Cúneo y Moyano en Camioneros: la segunda foto tras volver al PJ, una interna 2027 en marcha y el reclamo de que decidan las urnas

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Santiago Cúneo y Hugo Moyano, en la reunión en la sede del sindicato de Camioneros

Santiago Cúneo se reunió este viernes con Hugo Moyano en la sede de la Federación de Camioneros, en el segundo movimiento político de peso que protagonizó desde que hace apenas diez días formalizó su afiliación al Partido Justicialista bonaerense. El encuentro con el histórico dirigente sindical formó parte de una estrategia más amplia: construir volumen dentro del peronismo, recorrer sus estructuras tradicionales y preparar una interna por la candidatura a gobernador de la provincia de Buenos Aires en 2027.

La reunión se realizó en la oficina de Moyano y tuvo como eje la situación social y económica de la provincia, la realidad de los trabajadores y el escenario que enfrenta el sindicalismo ante la crisis. Pero la importancia política del encuentro excedió su contenido formal: para Cúneo, representó la segunda foto con peso político específico desde su ingreso al PJ y otro paso de una hoja de ruta que continuaría en las próximas semanas con contactos con la CGT, sindicatos, intendentes y estructuras partidarias de los 135 municipios bonaerenses.

Después del encuentro, el dirigente publicó una fotografía junto al ex secretario general de la CGT y dejó una definición pública sobre el significado que le asignó a la reunión.

“Gracias Hugo Moyano por las luchas y el peronismo. Sos parte de la historia grande del movimiento obrero”, escribió Cúneo en su cuenta de Instagram.

Cúneo anticipó que recorrerá los 135 municipios de la provincia de Buenos Aires para disputar al candidatura a gobernador bonaerense

La secuencia formó parte del mensaje. A principios de agosto, Cúneo formalizó su regreso al Partido Justicialista bonaerense en un encuentro en el que participaron el ministro de Desarrollo de la Comunidad bonaerense, Andrés “Cuervo” Larroque, y el intendente de Almirante Brown, Mariano Cascallares. Allí confirmó además una decisión que alteró, al menos, el mapa preliminar de la sucesión bonaerense: sería precandidato a gobernador en 2027.

Diez días después apareció la fotografía con Moyano.

Los dos episodios permitieron empezar a dimensionar el sentido de su desembarco. Cúneo no volvió al PJ solamente para recuperar una pertenencia partidaria: su objetivo fue construir desde adentro una candidatura provincial y plantear una discusión que, tarde o temprano, atravesaría a todas las vertientes del peronismo: quién sucederá a Axel Kicillof y, sobre todo, mediante qué mecanismo se resolverá esa candidatura.

Cúneo quiere que sea en las urnas.

Su planteo fue que ninguno de los dirigentes que aspire a ocupar la Casa de Gobierno de La Plata pudiera eludir una interna y que el candidato del justicialismo no surgiera únicamente de un acuerdo entre las estructuras que hoy concentran el poder partidario. La pretensión supuso irrumpir en una discusión en la que conviven el Movimiento Derecho al Futuro de Kicillof, La Cámpora, los intendentes, el Frente Renovador, el sindicalismo y las distintas expresiones territoriales del PJ.

Por eso, la reunión con Moyano también pudo leerse como el comienzo de una etapa diferente.

Superada su condición de dirigente situado por fuera de la estructura formal del PJ, Cúneo comenzó a buscar interlocución con sectores que integran históricamente el universo justicialista. La primera prioridad sería el movimiento obrero. La agenda que prepara contempló contactos con la conducción de la CGT y con diferentes organizaciones sindicales, pero también un despliegue territorial más ambicioso: buscaría llegar a las delegaciones gremiales de los 135 distritos bonaerenses.

En paralelo, proyectó reuniones con intendentes y dirigentes territoriales y una recorrida por los partidos justicialistas locales, donde pretendía participar de encuentros y charlas políticas. La estrategia combinó así tres dimensiones clásicas de la construcción de poder dentro del peronismo bonaerense: sindicatos, jefes comunales y estructura partidaria.

La foto con Moyano adquirió otra significación dentro de ese esquema. No implicó, por sí misma, un alineamiento electoral del dirigente camionero detrás de la candidatura de Cúneo. Sí mostró que el nuevo afiliado empezó rápidamente a abrir puertas dentro de estructuras centrales del movimiento peronista y que su anunciada precandidatura comenzó a traducirse en actividad política concreta.

Cúneo se afilió al PJ bonaerense. En la foto, junto a Cascallares y

Hay, además, una discusión de identidad.

Cúneo pretendió que su regreso al PJ representara la recuperación de una tradición peronista que ubica al trabajo, la producción y el desarrollo industrial en el centro de su programa político. Y buscó combinar esa reivindicación histórica con una agenda vinculada con las transformaciones tecnológicas que atraviesan la economía mundial.

La definición que utilizó para plantear esa disputa fue deliberadamente provocadora.

“Soy el PJ de la inteligencia artificial y la robótica contra los pibes de la birra, el porro y el maní de San Telmo”, sostuvo Cúneo.

Detrás de la frase apareció una diferenciación política más profunda. El dirigente intentó contraponer un peronismo productivista, industrialista, sindical y atravesado por la incorporación de nuevas tecnologías con una cultura progresista y urbana que identifica con una parte de las expresiones que ganaron espacio dentro del movimiento durante las últimas décadas.

Esa discusión tendría un capítulo particularmente fuerte el próximo 25 de septiembre.

Para esa fecha, aniversario del asesinato de José Ignacio Rucci, Cúneo preparó una demostración política con la que buscaría reivindicar la figura del histórico secretario general de la CGT y convertirlo en uno de los símbolos de su regreso al Partido Justicialista.

Rucci fue asesinado el 25 de septiembre de 1973, apenas dos días después del triunfo electoral que llevó por tercera vez a Juan Domingo Perón a la Presidencia. El crimen nunca tuvo una resolución judicial definitiva sobre su autoría, aunque históricamente fue atribuido a Montoneros y quedó convertido en una de las heridas más profundas de la historia política del peronismo.

Cúneo pretendió intervenir directamente sobre esa fractura histórica.

La señal que preparó para septiembre buscaría mostrar que, con su ingreso al PJ, vuelve a tener expresión interna un peronismo identificado con Rucci y enfrentado con la tradición política de quienes reivindicaron a las organizaciones armadas de los años setenta. La consigna que intenta instalar fue particularmente fuerte: el regreso del peronismo de Rucci y el alejamiento político de quienes identifica con sus asesinos.

No fue casual que ese movimiento apareciera después de la fotografía con Moyano.

El sindicalismo constituyó uno de los pilares sobre los que Cúneo pretendió apoyar su construcción. La reivindicación de Rucci le permitió, además, enlazar esa búsqueda de representación gremial con una determinada interpretación de la historia del justicialismo y con una disputa sobre la identidad futura del partido.

Pero la batalla principal estaría en otro terreno: las urnas.

El posteo de Instagram de Santiago Cúneo con Hugo Moyano

Cúneo ya dejó trascender entre sus interlocutores la comparación histórica con la que imaginó la competencia que viene: la interna presidencial que Carlos Menem le ganó a Antonio Cafiero en 1988, una de las disputas partidarias más importantes de la historia moderna del justicialismo.

Cafiero era entonces gobernador de Buenos Aires, presidente del PJ y principal figura de la renovación peronista. Concentraba buena parte de la estructura partidaria y aparecía como el favorito para quedarse con la candidatura presidencial. Menem, gobernador de La Rioja, desafió ese dispositivo desde una posición inicialmente menos favorecida y terminó imponiéndose en la interna del 9 de julio de 1988.

La comparación tuvo una intención clara.

La evocación llegó incluso al lenguaje de aquella disputa. Cúneo se imaginó ocupando el lugar de la “revolución productiva” con la que Menem construyó su desafío y ubicó enfrente lo que, apelando a una expresión de aquella interna, definió como “la cafieradora”. La provocación apuntó a instalar una división entre una candidatura que pretendía presentarse como disruptiva frente a estructuras partidarias consolidadas y quienes buscaran resolver la sucesión bonaerense mediante un acuerdo entre los sectores que hoy controlan el PJ.

Cúneo buscó presentarse como el candidato dispuesto a desafiar a las estructuras consolidadas del PJ bonaerense y obligarlas a competir. Su apuesta no consistió en esperar que alguna de las principales terminales del peronismo lo incorporara a un acuerdo de cúpulas, sino en construir una fuerza propia desde adentro y reclamar que la candidatura a gobernador se resolviera mediante una elección.

En esa lógica también se inscribió su respaldo a Kicillof. Cuando concretó su afiliación, Cúneo se alineó con el gobernador bonaerense en la disputa interna que mantiene con Máximo Kirchner, pero ese posicionamiento no supuso resignar su proyecto propio para la sucesión provincial.

Por el contrario, pretendió construir sobre el escenario que se abriría cuando hubiera que resolver quién competirá por la gobernación.

La provincia de Buenos Aires será uno de los centros de la discusión política de 2027. Kicillof no puede buscar otra reelección consecutiva y su sucesión cruzará necesariamente la pelea por el liderazgo nacional del peronismo. El candidato que logre quedarse con la postulación del PJ administrará, además, la posibilidad de competir por el principal distrito electoral del país y por la estructura política más importante que conserva la oposición.

Cúneo quiso entrar en esa discusión antes de que las principales terminales partidarias terminaran de ordenar sus estrategias.

Por eso aceleró.

En diez días acumuló su afiliación al PJ, una primera fotografía con dirigentes vinculados al esquema político de Kicillof y ahora el encuentro con Hugo Moyano. El siguiente paso sería ampliar el contacto con el sindicalismo, avanzar sobre el territorio bonaerense, reunirse con intendentes y empezar a recorrer los partidos justicialistas de los municipios.

Santigo Cúneo, en el homenaje del año pasado a José Ignacio Rucci

Y el 25 de septiembre buscará producir su primera demostración política propia desde el regreso al partido, con Rucci como bandera.

La secuencia empezó a revelar una estrategia: construir legitimidad partidaria, representación sindical, despliegue territorial y una identidad política diferenciada antes de que la discusión por 2027 terminara de cristalizar.

Cúneo quiso llegar a ese momento con una candidatura instalada y una premisa difícil de ignorar para quienes también aspiren a la gobernación: que la sucesión de Kicillof no se resolviera entre pocos dirigentes y que todos los candidatos tuvieran que pasar por las urnas.

La referencia que eligió para explicar el desafío fue la de Menem y Cafiero.

Y su mensaje hacia el resto del PJ bonaerense fue que esta vez también quiere interna.

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