El complejo camino de Kicillof hacia el 2027: las presiones para ver a CFK y el nudo en la relación con La Cámpora

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Axel Kicillof es el principal candidato del peronismo a esta altura del calendario (REUTERS/Pedro Lazaro Fernandez/File Photo)

Lo cuestionan desde las mayoría de las terminales del peronismo. Porque no reconoce la conducción de Cristina Kirchner, porque no la visita y acuerda con ella una tregua, porque construye una línea interna del peronismo, porque no rompe definitivamente con La Cámpora o porque no se diferencia lo suficiente de su pasado kirchnerista.

Por las buenas o por las malas, Axel Kicillof es el único precandidato del peronismo que se muestra activo en la construcción de un esquema dirigencial y programático que sostenga un camino a la presidencia. Avanza rodeado de cuestionamientos de propios y ajenos. De los que creen que es timorato e insulso y de los que argumentan que nadie tuvo tanta audacia como él en los últimos años.

Al gobernador bonaerense le llueven las críticas por el camino que está siguiendo para forjar una candidatura presidencial. Sobran en el peronismo los que creen que no llegará a ser candidato, los que advierten una inevitable derrota con Javier Milei en un eventual balotaje y los que sostienen que, frente a una posible PASO peronista, si no tiene el apoyo de CFK, puede llegar a perderla.

Kicillof avanza en un camino plagado de espinas y con pocas rosas. Pero avanza. Y tan solo eso, a esta altura de la guerrilla peronista, resulta ser un mérito. Porque es un intento claro y consistente de querer construir una candidatura que, al final del camino, debe convencer, a propios y ajenos, de que es la mejor opción para competir en las elecciones nacionales del año que viene.

En La Cámpora le exigen a Kicillof lealtad para quien lo formó políticamente y que le reclaman que visite a CFK en San José 1111

“Axel siente que los camporistas todo el tiempo le ponen palos en la rueda. Que están buscando cascotearlo. Que quieren condicionar el camino que él cree conveniente”, reflexionó un importante dirigente del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), que también se refirió a los cuestionamientos que algunos le hacen sobre la construcción de su agrupación: “La Cámpora construyó una línea interna del peronismo. ¿Por qué nosotros no podemos construir la nuestra?“.

En los últimos días La Cámpora lanzó duras críticas contra aquellos dirigentes del peronismo que no militan el pedido de libertad de Cristina Kirchner. El apuntado, en la mayoría de los casos, es Kicillof. Al que consideran un desleal que no pone su cara y su voz para luchar enarbolar la bandera de la proscripción. Lo acusan, sin nombrarlo, de desentenderse de la situación. Además, advierten que está comiendo un error grande al querer diferenciarse de la ex presidenta.

En el final de la semana hubo un puñado de gráficos de la encuesta que publicó AtlasIntel que giraron por los celulares del cristinismo. En ellos aparecía una medición de la imagen de Kicillof y otra de la imagen de CFK. Los datos y el electrocardiograma de la sociedad respecto a ellos era casi igual. Un espejo. La interpretación fue la misma en todos los casos: son indisociables.

En el cristinismo entienden que el esfuerzo que Kicillof ha hecho por diferenciarse de la ex presidenta no tiene ningún sentido, básicamente porque es un proceso imposible. No se puede desarmar la historia. La única forma, aceptan, hubiese sido que el Gobernador generara una fractura expuesta de su vínculo con el sector de la ex mandataria, lo que no sucedió, ni va a suceder.

Evolución de la imagen de Axel Kicillof

“El camporismo está enfrascado con el tema de la libertad de Cristina y se lo facturan todo el tiempo a Axel, que entiende que lo quieren condicionar y colocar en un lugar de incomodidad”, fue el mensaje de uno de los funcionarios más cercanos al Gobernador. La relación está anudada en punto de la soga y no se mueve de ahí. Mientras tanto, el tiempo pasa y los reproches se acumulan. Es una relación trabad

“Axel no tuvo una mirada colectiva del proyecto político ni de la construcción de un dispositivo electoral. Se mandó solo. Pareciera que quiere ser el candidato de un sector, no de todo el peronismo. Se encerró”, sostuvo un nombre propio de La Cámpora que ha tratado de generar puentes para unir las dos bases de poder kirchnerista.

Evolución de la imagen de Cristina Kirchner

En paralelo a esa discusión pública, por lo bajo, y tal como contó Infobae el fin de semana pasado, siguen abiertos los canales de comunicación para que haya un encuentro entre Kicillof y Máximo Kirchner, como primera parada para una reunión entre el gobernador y la ex presidenta. Por ahora, todo está frío. Con idas y vueltas, pero sin la posibilidad de concretar el encuentro con fecha y hora.

En el PJ Federal, que está siguiendo el camino de construcción inverso al que sigue Kicillof, de abajo para arriba, creen que el Gobernador no puede terminar de escaparse de la relación conflictiva que lo une a los Kirchner. Sin embargo, se corren de la confrontación y se enfocan en empezar a discutir, públicamente, el programa económico de un futuro gobierno peronista, lo que les ha traído cruces con el camporismo.

En esa terminal, donde construyen un perfil propio, distinto al del cristinismo y el kicillofismo, creen que cada tribu debe construir su propio proyecto político sin dañar al que edifica enfrente. Entienden que hay que evitar caer en las acusaciones cruzadas que terminan rayando a todo el peronismo. En definitiva, advierten que las distintas terminales tienen que ser lo suficientemente inteligentes para crecer sin dañar el crecimiento del que está al lado.

Axel Kicillof trata de consolidar las distintas ramas del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) como parte de su estructura política

La idea del debate económico en público tiene respaldo en algunos sectores del cristinismo y en el peronismo federal. Pero hay actores que la consideran estéril. Uno de ellos es Sergio Massa. El líder del Frente Renovador considera que al ciudadano común no le interesa que el peronismo presente un plan económico ahora. Cree que este año, para evitar dispideces, la fuerza política lo tiene que transitar solo oponiéndose a Milei. Contrapodiendo políticas. Realidades y consecuencias. Ser oposición. Solo eso. El tiempo del armado y el debate de fondo llegará sobre el final del año y el principio del que viene.

Distintas posturas. Distintos reproches. Distintas estrategias. El peronismo transita un enorme laberinto donde no se ve una salida clara. Kicillof, como principal candidato de la fuerza a esta altura del partido, intenta hacer pie ampliando las bases del MDF, puliendo el discurso nacional, saltando la interna con el cristinismo e intentando abrir una red de contención federal. Solo el tiempo y las circunstancias determinarán su lugar.

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