
Tras la publicación de un nuevo dato adverso, el Gobierno relativiza la caída en el Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) correspondiente a septiembre y elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella. Luego de que el indicador registrara un descenso de 5,9% y se ubicara en 1,94 puntos, en Casa Rosada ensayan una serie de argumentos para atenuar los números.
“Es un índice fluctuante. El mes pasado nos dio arriba de los 2 puntos y el mes anterior abajo”, expresó ante Infobae una fuente con acceso al despacho presidencial tras conocerse el menor registro de la presidencia de Javier Milei, un nivel que ya había alcanzado en septiembre de 2025 y julio de 2026.
En Balcarce 50, plantearon que la fluctuación de la medición complejiza el análisis y precisaron que detectan una suerte de “serrucho” en la tendencia. “La medición sube y baja todo el tiempo. Este mes el Índice de Confianza del Consumidor de la Di Tella dio arriba de casi 3 puntos y el mes anterior había caído”, planteó un funcionario al respecto.
Asimismo, un hombre del círculo rojo de Milei señaló que el índice de la Di Tella suele mantenerse estable, en torno al 40% de la escala máxima, aunque con lo que definió como “pequeñas oscilaciones poco significativas”.

El dato se conoció en una semana adversa para el Gobierno en el frente económico: el INDEC informó que la actividad económica retrocedió 1,4% interanual en julio y 2,9% respecto de junio en la medición desestacionalizada, mientras que la pobreza alcanzó al 32,3% de la población durante el primer semestre.
A eso se sumó el comportamiento de los mercados: el riesgo país cerró el 25 de septiembre en 609 puntos básicos, su nivel más alto desde abril, y el S&P Merval cedió 1,57%, mientras que las acciones y los bonos argentinos también operaron en baja. Además, J.P. Morgan redujo a 1,5% su proyección de crecimiento para la economía argentina en 2026, luego del dato de actividad de julio.
En ese contexto, en el oficialismo buscaron explicar los recientes cuestionamientos de Milei a los datos del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE). “Cuando usted construye un indicador desestacionalizado, se arma en función de la historia. Si su economía está teniendo muchos cambios estructurales, los desestacionalizados miden mal”, precisó en declaraciones a La Nación+.
En Casa Rosada aseguran que el mandatario no tiene previsto avanzar en el corto plazo con cambios en la metodología para elaborar los distintos indicadores y sostienen que Milei intentó exponer que la fluctuación de las estadísticas responde a las variaciones que atraviesa la economía.

“Milei dijo que los datos están dando cualquier cosa, pero porque hay mucha fluctuación y mucha variación en la ponderación, no porque está mal la medición. De hecho, no hay ninguna observación al respecto de eso”, expresó una fuente del entorno del mandatario.
En la misma línea, aclararon que la explicación apunta a subrayar que los cambios que atraviesa la economía dificultan la lectura de los indicadores en el corto plazo. “Lo que está diciendo (Milei) es que la economía está recibiendo tantos shocks que todavía no hay una uniformidad. Entonces, hay un mes que hay una subida importante de la actividad, otro que registra una caída y así. Hay como un efecto serrucho, que es a lo que él se refiere con que están dando cualquier cosa”, explicaron ante este medio.
“No hay un error en la medición y eso no significa que vaya a haber alguna decisión de cambiar la medición o la metodología”, aclararon ante la consulta de Infobae.
La discusión sobre los indicadores se inscribe, además, en medio del debate interno en torno a la vigencia del programa económico que instrumenta el ministro de Economía, Luis Caputo, y en la férrea defensa que el propio mandatario hace del rumbo económico. “El consumo está en máximo histórico. Lo que está cambiando es la modalidad de consumo”, expresó recientemente.



