Círculo rojo: las negociaciones y disputas que sacuden la Casa Rosada mientras crece la irritación de Milei

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Horacio Rosatti y Juan Bautista Mahiques

Javier Milei está irascible, abstraído en una agenda económica que en estos meses le trajo, aunque lo niegue, unos cuantos dolores de cabeza. En algunos sectores del Gobierno no están tan convencidos de que Todo Marche Acorde al Plan, un término que acuñó su asesor Santiago Caputo, y hay quienes proponen puertas adentro una batería de medidas de cara a la campaña electoral, como los créditos hipotecarios anunciados el miércoles por el ministro Luis Caputo que, con una baja en las tasas, apuntan a dinamizar la actividad.

Una de ellas es Patricia Bullrich, que no para de diferenciarse de la Casa Rosada. El último mojón de ese juego interno de la senadora fue tomar distancia del discurso oficial respeto de las tasas récord en morosidad: “Es un robo que no se puede permitir”, avisó sobre la letra chica de los prestamos bancarios y de las billeteras virtuales. La ex ministra visitó además un colegio porteño y propuso “a la generación de hoy dejarlos ser libres en sus elecciones y en el camino que quieran elegir” mientras el Presidente adoctrinaba alumnos en la escuela ORT en contra de los periodistas.

Irritable como en los peores momentos, el Presidente volvió a obsesionarse con el periodismo, le dedicó una catarata de posteos en X en los últimos días y pasó buena parte del mes encerrado en la quinta de Olivos hasta reducir incluso la cantidad de visitas. Recién esta semana regresó a Casa Rosada después de más de veinte días para encontrarse con el gabinete: hacía más de cuarenta días que no reunía a todos sus ministros. Se sabe que hay funcionarios de primerísima línea que apenas lo conocen, algunos que escasas veces hablaron con él y otros que ni siquiera cruzaron una palabra. Lo suyo es la economía, o algunas trivialidades. “Al presidente no le gusta hablar de política. Yo hablo del Chaqueño (Palavecino), porque los dos hemos cantado con el Chaqueño, él también me habla de eso. Está más enfocado en la economía, en la economía y en la economía…”, contó hace algunas semanas el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz.

Pero por fuera de esa abstracción presidencial, y la furia con la prensa, suceden cosas. Por ejemplo, en el Poder Judicial y en la relación con el poder político. Con escasísima injerencia, Milei acaba de convertirse en el presidente con la mayor cantidad de pliegos convalidados por el Senado en un año: 167. Hasta ahora había sido el 2011, durante el kirchnerismo, el año con la mayor cantidad de designaciones de funcionarios judiciales por parte del Ejecutivo, 107; detrás, el 2008, con 94, y 81 en el 2018, en el tercer año de Mauricio Macri, un presidente que, a diferencia de Milei, sí le dedicó una atención exclusiva a la Justicia, a tal punto que implementó en el primer piso de la Casa Rosada una “mesa judicial” que se reunía semanalmente y en la que se discutía no solo el vínculo con el Poder Judicial si no directamente el futuro de algunos jueces.

Karina Milei, Diego Santilli y Luis Caputo

Esa agenda, la judicial, se aceleró con el desembarco del ministro Juan Bautista Mahiques, que ocupó durante el macrismo la representación del Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura. Para llegar al Gobierno, Mahiques entendió, como en su momento Diego Santilli, que tenía que hacerlo a través de Karina Milei, y aceleró los contactos por intermedio de los Menem justo cuando la hermana del presidente necesitaba un reemplazo para Mariano Cúneo Libarona que obturara los intereses de Caputo en ese ministerio. El otro actor de esa saga fue Santiago Viola, un funcionario clave que forjó, junto al ministro, un vínculo muy aceitado con la presidencia de la Corte Suprema con fuerte influencia en el Consejo de la Magistratura, donde representa al Ejecutivo.

El jueves, el Gobierno celebró la aprobación de 67 pliegos -el viernes se enviaron al Senado otros 15 de un total de un total de 218-, entre ellos los de Pablo Yadarola y Pablo Bertuzzi, designados en la estratégica Cámara federal que podría definir la suerte de expedientes muy sensibles para los hermanos Milei como las causas $LIBRA y ANDIS. En el Senado llamó la atención que durante la audiencia de ambos magistrados, previo a que se convaliden los pliegos en la sesión del jueves, los senadores del kirchnerismo no hicieron ni una sola pregunta. Años atrás tal vez habrían hecho un escándalo. Algo similar sucedió con la prórroga concedida a Carlos Mahiques, “Coco”, padre del ministro, como vocal de la Cámara Federal de Casación Penal, en mayo pasado, que se votó con amplísima mayoría, incluso del peronismo. Los Mahiques tienen estrechísima relación con Eduardo de Pedro, “Wado”, y la familia Ustarroz, todos con raíces en Mercedes, en la provincia de Buenos Aires, la ciudad con la que siempre coqueteó Cristina Kirchner.

Pero la convalidación de Yadarola y Bertuzzi no fue la única noticia resonante de la sesión del jueves: La Libertad Avanza dictaminó en favor de los pliegos de Juan Pedro Galván Greenway y Alejandro Catania, nominados para la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Penal y Económico, dos funcionarios que, en teoría, habían sido frenados por supuestos vínculos con la cúpula de la AFA.

Pablo Bertuzzi y Pablo Yadarola

En los últimos meses, el Gobierno perdió interés en las investigaciones que tienen bajo la lupa a Claudio Tapia, “Chiqui”, y a Pablo Toviggino. Coincidió con el desembarco de Mahiques, y con la relación que operadores cercanos a Karina Milei construyeron con la AFA. Tapia tiene múltiples contactos, y en estos meses redefinió incluso su red de nexos que incluyó una reconciliación con Pablo Moyano, con el que comparte el rechazo, según las fuentes, al avance de Liliana Zulet, pareja de Hugo Moyano, en los negocios del gremio camionero. El teléfono del jefe de la AFA también es tan ecuménico como el de Mahiques. En esa lista está Santilli, probablemente uno de los mayores practicantes del ecumenismo. Tapia hizo conexiones con buena parte de su entorno: desde Gustavo Coria, que conoció en el CEAMSE, hasta Lucas Portela, un comunero porteño con muchísima relación con “Chiqui”.

La última decisión judicial, de Casación, determinó que la causa por la mansión de Pilar se investigue en los tribunales de Campana. Es un tribunal que está bajo análisis del Ejecutivo: podría impulsar un plan para reducirlo y concentrar aún más su poder. Todos esos movimientos son propiciados por Mahiques, Viola, en conversaciones con Horacio Rosatti, en el marco de un proyecto ambicioso impulsado por el ministro que tiene como eje una suerte de nueva redistribución del poder de la corporación judicial. Hay sectores de Comodoro Py que promocionan de hecho al ministro como postulante de jefe de los fiscales, una movida que necesita de un amplio acuerdo del Senado, una negociación de difícil resolución a medida que se acerque el año electoral. Por eso el apuro.

Existe otra negociación, por fuera de las prioridades de Olivos, que sí ocupa parte de la agenda del sistema político y judicial: la renovación de 17 de los 20 integrantes del Consejo de la Magistratura, prevista para noviembre. En ese organismo se definen los concursos y la suerte de los funcionarios judiciales. También el presupuesto del Poder Judicial, que el miércoles fue aprobado en plenario en su anteproyecto para el 2027 por unanimidad multipartidaria. En esas negociaciones tallan desde Cristina Kirchner y La Cámpora hasta el PRO, el radicalismo, el peronismo y La Libertad Avanza. Hay tratativas en paralelo en el mismo organismo de la capital, en el que LLA querría tener más representación. Uno de los más activos es Daniel Angelici, “El Tano”, con creciente influencia en la ciudad y con ganas de expandirse a nivel nacional. Fuentes judiciales aseguran que Angelici quiere ungir en el consejo nacional al abogado Alberto Biglieri, de su extremísima confianza. Biglieri tomó mayor notoriedad en mayo pasado, cuando la Cámara del Trabajo lo designó como interventor de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) en reemplazo del desplazado Abel Furlán. En medio de esas negociaciones, otro episodio alteró la agenda de ese sindicato: el diario La Nación reveló que María Soledad Calle, una dirigente muy relacionada con Furlán, había adquirido el piso de abajo de la ex presidenta en San José 1111 -una propiedad que había tenido otros dirigentes interesados del mundillo K- y destapó otros negocios con el gremio que, tras esa publicación, fueron suspendidos por el interventor.

Esas revelaciones volvieron a poner en foco a Cristina Kirchner, que pasa sus días con metódicas rutinas de gimnasia, clases de chino y seguimiento de la geopolítica internacional y el avance de los tecno-magnates, aunque muy interesada en la agenda local. El vínculo con Axel Kicillof sigue roto, y en el peronismo se empezaron a mirar con atención los movimientos de Sergio Massa, que el pasado martes reunió en Santa Fe, para la presentación de un libro, a todas las tribus de esa provincia. El ex ministro propició en su momento el encuentro en el Hotel Emperador. Cree que hay una ventana de oportunidad en el 2027. “Tenemos dos tercios para trabajar e ir a buscar, el problema es que tenemos candidatos de un tercio”, reconoció un dirigente activo del peronismo.

Alberto Biglieri, interventor de la UOM

Por eso se redoblaron esfuerzos para sostener las primarias, incluso para aquellos dirigentes K que trabajan en un plan singular para que Cristina Kirchner sea candidata en una hipotética PASO, aún cuando está proscripta y fuera del padrón electoral. En esa línea se inscribe la presentación formal de julio en el comité de derechos humanos de la ONU. El gobierno quiere desactivar cualquier ensayo interno del peronismo con la suspensión de las primarias.

Movimientos internos. De eso se habló en la reunión de este jueves en Casa Rosada entre los delegados de Karina Milei y los enviados de Mauricio Macri. “Se sigue avanzando, pero todavía no está claro el final del camino”, dijo este viernes uno de ellos.

Versiones del PRO dan cuenta de que, en la llamada telefónica que destrabó la frialdad del vínculo, el ex presidente le habría planteado a la hermana de Milei su interés en la capital y la necesidad de ponerse él al frente de las negociaciones. La relación del jefe del PRO con Jorge Macri atraviesa tal vez uno de sus momentos más tensos de la última década. Es un problema de difícil resolución porque el jefe de gobierno quiere ser reelecto, las encuestas exhiben un repunte en la gestión y en su figura y el expresidente no quiere saber nada con apoyar ese plan. ¿Puede aparecer un candidato fuera de libreto? Es una hipótesis extendida en algunos sectores del círculo rojo. Pero la disputa entre los primos es también un problema para el gobierno, que se debate el tipo de acuerdo con el PRO y que avanza en simultáneo con recorridas semanales por la capital. La última fue este viernes, e incluyó a Santilli.

Lacunza junto a Triaca, Bertol, Schiavone y Goerling Lara.

¿Qué quiere Macri? Es un misterio. “En principio, hacer daño”, interpretó en estos días un dirigente porteño que sigue sus movimientos. El jueves, horas después de la reunión con LLA en Casa Rosada, parte de la dirigencia que más visita al expresidente en sus oficinas de Olivos se sentó a cenar en un restaurante exclusivo sobre la avenida Callao con Hernán Lacunza, impulsado a ser candidato a presidente por el jefe del PRO. En la mesa estaban Jorge Triaca, Paula Bertol, Humberto Schiavone y Martín Goerling Lara, jefe del bloque amarillo en el Senado -la foto la publicó en sus redes el periodista Daniel Bilotta-. “Hernán está entusiasmado, decidido a jugar en serio, cuando en su momento empezó a caminar Patricia preguntaban lo mismo y se reían”, subrayó uno de los comensales. “¿Pero cómo se compatibiliza esa candidatura con un acuerdo entre el PRO y LLA?“, preguntó este medio. ”Hay conversaciones, no hay un acuerdo. Algunos pensamos que el PRO debe tener candidato», respondió.

A Milei le aburre esa agenda. No le interesa. Recién se interioriza cuando se alcanza alguna definición. “Yo trabajo más con Karina, ella es la que ha armado todo el sistema político. Hablo con el Presidente, lo veo en gabinete, alguna vez lo voy a ver cada tanto por alguna cuestión puntual, pero yo trabajo más por Karina. El jefe es Karina”, resaltó Martín Menem en Infobae al Mediodía.

Ese desinterés del Presidente tiene repercusiones internas. La más notoria es la disputa entre su hermana y el consultor estrella de la Casa Rosada, cuyo futuro como parte del programa libertario es cada vez más incierto. “No sabemos si queremos que a este proyecto le vaya bien o mal”, reconoció un altísimo integrante de Las Fuerzas del Cielo.

Desde que Karina Milei avanzó sobre Justicia y Mahiques se encargó de apropiarse de esa red de relaciones que ya conocía bien de antemano, y que había empezado a construir Santiago Caputo, el consultor se encerró en su entorno y se encargó de cuidar las áreas que controla y que son bien sensibles para la administración libertaria, como la SIDE, ARCA, un buen número de empresas del Estado y un puñado de licitaciones hiper estratégicas como la hidrovía o el Belgrano Cargas, en las que talla fuerte su hermano Francisco. El último capítulo de esa pelea feroz se dio en el ámbito de la comunicación, el rubro en el que ganó notoriedad el consultor.

Santiago Caputo

Pero una de las áreas más delicadas es el Ministerio de Salud, a cargo de Mario Lugones -su hijo, Rodrigo, que estuvo en el país hace algunas semanas, es un antiguo jefe y socio de Caputo-, un funcionario que, se supone, goza de la más absoluta confianza del asesor.

Movimientos recientes en ese ministerio alteraron la pax de ese grupo. Primero fue la salida de Guido Giana, un cimbronazo interno, que fue reemplazo por Rodrigo Sbarra, un ex funcionario del PRO, como Giana, celoso de su intimidad, a tal punto que en su fiesta de casamiento invitó a los asistentes a guardar sus teléfonos en bolsas estilo herméticas para evitar fotografías. Sbarra ahora administra buena parte de esa área. También orbita Juan Mazzola, dedicado a gestiones especiales. El otro evento novedoso, que tuvo lugar a mediados de semana, fue la designación de Horacio Guevara como flamante gerente de la Superintendencia de Servicios de Salud (SSS). Una elección directa de Lugones en un organismo especialmente considerado por el sindicalismo, por las obras sociales. Guevara tiene escasa relación con los gremios.

Sin embargo, el foco de mayor atracción es el PAMI, que arrastra una pelea salvaje con intereses cruzados que incluye denuncias en la Justicia. Allí tiene influencia Francisco Caputo, pero existe un fuego cruzado que llevó a la gestión a niveles de tensión intolerables. Es una caja históricamente apetecible para el sistema político. El fiscal Santiago Marquevich fue nombrado a principio de agosto en la unidad especial para la investigación de delitos cometidos en el ámbito de ese organismo. Fuentes del PAMI relataron que se empezó a mirar con muchísima atención una licitación por la compra de pañales.

No son cuestiones que desvelen al Presidente, ensimismado en una ataque de furia contra los medios y el círculo rojo contra lo que él mismo consideró, en declaraciones el fin de semana pasado, como “el mejor gobierno de la historia”. Esos ataques también tienen como destinatarios a los industriales, que este miércoles festejarán su día sin la presencia de Milei por segundo año consecutivo. En su lugar irá el ecuménico Santilli. Tampoco estará Kicillof, muy criticado por la cúpula de los industriales de la provincia de Buenos Aires porque, dicen, no brindó ningún paliativo para un sector que, en ese distrito, arrastra sus peores indicadores. “De las 3.824 unidades productivas industriales que cerró el país, 34,2% son bonaerenses. En empleo la proporción es todavía mayor: 44,8% del ajuste nacional”, reflejó el último informe de la UIA provincial. En la provincia de Buenos Aires, un buen número de sus empresas son pequeñas y medianas. Hace algunos días, en una visita al arzobispo de La Plata, Gustavo Carrara, Osvaldo Cornide, histórico referente de la CAME, dijo que la situación de las pymes “es más grave que en 2001″.

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