
Mientras las respuestas del Reino Unido a la cadena nacional de Javier Milei sobre Malvinas se enfocan desde el primer día en una hipótesis bélica y la oposición desliza comparaciones con la guerra de 1982, el Gobierno aclaró que las intervenciones son puramente administrativas, comerciales y “diplomáticas”.
Esta mañana, en la sala de conferencias de la Casa Rosada el vocero presidencial Adrián Ravier volvió a poner el eje en la ofensiva por la soberanía sobre las Islas, que Milei instauró como tema central desde la semana pasada. Y salió al cruce de las comparaciones con el último gobierno de facto. “El reclamo que todos pudieron escuchar en la cadena nacional es un reclamo pacífico, diplomático y no militar”, dijo. Y agregó que se trata de “un intento democrático” impulsado por una gestión que, a diferencia de la de Leopoldo Galtieri, “es democrática”.
Ante la consulta de Infobae sobre si en el Gobierno esperaban una mención a Malvinas durante el encuentro entre Donald Trump y el premier británico Keir Starmer —después de las especulaciones previas—, Ravier minimizó la omisión de los líderes y aseguró que la Argentina no pidió ayuda, sino que las medidas tuvieron carácter “unilateral”.
“Las acciones de Argentina son unilaterales de la Argentina”, sostuvo, y negó que exista un acuerdo con Washington para la construcción de la base naval en Tierra del Fuego o que Javier Milei le haya pedido a Trump que interceda ante el Reino Unido. Esa decisión, dijo, “corresponde al presidente de los Estados Unidos”.
En la misma línea, negó pedidos formales a funcionarios israelíes tras las declaraciones que hicieron por Twitter a Benjamin Netanyahu en apoyo al reclamo argentino, aunque reconoció que Milei “ha dicho que espera de los aliados algún acompañamiento”.

Financiamiento de la base militar de TDF
El vocero también fue consultado por el financiamiento de la futura base naval integrada en Tierra del Fuego, uno de los puntos más sensibles del paquete de medidas anunciado por cadena nacional. “Cien por ciento argentino”, respondió, y descartó cualquier “colaboración material” de parte de Estados Unidos para la obra. Ravier confirmó además que Milei le pidió recientemente al ministro de Economía, Luis Caputo, que incorpore en la elaboración del Presupuesto 2027 las partidas necesarias para avanzar con la construcción.
La insistencia oficial en despejar dudas sobre el origen de los fondos no es casual. Como había adelantado el domingo Infobae, en la cúpula nacional dan por descartado apelar a fondos extranjeros para levantar la base, cuyo costo ronda los USD 300 millones —aunque en el propio oficialismo manejan cifras de hasta 500 millones—. Según pudo reconstruir este medio, el propio Milei le encomendó al ministro de Defensa, Carlos Presti, explicar públicamente cómo se conseguirán los recursos, en momentos en que el DNU 867/26 ya contempla una primera erogación de $114.732 millones para adelantos a proveedores y contratistas de la obra. En la Rosada evitan por ahora que sea el propio Ravier quien profundice sobre ese frente en sus conferencias de prensa, y prefieren que sea Defensa quien lleve la voz cantante en el tema específico del financiamiento.
Mesa política extraordinaria por Malvinas
Mientras Ravier bajaba línea desde el primer piso de la Casa Rosada, se aceleraban los movimientos puertas adentro, con una reunión de la Mesa política dedicada casi exclusivamente al tema Malvinas, con la presencia inusual del canciller Pablo Quirno y del ministro de Defensa, Carlos Presti -que había sido adelantada ayer en la reunión de Gabinete por Milei-.
Quirno había llegado a la Rosada más temprano, para sumarse a una reunión con autoridades del gobierno italiano. Y Presti hizo lo propio pasadas las 13 para sumarse al encuentro de los mares que dirige Karina Milei. La convocatoria conjunta de ambos funcionarios, que no suelen coincidir en este tipo de encuentros, alimenta las versiones sobre una definición más fina respecto de los próximos pasos del reclamo de soberanía y de los detalles operativos —y presupuestarios— de la base naval.
Con el frente diplomático ya delineado y el discurso oficial repitiendo que se trata de un reclamo “pacífico” y “unilateral”, la pelota queda ahora del lado de Defensa y Economía, que deberán mostrar en las próximas semanas —de cara al debate del Presupuesto 2027— cómo se pagará una de las obras más ambiciosas anunciadas por los libertarios.



