
River Plate, además de ser uno de los clubes más grandes y reconocidos en el planeta, también se destaca fuera de las canchas por la labor de su fundación. En el marco de su 13° aniversario, la entidad llevó adelante su tradicional cena anual con el objetivo de recaudar fondos para los proyectos y programas solidarios que impulsa. En esta ocasión, la recaudación superó ampliamente la cifra del año pasado (1.101.667.610) y alcanzó un récord de más de 1.500 millones de pesos.
En el pabellón amarillo de La Rural y bajo el lema “Jugar en el barrio, ganar en la vida”, se llevó a cabo el evento que contó con más de 800 invitados, entre celebridades, empresarios, integrantes del plantel actual, viejas glorias del club y los principales mandatarios, como Stefano Di Carlo (presidente), Andrés Ballotta (vicepresidente 1°), Ignacio Villarroel (vicepresidente 2°), Mariano Taratuty (vicepresidente 3°) y Agustín Forchieri (secretario general).
“River también nació en un barrio, alrededor de una pelota creció como nadie se podría haber imaginado. Hoy, 125 años después, desde Fundación trabajamos todos los días por el desarrollo de cientos de barrios a través de clubes y nuestras escuelas. Formamos a quienes forman. Creamos nuevas escuelas de fútbol. Donamos materiales. Mejoramos infraestructura”, explicaron desde el club.

Tras la alfombra roja, los invitados disfrutaron de una recepción que contó con varias sorpresas. En la antesala al ingreso al salón, los presentes se deleitaron con fotografías icónicas del estadio Monumental, las cuales se pusieron a la venta. Además, el público también tuvo la posibilidad de tomarse fotografías con la Copa Libertadores y la Copa Intercontinental, sumado a reliquias del club, como antiguos trofeos, camisetas del Museo River y unos botines de Adolfo Pedernera.
Una de las perlitas se dio a las 21:12 cuando ingresó una murga con bombos y sombrillas para arengar a los invitados. Esta escena dio pie al ingreso al salón, con la canción “River mi buen amigo” de fondo. Los presentes tuvieron como obsequio al entrar al recinto una bandera con los colores del Millonario, para alimentar la fiesta. El escenario principal, además, fue decorado como una vitrina de un club de barrio, con imágenes retro del club de Núñez y algunos de sus primeros galardones.

Luego se dio otra de las frutillas de la noche, cuando el plantel profesional se hizo presente, con los campeones del mundo Thiago Almada y Nicolás Otamendi a la cabeza, junto a Leo Ponzio y todo su cuerpo técnico. En esta oportunidad la conducción estuvo a cargo de Agostina Scalise, Grego Rossello, Julieta Pink y Mariano Iudica.
El primero en tomar la palabra en la velada fue Felipe Llorente, flamante presidente de la Fundación River Plate. “Muchas veces nos preguntan cómo nos pueden ayudar. Y este año es haciendo canchas. Haciendo canchas vamos a lograr que los chicos y chicas de cada club de barrio no estén perdidos en la esquina, sino dentro de una cancha. Haciendo canchas vamos a lograr fortalecer a los clubes de barrio como dispositivos sociales y educativos en nuestro país. Haciendo canchas vamos a llevar la bandera de River a cada rincón de la Argentina. Haciendo canchas vamos a hacer que jugar en el barrio sea ganar en la vida”, sostuvo.

Más tarde fue el turno de subir al escenario para Stefano Di Carlo, principal mandatario de la institución. “Quiero que pongamos foco y no perdamos de vista que más allá de un evento que es muy lindo desde el punto de vista social, relacional, es un evento que tiene como eje construir los fundamentos y el financiamiento de un montón de acciones que tienen que ver con ayudar al otro y apuntalar la infinita tarea social que River lleva adelante desde hace más de 125 años. Así que muchísimas gracias a todos por participar. Gracias al equipo de Fundación. Felicitaciones, y que sigan los éxitos”, esbozó.
Otro momento emotivo de la noche fue cuando Milagros Hadad entrevistó a Leonardo Ponzio, director técnico de River Plate, quien recordó sus inicios y ponderó la importancia de los clubes de barrio en la sociedad argentina. “Cada vez que vuelvo a mi pueblo, siempre digo que lo que más me gustaba era ir a entrenar y que siempre sentí que esos clubes, como llamamos de barrio, como llamamos del interior, el club del pueblo, eran el lugar donde en nuestra época se asemejaba un poco más a donde por ahí entrenadores, por ahí… Yo me acuerdo que en mi época nos cambiaba una mujer que hoy por ahí sería muy difícil, pero esa mujer para nosotros era como nuestra madre, la que te ponía el pantalón rápido, las zapatillas, el botín. Y desde ahí es donde uno empieza a sentir tanto esta profesión que hoy en día, después de un camino recorrido, uno mira hacia atrás y no puede olvidarse de dónde salió. El que se olvida de dónde salió, creo que por ahí no encontró desde sus raíces hacerse fuerte”, comenzó su relato. Y luego, añadió: “Pero el lugar que te vio nacer, crecer, creo que terminan siendo estos pequeños lugares de los cuales nos dieron la posibilidad de hoy poder ser quien somos”.
“Canchas de fútbol y los potreros donde nosotros nos iniciamos en su momento se hacían en cualquier lado. En las plazas, en la vereda, en las calles. Pero bueno, hoy se necesita esa contención, donde un padre sepa dónde deja a su hijo. Yo creo que las canchas de fútbol terminan siendo como algo para la salud, porque realmente el deporte es salud, y si nosotros logramos de esta noche que sea un foco de poder tener más canchas de fútbol en todo lo que pueda acercarse River, seguramente van a encontrar una felicidad en muchos chicos”, sentenció el entrenador.
El cierre de la nota dio comienzo a la verdadera acción de la noche: la subasta. Mariano Iudica, con la ayuda de jugadores del plantel profesional y viejas glorias de la institución, buscaron incentivar a los invitados a elevar los precios y entablar duras pujas por los ansiados premios.
Con Sebastián Driussi, Lucas Martínez Quarta, Rafael Santos Borré y Fausto Vera como laderos, la primera puja giró en torno a la posibilidad de viajar junto al equipo a Mar del Plata como un integrante más de la delegación. Si bien el precio base fue de 1.5 millones, el premio se fue al llegar a los 10 millones de pesos.
Luego fue el turno de la posibilidad de comer un asado, junto a ocho amigos, en la concentración del Monumental. Durante la pelea por quedarse con el premio, Oscar Ruggeri, el Tapón Gordillo, Antonio Alzamendi, el Pato Fillol, Mostaza Merlo, Enzo Francescoli, Beto Alonso y el Negro Enrique sorprendieron al avisar que si alguien se animaba a duplicar el monto, ellos dirían presente durante la comida. Lo que comenzó en 5 millones llegó hasta los 60 millones de pesos.
El plato fuerte fue la posibilidad de disputar un partido en el Monumental, con la chance de cambiarse en el vestuario y lucir la indumentaria oficial del club. Al ser algo especial, esta disputa se realizó en dólares, y tras iniciar en un piso de 20 mil, todo se terminó en un precio de 110 mil dólares.
Para cerrar, cuando el plantel profesional se subió al escenario para bajar el telón de la noche, el equipo tuvo un enorme gesto al donar el equivalente a la creación de tres canchas para clubes de barrios (aproximadamente 135 millones de pesos).
De esta manera, entre las subastas, la compra de imágenes icónicas del Monumental y las donaciones de los presentes, la Fundación River Plate marcó un nuevo hito y recaudó la impactante suma de 1.500 millones de pesos, lo que le permitirá continuar con su tarea de llevar a cada rincón del país sus programas educativos, deportivos y sociales para el desarrollo integral de niñas, niños y jóvenes, fomentando valores como el deporte como bandera.



