El gobierno de Kicillof cree que la polarización de Brasil puede repetirse en la elección argentina y sostiene que los candidatos deben salir de las PASO

0
8

El espacio político del gobernador bonaerense, Axel Kicillof, siguió con atención la elección de este domingo en Brasil en la que el candidato de derecha Flávio Bolsonaro se impuso al presidente Luiz Inácio Lula da Silva. Un resultado que rompió todas las encuestas previas y que ratificó una tendencia que se repite elección tras elección en Sudamérica: los oficialismos no reeligen.

Kicillof buscará una PASO para imponerse en la discusión del peronismo y ampliar el Movimiento Derecho al Futuro, mientras apuesta a una reelección de Lula como señal favorable a su propia proyección electoral para 2027.

La lectura que hacen en La Plata sobre la primera vuelta brasileña no se limita al resultado electoral. El gobierno bonaerense entiende que el duelo entre Flávio Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva expuso una dinámica que puede trasladarse a la Argentina: una disputa concentrada en dos polos, con escaso margen para las opciones intermedias y una competencia marcada por la dificultad de los oficialismos para sostenerse.

“Las sociedades están totalmente polarizadas”, sostuvo este lunes el ministro de Gobierno bonaerense y uno de los armadores políticos del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), Carlos Bianco. El ministro de Gobierno bonaerense planteó que el fenómeno se repite en distintos países de América Latina y de Europa. “Me animo a decir que es lo que va a pasar el año próximo en Argentina. No veo espacio para terceras opciones, para terceras fuerzas”, afirmó.

El funcionario se refirió a las expectativas previas en Brasil sobre la posibilidad de que un candidato alternativo concentrara entre 7 y 8 puntos y dividiera el voto de derecha, lo que podría haber favorecido una victoria de Lula en primera vuelta. “No sucedió”, resumió Bianco, al interpretar que la elección terminó por consolidar una competencia de dos bloques.

Bolsonaro quedó a 2,98 puntos porcentuales de imponerse sin balotaje, tras reunir casi 56 millones de votos. Ahora buscará ampliar su respaldo mediante acuerdos con espacios de derecha y centroderecha, mientras Lula intentará captar parte de los más de 30 millones de brasileños que no participaron en la primera vuelta.

El candidato presidencial brasileño Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), irá a una segunda vuelta tras imponerse sobre el presidente Lula (REUTERS/Diego Herculano)

La proyección del gobierno de Kicillof se inserta en la discusión por la estrategia electoral del peronismo para 2027. El gobernador bonaerense busca expandir su estructura política fuera de Buenos Aires, sostener al Movimiento Derecho al Futuro (MDF) como una corriente propia dentro del Partido Justicialista y llegar a la definición de candidaturas con una red territorial de dirigentes y organizaciones.

En su entorno consideran que las primarias son el mecanismo adecuado para resolver una competencia que hoy incluye distintos liderazgos y proyectos. La apuesta es que las candidaturas surjan de una elección interna abierta, con capacidad de otorgar legitimidad al ganador y de evitar una definición limitada a una mesa de dirigentes.

El problema es que la continuidad de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) está bajo discusión. Dentro del peronismo hay distintas lecturas. Una es la duda sobre la posibilidad de que el gobierno nacional avance con su suspensión o eliminación, una decisión que modificaría el esquema de negociación de la oposición y elevaría la presión sobre la conducción partidaria. “Las PASO siguen vigentes”, deslizan en La Plata y se aferran.

Pero también hay dirigentes peronistas que creen que el oficialismo nacional podría reunir los votos necesarios para dejar sin efecto las primarias.

Una eventual eliminación de las PASO reabriría la discusión sobre un candidato de consenso. Esa alternativa genera resistencias en parte del peronismo, donde persiste el rechazo a que la futura fórmula presidencial sea definida por una decisión unilateral.

En paralelo a ese debate, Kicillof acelera el armado del MDF en el interior del país. La semana pasada envió un mensaje a una nueva filial del espacio en Guaymallén, Mendoza, donde volvió a destacar la necesidad de una estrategia nacional que supere las disputas provinciales.

“El problema que tiene el país es nacional, no va a tener una solución provincial”, afirmó el gobernador en un mensaje destinado a la militancia mendocina. También llamó a ampliar el trabajo territorial: “Hay que dar las batallas que haya que dar. Hay que abrir los brazos y salir a militar”.

La expansión del MDF supone un desafío para Kicillof, sobre todo en provincias donde el electorado mantiene posiciones críticas frente al kirchnerismo. El gobernador buscará demostrar que su proyecto no quedará circunscripto a Buenos Aires y que puede reunir voluntades en distritos con dinámicas políticas distintas.

Una construcción que convive con las tensiones internas del peronismo. En los últimos días, el viaje de Máximo Kirchner a San Juan, donde compartió actividades con el senador y exgobernador Sergio Uñac, fue leído como un gesto de acercamiento hacia otro posible aspirante presidencial. Kirchner sostuvo durante esa visita que Cristina Kirchner es la candidata del espacio, aunque agregó que eso no impedía que “un sanjuanino quiera caminar el país”.

Máximo Kirchner y el senador nacional, Sergio Uñac

El gesto alimentó las especulaciones sobre el mapa de candidaturas y sobre el vínculo entre el cristinismo y Kicillof. Uñac comenzó a recorrer el país con un discurso centrado en las economías regionales y en la necesidad de darle mayor peso político al interior. En el peronismo nadie descarta que pueda tener un papel en la negociación que definirá la estrategia para 2027.

Kicillof, por su parte, intenta evitar una confrontación directa dentro del justicialismo, mientras construye una estructura propia y se afirma como una de las figuras principales de la oposición al gobierno de Javier Milei.

En esa disputa, Bianco definió al MDF como un espacio peronista dispuesto a incorporar sectores que compartan determinados acuerdos programáticos. “Decidimos llamarnos movimiento porque el peronismo es un movimiento”, explicó.

El ministro sostuvo que el peronismo históricamente agrupó expresiones de centro, izquierda, progresistas y conservadoras. A su criterio, esa diversidad debe mantenerse si el objetivo es construir una mayoría electoral. “Si querés ganar una elección, con la pureza ideológica no alcanza”, afirmó.

Axel Kicillof y Carlos Bianco

El ministro también relativizó el valor de las encuestas electorales. Consideró que el resultado brasileño volvió a mostrar la distancia entre los sondeos y el comportamiento final de los votantes. “Un nuevo fracaso de las encuestas que se verifica en cada una de las elecciones que hay en todos lados”, dijo.

Aunque admitió que la Provincia utiliza relevamientos para conocer demandas de gestión, explicó que esos estudios se redujeron por falta de recursos. Sobre las mediciones de intención de voto, afirmó que son prematuras y que pueden funcionar como instrumentos de “manipulación política”.

Con el balotaje brasileño aún pendiente y la discusión sobre las PASO abierta, Kicillof buscará ampliar su presencia nacional y sostener la idea de que la candidatura del peronismo debe definirse con una competencia que ordene las diferencias internas.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí