de unidad en el 2027.
El más enfático en estos días fue el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela. El “Gitano”, que hace tiempo ha decidido asumir el rol de articulador y equilibrista entre las tribus, aseguró el fin de semana, durante una entrevista con el diario Clarín, que la palea entre Kicillof y CFK “indefectiblemente” se va a arreglar y le envió un mensaje a la ex presidenta para que se haga cargo de su rol en el problema: “Cristina demostró que tiene una capacidad suficiente como para saber que ella mira por encima de todos nosotros”.
El riojano tiene una relación muy cercana con Kicillof, a quien ha definido como “el mejor candidato que tiene el peronismo” para el año que viene, y logró recomponer su relación con la ex jefa de Estado después del enfrentamiento que tuvieron por el control del PJ Nacional. Quintela insistió en la necesidad de unificar las tribus y contó que está trabajando en la conformación de una mesa política en la que estén representados los principales sectores del peronismo.

Ayer el riojano recibió en la casa de la provincia en Buenos Aires al presidente del bloque de diputados del peronismo, Germán Martínez. En sus redes sociales escribió: “Los grandes desafíos también se enfrentan construyendo acuerdos. Estoy convencido de que el diálogo, la unidad y el compromiso siguen siendo el camino para construir el país que queremos”. El mensaje fue claro. Ese es el camino a seguir.
Dos días atrás, Martínez también estuvo involucrado en otra convocatoria a la unidad. Fue durante el encuentro de La Mesa Nacional de La Corriente Nacional de la Militancia, espacio que lidera Agustín Rossi y tiene un importante anclaje territorial en Santa Fe. El espació llamó a “construir la unidad del peronismo como condición indispensable para ofrecer una alternativa al modelo del presidente Javier Milei”.
“Nuestro movimiento tiene que estar a la altura de las circunstancias y de lo que su historia le impone: generosidad para construir la unidad, convicción para implementar un programa transgresor, coraje para gobernar”, indicaron en el documento que emitieron después del encuentro realizado el viernes.
En otro apartado del texto, indicaron que “Milei ya sabe que en un escenario de balotaje pierde y que para ganar en primera vuelta necesita que ningún sector opositor alcance el 30 por ciento de los votos”, lo que dio pie a reclamar, hacia adentro el peronismo, que haya cohesión en la postura frente a la reforma política que impulsa el Gobierno, en especial la eliminación de las PASO. La mayor parte del peronismo ha manifestado su rechazo a la derogación.

Desde el Frente Renovador, que conduce Sergio Massa, también vienen reclamando la unidad del espacio y el final de la interna. “No toman noción de que perdimos las elecciones el año pasado. Hay que ordenarse y volver a representar. Hay que plantear ideas concretas y hablar de los problemas de la gente”, dijo la diputada Cecilia Moreau durante el fin de semana, en diálogo con FutuRock.
La legisladora, que está en la conducción del bloque junto a Martínez, indicó que “la política tiene que dejar de hablarle a los políticos y hablarle a la gente”. En privado, Massa, que es su jefe político, le suele decir a todos que el “único camino es la unidad”, porque esa es la única forma de ser competitivos frente a Milei.
Massa evita meterse en la interna kirchnerista mientras habla con las dos partes. Tienen en claro que una ruptura formal podría detonar todo el espacio y generar una propuesta electoral fragmentada en la que todos los sectores del peronismo salgan dañados. Además, suele insistir en un concepto: si el año que viene no hay unidad, alguien se va a tener que hacer cargo de esa decisión y sus consecuencias electorales.
El peronismo afronta un momento de discusión profunda donde la pelea de la provincia de Buenos Aires impede llevar adelante un proceso de reorganización. Mientras hay sectores que piden la unidad, hay otros que reclaman una fractura expuesta que sincere los vínculos rotos. Y otros, tal vez la mayoría, que creen en las PASO como herramienta salvadora. Aunque algunos dirigentes duden de que termine siendo una metodología que acepten todos los contrincantes que elevan la voz.



