Manuel Adorni en su hora más difícil: el fuego amigo, la presión de los aliados y el respaldo de Milei

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El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, durante su informe de gestión en el Congreso (REUTERS/Mariana Nedelcu)

Desde hace tres meses, el Gobierno repite una y otra vez la misma secuencia que tiene como protagonista a Manuel Adorni, investigado por presunto enriquecimiento ilícito. Mientras la Casa Rosada multiplica sus esfuerzos por cambiar la agenda, la oposición, pero en particular los propios y aliados, tensionan al oficialismo y vuelven a posicionar el tema en la primera plana de los principales medios de comunicación.

Indiferente a la presión, el presidente Javier Milei evita correr a su jefe de Gabinete y asume el costo político por mantenerlo, aun cuando la causa continúa erosionando la imagen de su gestión.

“Nadie decide nada y las cosas van ocurriendo”, planteó una fuente que transita Balcarce 50 para explicar la permanencia del ministro coordinador en la plana mayor del poder, pese al desgaste que suponen los constantes movimientos en la investigación judicial. “Milei no piensa como cualquier político. No le importa que caiga. Tampoco lo político del tema”, matizó un funcionario.

Tras la reaparición mediática de Adorni, la valoración de la performance varía en función del despacho al que se recurra. En el entorno del afectado se convencen de que logró que la sociedad “empatizara” con su explicación del ahorro en negro y sostienen que su inocencia ante las acusaciones fue bien receptada. “No es un chorro y eso quedó claro. Estuvo hiper sólido”, destacaron.

La mesa política celebrando el cumpleaños de Bulrich

No obstante, hay otras lecturas no tan optimistas. Pese a las marcadas diferencias, una coincidencia unifica al Triángulo de Hierro: la entrevista a LN+ fue un mensaje en clave judicial y, según detectan, logró su cometido. “En Tribunales sirve esta explicación”, plantearon desde el entorno del asesor presidencial, Santiago Caputo. “Solo importa lo judicial y fiscal”, coincidieron desde el karinismo.

Ante la persistencia del tema, hay quienes detectan -con marcada resignación- el impacto de la causa en la gestión diaria, aunque no esperan una definición del Presidente sobre el tema. “Lo de ayer fue la presentación en vivo de una estrategia judicial. Todo se subordinó a eso, incluso el Gobierno”, admitió un alfil violeta ante este medio.

Lo cierto es que Adorni dedicó la semana a emprolijar la declaración que presentó ante la Oficina Anticorrupción -que se hizo pública en la web a la misma hora en la que iniciaba el Mundial 2026- y ensayó una explicación mediática de la misma con la ilusión de pasar definitivamente la página de una historia que le trajo más de un dolor de cabeza.

En esta oportunidad no hubo operativo clamor en redes, más allá de las historias de Instagram que le dedicó el mandatario para respaldarlo, sino todo lo contrario. Las únicas expresiones públicas de ajenos, propios y aliados apuntaron a cuestionar la versión sobre las Bitcoin y terminaron por acorralar a la administración libertaria que mantiene -al menos por ahora- su postura de sostener al ministro coordinador.

El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y la senadora de LLA, Patricia Bullrich

Como era de esperar, Patricia Bullrich volvió a tomar distancia y complicar los planes del oficialismo al calificar las explicaciones como una “omisión ética”. Las declaraciones de la legisladora no sorprendieron en la mesa política que, pese a la rudeza de sus palabras, volvió a fingir demencia y a festejarle los 70 en la reunión del jueves.

Entre bizcochuelo de vainilla con crema y cafés, los interlocutores -casi todos en tensión- realizaron un repaso de la agenda legislativa y el status de cada proyecto como si nada más pasara. “Martin Menem y Caputo se mataron y fingieron demencia. Con esta boludez, tampoco pasa nada”, minimizó un integrante del reducido círculo ajeno a las pujas.

Al principio, la foto de la insólita escena no fue difundida, pero, unas horas después, fue Karina Milei quién la hizo pública en sus redes. También fue la primera en saludar a Bullrich, seguida por Adorni. Todo un intento de querer mostrar una unidad forzada. Al término de la reunión, el ministro coordinador comunicó que cumpliría con su obligación de presentarse ante el Senado en una nueva ratificación de su lugar en la gestión.

A contramano de las gestualidades, la tensión de la legisladora con varios integrantes del Poder Ejecutivo no merma. “Le está complicando el laburo a todo el mundo. A Toto (Caputo), a Federico (Sturzenegger), al Presidente”, afirmó un ministro. “Patricia tiene otra lógica, la de la vieja política. Ella tira, tensa y muestra que tiene capacidad de daño, pero no rompe. Igual, como todo, va a pasar”, vaticinó un funcionario.

La senadora Patricia Bullrich en la Catedral de Buenos Aires (Jaime Olivos)

Detrás de las afirmaciones se esconde la determinación de la administración libertaria de sostener a la legisladora. La decisión no responde a su alineamiento ni a su trabajo en “el resurgimiento que hará grande a la Argentina nuevamente”, como expresó Milei en el saludo cumpleañero, sino a su volumen político y su peso propio en el Senado.

“Es cierto que antes los fletábamos por menos, pero acá no se puede echar a nadie que esté adentro. En el Congreso tiene un monopolio de senadores”, admitió una voz del ecosistema. Bullrich lo sabe y se mueve en consecuencia.

En sintonía, y en un sorpresivo movimiento, la mesa nacional del PRO resolvió hablar de “falta grave” y criticar el “error” que Adorni admitió en la confección de sus declaraciones juradas de 2023 y 2024. “No tiene ninguna justificación posible. No podemos seguir alimentando polémicas evitables, contradicciones innecesarias ni episodios que erosionan la confianza pública”, se expidieron. Desde la dirección del espacio admitieron que se discutió un mensaje incluso más duro.

La primera en marcar la distancia fue Victoria Villarruel, que planteó que las explicaciones y el accionar del funcionario eran “una vergüenza”. Horas más tarde, presionó al Jefe de Gabinete para que anticipe su informe de gestión en el Senado previsto para julio. Lo que desconoce Villarruel es que el equipo del ministro coordinador planeaba la visita para el mes de agosto.

La contundente opinión de la vicepresidente sobre la entrevista de Adorni

“No vamos a responderle a Vicky”, plantearon desde el entorno del ministro coordinador, que prepara su estrategia de defensa para hacer frente a la moción de censura que la oposición presentó en la Cámara de Diputados.

La secuencia se repite: una nueva revelación da pie a otra explicación y a un nuevo intento oficial por dar vuelta la página. Sin importar el costo político ni las dificultades para capitalizar los primeros indicadores económicos positivos, el Presidente mantiene intacta su decisión de sostener a Adorni. La incógnita ya no pasa por conocer cuál será el próximo capítulo, sino cuánto tiempo más podrá el Gobierno convivir con una historia que, tres meses después, parece no tener fin. Porque en Balcarce 50, igual que en Macondo, el tiempo no pasa, da vueltas en redondo.

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