Los violentos antecedentes de los acusados de asesinar al Puma Federico Aramburu que quedaron expuestos durante el juicio

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El abogado de la familia Aramburu en los tribunales de París, donde se lleva a cabo el juicio por el asesinato del ex jugador de Los Pumas en 2022 (Kenzo TRIBOUILLARD / AFP)

El juicio por el asesinato del ex jugador de Los Pumas, el argentino Federico Martín Aramburu, sigue su curso en la Corte de Asís de París y en la segunda jornada los acusados del crimen continuaron con sus declaraciones ante el tribunal. Luego de confesar haber sido el autor de los disparos que terminaron con la vida del deportista de 42 años, Loïk Le Priol habló sobre su historial militar.

Uno de los principales acusado relató, con evidente incomodidad, un episodio vivido en Malí, cuando estuvo bajo fuego de combatientes yihadistas mientras integraba una unidad de fuerzas especiales de la Marina francesa. “Estaba en pleno desierto, de noche, en la torreta de una camioneta, bajo fuego yihadista. Tenía 18 años y me encontré en primera línea”, contó ante el tribunal, que investiga la muerte de Aramburu, ocurrida el 19 de marzo de 2022 tras una pelea en un bar de Saint-Germain-des-Prés. El ex militar agregó que un compañero de armas, al que identificó solo como Abou, le salvó la vida en esa misión, un hecho que, según dijo, “barrió todos mis prejuicios”.

De acuerdo con la cobertura del caso que realizó el medio francés La Depeche, el fiscal general lo confrontó más tarde con sus propias contradicciones y le preguntó por su relación con la Justicia. Tras un silencio, el acusado admitió: “Es mala”. También negó haber pronunciado una frase que le atribuyó un guardia penitenciario, quien aseguró haberlo escuchado decir por teléfono: “Lo que más me gustó fue cuando le metí cuatro balas”, en relación al asesinato de Aramburu. Le Priol solicitó un careo con ese testigo, que declarará durante el proceso.

Loïk Le Priol, uno de los principales acusados del asesinato de Federico Martín Aramburu, ex jugador de Los Pumas

El interrogatorio también repasó un episodio anterior, ajeno al crimen de Aramburu pero relevante para el perfil del acusado: la agresión contra Edouard Klein, ex presidente del Grupo Unión Defensa (GUD), una agrupación estudiantil de extrema derecha ya disuelta. Le Priol reconoció haber planteado inicialmente un “duelo” uno contra uno con Klein, aunque terminó por atacarlo junto a otros miembros del grupo, que lo humillaron y golpearon hasta provocarle una triple fractura de mandíbula. El acusado justificó esa violencia al señalar que buscaba vengar a mujeres que, según él, habían sido víctimas del comportamiento de Klein. Por ese ataque, cometido en 2015, Le Priol y Romain Bouvier, el otro principal acusado por la muerte de Aramburu, ya habían sido condenados a dos y tres años de prisión, respectivamente.

Ese mismo episodio de 2015 derivó en que la Justicia francesa le reconociera a Le Priol una responsabilidad penal disminuida, sobre la base de un diagnóstico de trastorno de estrés postraumático vinculado a su servicio militar. La validez de ese diagnóstico, cuestionada por parte de los expertos, se perfila como uno de los puntos centrales del actual proceso, ya que el tribunal deberá determinar en qué medida incide en su responsabilidad por la muerte del ex rugbier argentino.

El propio Le Priol relató episodios de violencia y consumo de alcohol en los años previos al crimen, entre ellos un accidente de tránsito ocurrido en 2015, cuando conducía ebrio y una amiga que viajaba con él resultó gravemente herida. También mencionó el intento de violación sufrido por su hermana como uno de los hechos que marcaron su vida.

Una mujer sostiene el cuadro de Federico Martín Aramburu. Se lleva adelante el juicio en París por el asesinato del ex jugador de Los Pumas (Thibault SOUNY / AFP)

Romain Bouvier, acusado de tentativa de asesinato por haber disparado cuatro veces contra Aramburu antes de que Le Priol efectuara los disparos mortales, también declaró ante el tribunal. Tuvo un cruce con una abogada de la parte civil, que le recordó que enfrenta cargos por un intento de homicidio, después de que él afirmara: “No maté a nadie, no he sido condenado”.

Bouvier explicó que veía las armas de su colección como “inversiones” para revender más adelante y confirmó que sabía recargarlas. Sobre los libros de ideología extrema hallados en su biblioteca, entre ellos un ejemplar de Mein Kampf, sostuvo que se trataba apenas de un 5% de su colección personal y los atribuyó a su interés por la literatura, no a una afinidad ideológica. Además, admitió además haber quebrado el control judicial al que estaba sometido tras la condena de 2015 al volver a encontrarse con Le Priol, a quien describió como “un héroe de guerra”. “Fui inconsciente y rompí la confianza que la Justicia había depositado en mí”, reconoció ante el tribunal.

Por su parte, Lyson Rochemir, ex pareja de Le Priol y presente tanto en la discusión inicial como en el tiroteo posterior, está acusada de complicidad en tentativa de asesinato. Testigos de su entorno familiar, entre ellos su padre y su hermano, describieron ante el tribunal una posible relación de sometimiento por parte de Le Priol hacia ella, versión que la propia mujer rechazó por considerarla, según sus palabras, “una ofensa hacia las mujeres que sí viven bajo sometimiento real”. Al ser consultada sobre su vínculo sentimental con Le Priol, Rochemir confesó, de acuerdo con La Depeche: “Él me asustaba. Nuestra relación no era sana. Mientras estaba detenido, me di cuenta de que mi relación con él era tóxica. Nunca lo vi con un arma”.

Se lleva a cabo el juicio por el asesinato del ex Puma Federico Aramburu (EFE/EPA/FIRAS ABDULLAH

Por otro lado, un informe difundido por el programa televisivo Sept à Huit un día antes del inicio del juicio permitió reconstruir la secuencia que precedió a los disparos. Las imágenes muestran que el conflicto comenzó cuando Shaun Hegarty, amigo y socio de Aramburu, le pidió a Le Priol que se dirigiera a otra persona con más respeto. La tensión escaló hasta que el ex militar le dio tres bofetadas leves a Hegarty, mientras Aramburu observaba la escena sin intervenir.

Minutos después, cuando el incidente parecía resuelto, Aramburu salió de la terraza del bar, simuló despedirse y tiró de la capucha de la sudadera de Le Priol, lo que lo hizo caer de su silla. Se produjo entonces un forcejeo de menos de un minuto, contenido por empleados del local y personal de seguridad, antes de que ambos grupos se separaran.

Un mural recordando a Federico Martín Aramburu (Gaizka IROZ / AFP)

Según la reconstrucción judicial, Aramburu y Hegarty continuaron a pie hacia su hotel tras el incidente, pero fueron alcanzados minutos más tarde por sus agresores, que habían regresado a buscarlos. El abogado de la familia de la víctima, Yann Le Bras, cuestionó la versión de legítima defensa presentada por los acusados: “Una especie de autodefensa no puede resultar en 10 balas disparadas a un ritmo frenético. La realidad de este caso es que Federico Martín Aramburu recibió cuatro balazos de Loïk Le Priol, tres de ellos en la espalda”.

El letrado remarcó además la formación militar de Le Priol para cuestionar el argumento de la defensa. “Por su formación militar, sabemos que tiene un dominio absoluto en el manejo de las armas. Sabe dónde y a qué apunta”, sostuvo en el juicio.

Federico Aramburu, de 42 años al momento de su muerte, había disputado 22 partidos con la selección argentina de rugby y marcó ocho tries, entre ellos uno en el histórico tercer puesto del Mundial 2007 ante Francia. Retirado en Biarritz, donde ganó dos títulos del rugby francés, esa noche se encontraba en París junto a otros ex compañeros de la selección para presenciar, al día siguiente, el partido entre Francia e Inglaterra por el Torneo de las Seis Naciones.

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