
A diez años de su despedida olímpica, Michael Phelps volvió a una competencia internacional de natación y contó que su hijo Beckett empezó a interesarse por ese deporte durante el Campeonato Pan Pacífico en Irvine, California. El exnadador estadounidense asistió al torneo junto con su esposa, Nicole, y dos de sus cuatro hijos, en una visita atravesada por un dato familiar que marcó la escena.
Según informó Associated Press (AP), Beckett, de ocho años, siguió con atención las pruebas del certamen, que reunió a seleccionados de Estados Unidos, Australia, Canadá y Japón. Phelps explicó que su hijo ya recibe algunas orientaciones de Bob Bowman, su histórico entrenador, mientras la familia analiza opciones de trabajo en Phoenix, la ciudad donde reside.
El interés de Beckett y la búsqueda de un entrenador

La presencia del ganador de 23 medallas de oro olímpicas en Irvine coincidió con una fecha simbólica. Esta semana se cumplieron diez años desde que cerró su carrera en los Juegos de Río de Janeiro 2016, tras una trayectoria que lo convirtió en una referencia central de la natación mundial.
Phelps contó que Beckett mostró atención por las carreras y por aspectos técnicos de la natación. A partir de ese interés, la familia inició una búsqueda de entrenadores en Phoenix, donde el niño podría comenzar una preparación más estable si decide avanzar en esa disciplina.
“Si quiere ser nadador, lo voy a apoyar. Nunca lo voy a empujar hacia eso”, dijo Phelps, en declaraciones recogidas por AP. El exdeportista sostuvo que su prioridad es que su hijo construya su propio camino y encuentre disfrute en la actividad.
En ese proceso también aparece Bowman, el entrenador que acompañó a Phelps durante gran parte de su carrera. El exnadador señaló que sus hijos lo llaman “Abuelo Bob” y comentó que Beckett ya recibe algunos consejos de su parte durante el torneo.
El atleta también hizo una observación sobre el estilo de su hijo. “Diría que tiene más una brazada de velocista, así que no como yo, y eso me pone un poco contento”, afirmó, al referirse a las características que detecta en el niño dentro del agua.
Un regreso con valor simbólico al ambiente internacional

La visita de Michael Phelps al Pan Pacífico tuvo un peso especial por el momento en que ocurrió. El exnadador volvió al marco de una competencia internacional justo cuando se cumplió una década de su última actuación olímpica, que cerró en Río de Janeiro con otro título para su colección.
De acuerdo con un reporte de AP, Phelps siguió la competencia desde las tribunas junto con su familia. El torneo reunió a potencias tradicionales de la natación y tuvo además una conexión directa con su recorrido deportivo, ya que el equipo de Estados Unidos está bajo la supervisión de Bowman.
Durante el campeonato, entregó medallas en una ceremonia oficial, otro gesto que confirmó su vínculo vigente con la natación de alto rendimiento. Su presencia en California volvió a ubicarlo cerca del deporte en un contexto distinto, ya lejos de la competencia.
La experiencia que transmite desde su propia historia
Phelps explicó que intentó mostrarle a Beckett qué exige la natación competitiva. “Amigo, si querés entrenarte fuerte y esforzarte de verdad, este es el deporte”, relató que le dijo a su hijo, al resumir el nivel de disciplina que demanda esa práctica.

Ese mensaje parte de su propia experiencia. Phelps empezó a nadar a los 7 años en Baltimore, su ciudad natal. Al comienzo, según recordó, tenía miedo de poner la cara en el agua. Después se integró a un club local, en parte por influencia de sus hermanas mayores, que también practicaban natación.
Associated Press recordó que su madre, Debbie, lo crió sola y que la natación funcionó como una herramienta para canalizar su energía en la infancia. A los 15 años, debutó en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000, punto de partida de la carrera que lo llevó a convertirse en el atleta con más oros olímpicos de la historia.
Hoy, el exnadador reconoce rasgos propios en el temperamento de Beckett. “Le cuesta apagar el interruptor, así que cuando se enoja, se enoja”, dijo. Luego trazó un paralelo con su propia infancia y contó qué consejo le da para canalizar esa intensidad: mirar la línea negra del fondo de la piscina y gritar todo lo posible.
La aparición de Phelps en Irvine quedó ligada al acompañamiento de su hijo en una etapa inicial. La familia continúa con la búsqueda de un entrenador en Phoenix, mientras Beckett define si quiere avanzar en el deporte que marcó la vida de su padre.



