
Las imágenes de Gisela Dulko disfrutando el verano en las playas de Ibiza junto a Flavia Pennetta captaron la atención de fanáticos y seguidores del tenis internacional. Ambas exjugadoras, que marcaron una época en el circuito femenino, aprovecharon la temporada estival para reencontrarse lejos de la presión de la alta competencia.
El reencuentro no solo fue deportivo, sino también familiar. Las dos compartieron días de descanso en compañía de sus hijos. Pennetta resumió la experiencia con un mensaje especial publicado en redes sociales: “Hay lugares que se visitan y lugares que se quedan para siempre en el corazón. Estos días que pasamos juntos, con vos y con nuestros hijos, fueron un regalo precioso, una mezcla de risas, libertad y amor. Gracias, mi gordi. Te quiero muchísimo”.

La cita de Flavia Pennetta refleja una relación de años consolidada en las canchas. Entre ambas, suman seis hijos: por parte de Dulko, Mateo, Antonella y Daniele; y por parte de la extenista italiana, Federico, Farah y Flaminia.
Gisela Dulko y Flavia Pennetta supieron construir una sociedad deportiva que alcanzó la cima del tenis mundial. El 1 de noviembre de 2010, la argentina llegó por primera vez al puesto número uno del ranking de dobles de la WTA, un logro que la ubicó como referente internacional y que significó la vuelta de una tenista argentina a lo más alto del circuito tras ocho años.
Ese mismo año, la dupla ítalo-argentina se consolidó al conquistar ocho títulos y cerrar la temporada con el trofeo de las WTA Finals. El triunfo en Doha fue el broche de oro para una campaña que quedaría grabada en la memoria de los fanáticos.

El trayecto de Dulko y Pennetta estuvo marcado por victorias resonantes. En las Finales de Doha 2010, vencieron a Kveta Peschke y Katarina Srebotnik en el partido decisivo, transformándose en las maestras del Tour. La consagración no solo se tradujo en títulos, sino en la permanencia de Dulko en la cima del ranking durante 24 semanas, la segunda marca más prolongada para una argentina en esa posición.
En 2011, tras una eliminación temprana en el arranque de la temporada, la pareja se reinventó y llegó al Abierto de Australia como una de las favoritas. La respuesta fue contundente: luego de seis partidos lograron levantar su primer título de Grand Slam. Ese campeonato se transformó en el último gran festejo de Dulko en dobles, una modalidad en la que dejó una huella profunda.

Más allá de su éxito en dobles, Gisela Dulko también supo destacarse en el circuito de singles. En 2005, se ubicó entre las treinta mejores del mundo y, posteriormente, logró consagrarse en torneos disputados en Budapest, Forest Hills, Fez y Acapulco. La versatilidad de su juego y la capacidad para adaptarse a diferentes superficies le permitieron dejar una marca tanto en el circuito individual como en el de dobles.
En el recuento de sus logros, se destaca la conquista de 17 títulos como doblista, de los cuales ocho llegaron en una sola temporada. Esta cifra refleja la magnitud de su aporte al tenis argentino y la sitúa como una de las referentes de la disciplina antes de su retiro en 2012.




