Cuando Daniel Siebert pitó el final del partido, el norte de Londres entró en un estado de ebullición que hace mucho tiempo no se veía. El Arsenal le ganó al Atlético de Madrid por 1 a 0 y se clasificó a la final de la Champions League por segunda vez en su historia. Los jugadores, Mikel Arteta y el staff técnico celebraron junto a los fanáticos en la tribuna y las repercusiones no tardaron en llegar, entre ellas, la crítica de Wayne Rooney.
El exdelantero del Manchester United, histórico rival, cuestionó cómo festejaron la victoria. En Prime Video Sport, la leyenda de la Premier League catalogó como “exagerados” los festejos. “Se merecen estar en esta posición, pero aún no han ganado. Creo que las celebraciones son un poco exageradas. ¡Celebra cuando ganes!”, reveló en vivo. El jugador salió campeón de la Champions League en 2008 con los Red Devils y marcó la distancia respecto al entusiasmo mostrado por el plantel tras la victoria.
Para Rooney, celebrar el paso al partido más importante es comprensible y algo natural, pero anticipó que la euforia debe reservarse cuando el objetivo máximo es alcanzado. Apenas 24 horas después, los futbolistas del Paris Saint-German ganaron la semifinal y festejaron con los jugadores de una manera similar.
La respuesta de Ian Wright a Rooney
Las declaraciones de Wayne Rooney no tardaron en generar respuestas y un delantero histórico del Arsenal salió al cruce. Ian Wright, segundo máximo goleador del equipo en la Premier League, se pronunció públicamente en X (ex Twitter) y “aconsejó” a los hinchas Gunners: “Aficionados, déjenme decirles algo: disfruten esto. ¡La policía de las celebraciones estará presente en masa, no se dejen atrapar!“, reconoció.

En el video publicado en redes sociales manifestó que el fútbol “se trata de momentos” y que el pase a la final es uno de ellos, haciendo entender que este tipo de instancias deben vivirse plenamente e ignorando las críticas externas o comentarios ajenos. “¡Disfrútenlo y esperemos que en la final y después de la final tengamos otro momento memorable! ¡Es un gran día!”, cerró.
En la misma línea, Declan Rice respaldó la celebración tras el encuentro en declaraciones con Amazon Prime: “No creo que se pueda subestimar lo que hemos logrado en esta competición hasta el momento”, expresó la figura del partido. «Tenemos todo el derecho a celebrar este momento. La competición más prestigiosa del fútbol de clubes. Estamos intentando disfrutarlo al máximo”, agregó con total emoción.
Arsène Wenger aportó una mirada más mesurada en beIN Sports: “Esta noche lo celebran por todo lo alto, es normal, pero lo ideal sería que se centraran ya en la final y en el próximo partido. La celebración es merecida, la felicidad es totalmente normal, pero ahora el siguiente paso es ganarla”.

El ambiente del estadio en la semifinal de la Champions League
El partido de vuelta de la semifinal entre Arsenal y Atlético de Madrid transformó el Emirates Stadium en un escenario de fervor y entusiasmo. Desde antes del inicio, los aficionados generaron un clima especial al recibir el colectivo del equipo con bengalas y cánticos, una manifestación de apoyo que, según Mikel Arteta, nunca se había experimentado en ese estadio.
La efervescencia en las gradas se mantuvo durante todo el encuentro y alcanzó su punto máximo con el gol de Bukayo Saka en el primer tiempo. Ese tanto no solo lo impulsó hacia la final, sino que también desencadenó una celebración colectiva que culminó con la invasión del campo por parte de los hinchas al término del partido. El empate entre el Manchester City y el Everton, que deja a los Gunners al pie de la liga, también impulsó una atmosfera que sirve como motivación para los últimos partidos de Premier League.
En palabras del propio Arteta, recogidas por The Independent, la noche fue “increíble” y permitió al club “hacer historia otra vez”. El entrenador destacó la energía generada por la afición: “La forma en que nos recibieron fuera del estadio fue especial y única. El ambiente, nuestro apoyo creó una energía increíble, la manera en que manejaron cada balón con nosotros. Nunca había sentido algo así en un estadio”.



