Keely Hodgkinson ganó los 800 metros en el torneo Athlos de Londres y estrenó un particular traje negro de cuerpo entero diseñado tras un año de desarrollo. La campeona olímpica británica de 24 años eligió la prenda para cerrar una temporada irregular y probar una tecnología que podría convertirse en una opción para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
La marca de 1:56.40 en el estadio StoneX, al norte de Londres, quedó poco más de dos segundos por encima de su récord británico (1:54.33) que logró en junio de este año. La competencia del viernes fue la primera edición del evento fuera de Estados Unidos, después de las realizadas en Nueva York en 2024 y 2025.
La atleta más rápida de la historia británica en 800 metros resumió la experiencia: “La velocidad y el estilo se unieron”, escribió en Instagram. Su atuendo se viralizó y fue comparado con las prendas llamativas que usaron Serena Williams y Naomi Osaka, dos tenistas que trasladaron su influencia más allá de las canchas, según The Athletic.
El diseño cubría todo el cuerpo y tenía una abertura en la capucha para que saliera la cola del peinado de Hodgkinson, una condición que la atleta consideraba innegociable. La británica trabajó durante unos 12 meses con el equipo de innovación de la marca de indumentaria estadounidense que la viste para definir cada aspecto del traje.

Después de la carrera, explicó que quería “sentirse un poco sexy”, aunque el propósito no era solo estético. Describió el resultado como “una mezcla de moda, velocidad y ciencia unidas” y sostuvo que podía beneficiar al atletismo en el futuro. “Mitad ninja asesina y mitad estilo Gatúbela”, tituló el diario británico The Guardian.
Dan Farron, vicepresidente de diseño de indumentaria innovadora de la marca, le presentó la idea con una premisa directa: “Podemos hacerte más rápida si cubrimos más piel”. El traje busca reducir la resistencia aerodinámica, regular la temperatura corporal y favorecer la velocidad. La decisión de dejar el cabello al viento implicaba aceptar una desventaja técnica. “La ciencia decía que, técnicamente, con la resistencia del aire eres más lenta si llevas el pelo suelto, pero yo dije: ‘Eso no se negocia. Mi pelo se queda fuera’”, dijo Hodgkinson.
La pieza incorpora pequeños elementos distribuidos en distintas zonas que resultan casi imperceptibles a simple vista. Se denominan generadores de vórtices: microestructuras triangulares impresas en 3D y colocadas con orientaciones diferentes según el sector del cuerpo. Estos relieves alteran el comportamiento del aire alrededor de la corredora. La solución parte de un principio aplicado en otros deportes: una superficie completamente lisa no siempre es la más rápida, porque en determinadas condiciones resulta más eficiente controlar el flujo de aire que atraviesa el cuerpo.

Para Hodgkinson, la apariencia forma parte del rendimiento: “Soy muy de ‘si te ves bien, te sientes bien’, y de ese equilibrio mental y físico”. La espalda abierta del traje ayudó a mantenerla fresca, mientras que la tela ajustada le dio una sensación de ligereza. “Para ser sincera, siento que no llevo nada puesto”, afirmó. La corredora entrenó con la prenda en Sudáfrica bajo 37 °C y aseguró que la temperatura no representó un problema.
Athlos fue elegido como escenario para el estreno porque se trata de una competencia exclusivamente femenina que busca combinar deporte, espectáculo y visibilidad. “Un evento solo para mujeres, dedicado al brillo, al glamour y a poner los ojos sobre las mujeres, era el momento perfecto para terminar la temporada”, dijo Hodgkinson.
La serie fue creada por Alexis Ohanian, cofundador de Reddit y esposo de Serena Williams, ganadora de 23 títulos de Grand Slam en individuales. Su objetivo es dar a las atletas de pista y campo una exposición más frecuente que la que permiten los Juegos Olímpicos.
El antecedente más recordado sobre trajes para corredoras pertenece a Cathy Freeman, la atleta australiana que ganó el oro olímpico en los 400 metros de Sídney 2000 con un traje verde y dorado de cuerpo entero. La prenda incorporaba telas distintas en cada zona corporal para reducir la resistencia al aire y una capucha destinada a aplanar el cabello.

El traje de Freeman surgió de una colaboración entre la marca deportiva que era su sponsor, el diseñador de ropa Eddy Harber y el especialista canadiense en aerodinámica Len Brownlie, autor de una tesis titulada “Características aerodinámicas de la indumentaria deportiva”. La corredora admitió que al principio tuvo “una reserva” sobre cómo se veía, pero concluyó que disfrutaba de cómo se sentía al correr.
Harber interpretó esa elección como una protección simbólica ante una carrera cargada de expectativas. “Creo que, al mirarlo en retrospectiva, ella lo veía como una armadura, en cierto modo”, dijo sobre la actuación que la convirtió en campeona olímpica ante el público australiano.
A diferencia de la natación, donde los trajes de cuerpo entero no están permitidos, las reglas del atletismo permiten que velocistas y fondistas compitan con monos de una pieza, calzas cortas o camisetas sin mangas. La condición es que las prendas sean ajustadas y respeten las normas oficiales de uniformes y patrocinio.
Hodgkinson sugirió que su aparición en Londres fue una prueba antes de una posible expansión. “Puede que sepamos algunas cosas que los demás no saben. Fue una prueba ahí afuera”, afirmó. “Esto no es algo que no hayamos visto antes. Cathy Freeman y otras atletas de hace tiempo hicieron algo parecido. Esta es la versión actualizada con la nueva tecnología”.
Georgia Hunter Bell, también británica y segunda en la milla de Athlos, dijo que el traje estará disponible como alternativa para los atletas británicos en los Juegos de Los Ángeles 2028. “Es muy interesante porque dentro de unos años será lo normal, aunque ahora parezca una locura”, señaló. La corredora anticipó que los integrantes de Team GB podrán elegir esa clase de equipo cuando reciban la indumentaria para los Juegos. “Es emocionante poder mostrarlo ahora”, agregó.
El uso de indumentaria tecnológica dependerá de que las marcas demuestren una ventaja suficiente para volverla indispensable, por encima de las preferencias personales y la comodidad de cada deportista. Sin una prueba concluyente de ese beneficio, los trajes de velocidad seguirán siendo una alternativa junto a las calzas y camisetas tradicionales.



