El pasado artístico de Erling Haaland ha vuelto a captar la atención pública tras su histórica actuación en el Mundial 2026.
El delantero noruego, quien marcó dos goles en la victoria de Noruega sobre Brasil en octavos de final, no solo asombra por su destreza futbolística, sino también por una faceta poco conocida: su incursión en el rap junto al grupo Flow Kingz, un proyecto musical que compartió con dos amigos durante su adolescencia.
Un proyecto musical poco conocido
Antes de convertirse en una figura mundial del fútbol, Haaland experimentó con la música. Flow Kingz nació en 2016, cuando el futuro goleador integraba las selecciones juveniles de Noruega junto a Erik Botheim y Erik Tobias Sandberg.

Los tres compartían una amistad forjada en vestuarios y entrenamientos, y decidieron canalizar parte de su tiempo libre en un experimento creativo que distaba del rigor deportivo.
La única producción del grupo, titulada “Kygo jo”, surgió como una actividad espontánea entre amigos. Grabada ese mismo año, la canción reflejaba el espíritu juvenil y la complicidad de los compañeros, quienes aún no imaginaban el alcance que tendría su proyecto.
Con el paso de los años, el video oficial de la canción superó los 18 millones de reproducciones en YouTube, convirtiéndose en un fenómeno viral inesperado.
De la cancha al estudio de grabación
La historia de Flow Kingz se desarrolla en una etapa previa al salto profesional de sus integrantes. En 2016, mientras representaban a Noruega en la selección sub-17, Haaland, Botheim y Sandberg buscaron una vía de escape a la presión competitiva que caracteriza a los deportes de alto rendimiento. La música, en ese contexto, se presentó como un espacio lúdico y descontracturado.
El grupo no tuvo continuidad ni lanzó nuevas canciones, pero “Kygo jo” quedó como testimonio de aquellos años formativos.
La letra y el ritmo del tema reflejan la frescura de tres adolescentes noruegos que, sin mayores pretensiones, lograron captar la atención de miles de oyentes en diferentes partes del mundo.
El resurgimiento tras el éxito deportivo
La actuación de Haaland frente a Brasil en el Mundial 2026 reavivó el interés por su pasado fuera del fútbol.
El impacto mediático de sus goles llevó a que la prensa y las redes sociales redescubrieran la grabación de Flow Kingz, generando comentarios y nuevas reproducciones del video original. La curiosidad por el costado artístico del delantero se sumó a las noticias sobre su desempeño en el torneo.
Este fenómeno no es nuevo en la carrera de Haaland. Cada vez que el noruego se destaca en el ámbito internacional, su breve etapa como rapero vuelve a ocupar titulares, recordando que detrás del deportista de alto nivel existe una historia personal con matices poco convencionales.
Las declaraciones de Haaland sobre Flow Kingz
En entrevistas recientes, Haaland se refirió a su experiencia con Flow Kingz como una simple actividad recreativa. Según información de Indiehoy, el futbolista explicó que la canción surgió como una forma de pasar el tiempo con sus amigos, sin intención de trascender el círculo íntimo. La grabación fue el resultado de una tarde de diversión, que años después se transformó en una curiosidad viral.
Haaland también mencionó que, aunque disfruta de la música, su prioridad siempre ha sido el fútbol. El proyecto musical no pasó de una incursión aislada y nunca se planteó como una alternativa profesional. Sin embargo, el recuerdo de Flow Kingz persiste gracias a la popularidad alcanzada por “Kygo jo” en plataformas digitales.
Un episodio que acompaña su carrera

El renacimiento del único tema de Flow Kingz coincide con los logros deportivos de Haaland, quien se mantiene como uno de los máximos goleadores del Mundial 2026.
La dualidad entre el futbolista y el joven rapero genera fascinación entre sus seguidores, que celebran tanto sus conquistas en la cancha como sus inquietudes artísticas pasadas.
El caso de Haaland demuestra cómo episodios aparentemente menores pueden adquirir relevancia en la narrativa pública de una figura internacional. La grabación de “Kygo jo” se ha convertido en un símbolo de sus orígenes y en un recordatorio de que, antes de la fama, hubo tiempo para la creatividad y la amistad.



