Los detalles del lado menos conocido de Jorge Messi: su pasión por la gestión deportiva y cómo llevó a Lionel a la cúspide del fútbol

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Jorge observando un entrenamiento de la selección argentina con su hijo Lionel en el año 2006

Fue un guardaespaldas financiero. Un filtro a potenciales negocios turbios o que lo llevarían a mal puerto. Y, por sobre todas las cosas, un sostén anímico en épocas de malaria. Jorge fue una pieza importantísima y base fundamental de los cimientos de la carrera de Lionel. Sin Jorge, no hubiera habido Lionel.

El obrero metalúrgico que se marchaba de la casa de madrugada para hacer horas extras y volvía recién a la hora de la cena para disfrutar un rato de sus hijos tenía una pasión oculta: la gestión y administración deportiva. Era una materia poco explorada en ese entonces, ya que las comisiones directivas de los clubes no estaban especializadas ni tampoco existían cursos o masters para nutrirse con información y metodologías. Pero con el correr del tiempo, Jorge Messi mixturó el vertiginoso ascenso de su hijo con la imperiosa necesidad de manejar sus cuentas y su amor por la pelota.

A él le interesaba y gustaba la gestión deportiva. Quería volcar todo el profesionalismo que veía en Barcelona y Europa. Organizó unos cursos con la Fundación Messi porque además de la parte social, él quería volcar una mirada profesional al deporte de Rosario”, reveló un hombre vinculado al Mundo Newell’s que trató durante mucho tiempo a Jorge durante los años dorados de Lionel en el Barcelona. El papá de Leo renunció a su trabajo en Rosario y se dedicó tiempo completo a asistir a su hijo varón menor para encaminarlo hacia los triunfos deportivos.

Nada pasa por casualidad. Fue Jorge el que buscó alternativas para cubrir el costoso tratamiento con hormonas de 960 pesos (dólares en ese momento) mensuales, que lo llevó a Buenos Aires para una prueba en River y se convenció de que en España podrían bancarlo, pulirlo y explotarlo. Sin perder nunca las raíces: Rosario y Argentina. No por nada la familia Messi retornó religiosamente en cada receso de temporada europea y Fiestas a su ciudad natal. Tampoco fue azar que Lionel rechazara en más de una ocasión nacionalizarse español y defender aquel país. Fue el mismísimo Jorge el que movió cielo y tierra para captar la atención de las autoridades de la AFA con sed de convocatoria con la Albiceleste.

Lionel y Jorge Messi en 2016 (Photo by LLUIS GENE / AFP)

Mientras lo escoltó en cada paso en La Masía y las juveniles argentinas, Jorge también palpó y conoció gente ligada al fútbol desde el lado empresarial y administrativo. Y ahí entendió que por ahí podía canalizar su pasión por su deporte predilecto y además asistir y potenciar a su hijo. Corría el año 2010, cuando el padre de Rodrigo, Matías, Lionel y María Sol intercedió con Newell’s por la transferencia al fútbol griego de Lucas Scaglia, primo de Antonela Roccuzzo y ex compañero de Leo en las infantiles rojinegras.

“Jorge le dio una mano muy grande a Newell’s para que se hiciera el acuerdo con Adidas”, confió un ex dirigente leproso que dio cuenta de las charlas que el padre de Lionel tuvo con gerentes de la empresa alemana a nivel internacional para que desembarcara a mediados de 2015 en la entidad del Parque Independencia. Sin letras chicas ni comisiones. Jorge, que siempre estaba empapado de la realidad futbolística del equipo de sus amores, tenía el deseo pendiente de que la marca de las tres tiras que patrocinaba a su Leo desde hacía tiempo volviera a vestir a su club. Al margen de su histórico acuerdo con River, Adidas había roto su vínculo con Estudiantes de La Plata y otros clubes argentinos asomaban como posibilidad. Fue un proceso largo, de más de dos años, del que participó un Jorge Messi que a esa altura ya tenía muñeca sobrada para los negocios. “Él intermedió entre los gerentes de Newell’s, el área de marketing y la gente de Adidas. Intervino en silencio, pidió el flujo de socios, la cantidad de hinchas, las ventas en los últimos diez años, reunió todo en una carpeta y fue a hablar. Estaba muy interesado en ayudar desde su lugar, era un interés genuino como el que podría tener un hincha más en su lugar”, confesó uno de los participantes de aquella negociación.

Desde cerca o a la distancia, Jorge nunca dejó de seguir al Newell’s que vio incansablemente durante su juventud y por el que les dejó un legado a sus hijos Rodrigo y Lionel (trunco con Matías, que le salió canalla). Probablemente habrá tenido vaivenes emocionales, sobre todo por frustrarse el sueño familiar de ver debutar a Leo en la Primera rojinegra cuando les demoraron los pagos de las inyecciones para el crecimiento y se vieron obligados a buscar otros benefactores. Pero aseguran quienes más conocen a la hermética familia Messi que quien más enojada estuvo con Newell’s por esa negativa fue Celia: “Lejos estuvo Jorge de manifestar algún tipo de resentimiento con el club, todo lo contrario. Se portaba como un hincha más que buscaba potenciar al club desde una posición algo privilegiada”.

Jorge Messi junto al ex presidente de Newell's, Guillermo Lorente, comiendo un asado en los parrilleros del club

En Rosario, hay quienes creen que no fue mera fortuna o coincidencia que Gerardo Martino desembarcara como entrenador del Barcelona inmediatamente después de hacer brillar al Newell’s campeón del Torneo Final 2013 que estuvo cerca de ganar la Libertadores ese año (perdió por penales en las semifinales ante Atlético Mineiro). Así como tampoco que el propio Tata se hiciera cargo de la selección argentina al año siguiente. Jorge había disfrutado en la tribuna a aquel exquisito número 8 del equipo del Piojo Yudica y Marcelo Bielsa y luego lo llegó a vitorear desde el Coloso ya estando involucrado de lleno en la elite del fútbol.

Haciéndose camino al andar, Jorge también tuvo que aprender a decir que no. “Él tomó decisiones que tenía que tomar, no se relajó, ejercitó la negativa para cerrar algunas puertas. En esa posición se te abren un montón de puertas, te llegan negocios, ofertas y propuestas, pero la clave también está en tener la capacidad, con firmeza y rectitud, a decir que no. Habrán existido un montón de Messi en Argentina, Brasil y todo el mundo, pero no con un padre que los encamine, banque y asesore”, fue otra de las afirmaciones contundentes sobre la valía del papá del 10 argentino en los últimos cinco mundiales. Y el remate de esta frase también es digno de destacar: “Jorge fue una pieza invisible para que Lionel sea el mejor jugador del mundo y no solo un gran jugador”.

Detrás de una estrella del tamaño de Lionel Andrés Messi hay talento genuino, práctica, perseverancia, sacrificios, sudor y lágrimas. Pero también hubo, además, un hombro fornido que jamás se descolocó y le sirvió como sostén ante cada derrota.

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