
El gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua, envió notas formales al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y al ministro de Economía, Luis Caputo, para reclamar la revisión de los recortes presupuestarios aplicados al Parque Nacional Iguazú y a la Reserva Natural Silvestre Parque Federal Campo San Juan. El mandatario advirtió que la medida compromete la conservación de 70 mil hectáreas de selva pura y el equilibrio ambiental que sostiene la vida productiva de numerosos municipios misioneros.
La reducción surge de la Decisión Administrativa N° 20/2026, que modifica el presupuesto establecido por la Ley N° 27.798. Según detalló Passalacqua en ambas misivas, los ajustes alcanzan 41.715.920 pesos destinados al Parque Nacional Iguazú y 12.123.088 pesos correspondientes a Campo San Juan. Las cartas expresan, en sus propios términos, “profunda preocupación” por el efecto de esa norma sobre las tareas de conservación, seguridad y vigilancia de las áreas protegidas.
El reclamo del gobernador no se limita al impacto turístico. Passalacqua advirtió que el conjunto de áreas naturales protegidas de Misiones resguarda el remanente más extenso y mejor conservado de la Selva Paranaense, zona que concentra el 52% de la biodiversidad de la Argentina. En ese marco, el ajuste no afecta únicamente a las Cataratas del Iguazú como destino internacional, sino al andamiaje ecológico que sustenta actividades productivas y económicas en toda la provincia.
Durante el acto realizado en la provincia, el mandatario misionero amplió su posición con términos contundentes. “El recorte que hicieron en el parque nacional asciende a decenas de millones y afecta de manera muy grave su sostenimiento. Me duele profundamente, porque rompe el ecosistema. Es grave, muy grave”, señaló, según la gacetilla oficial del Gobierno de Misiones. La frase sintetiza una preocupación que Passalacqua ya había volcado en sus redes sociales: “Somos monte, esto es algo muy malo”.

El gobernador también introdujo un argumento de orden financiero para reforzar su posición. Sostuvo que “el Parque Nacional Iguazú con su ticket solventa todos los demás parques nacionales”, lo que convierte al área misionera en un engranaje que financia la red de espacios protegidos a escala nacional. Bajo esa lógica, el recorte no solo debilita la gestión local, sino que repercute sobre el sistema federal de parques en su conjunto.
En las notas dirigidas a Adorni y Caputo, Passalacqua subrayó que el Parque Nacional Iguazú “constituye un motor económico de la región” y que, junto a Campo San Juan, forma parte del Sistema de áreas Naturales Protegidas de Misiones. Ese sistema, según describió el mandatario, alberga el 52% de la biodiversidad del país y actúa como ecosistema de transición entre distintas zonas productivas de la provincia.
El gobernador precisó, además, que el ajuste “afecta de manera grave y directa a la sostenibilidad de los trabajos de conservación, seguridad y vigilancia del manejo de estas áreas, en un contexto donde la protección de la biodiversidad debe ser una prioridad estratégica”, de acuerdo con el texto de las misivas reproducido por la gacetilla oficial. La mención explícita a la seguridad y la vigilancia apunta a las consecuencias operativas inmediatas de la reducción de fondos.
En su publicación en redes sociales, Passalacqua amplió el alcance territorial del problema. Describió las 70 mil hectáreas como “orgullo nacional y sostén ambiental de muchísimos municipios misioneros” y advirtió que, si el parque se debilita, “se resiente todo el equilibrio ambiental que sostiene vida, producción y trabajo” en esas localidades. El planteo conecta la conservación ecológica con la viabilidad económica de comunidades que dependen del entorno selvático.
El mandatario cerró su intervención pública con una solicitud directa al Gobierno nacional: que se revise la medida. “Les ruego que revean esta medida. Cuidar la selva misionera debe seguir siendo una prioridad de todos”, escribió en su cuenta oficial, según el tuit reproducido como fuente de esta nota.



