Círculo rojo: la trama que decretó la caída de Adorni y los interrogantes de la nueva etapa

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Javier Milei, Karina Milei, Diego Santilli y Manuel Adorni

Algo cambió en las últimas semanas. En altas esferas del poder aseguran que fue Karina Milei la que en conversaciones reservadas en Casa Rosada le terminó de quitar el último apoyo que le quedaba a Manuel Adorni, a raíz de las increíbles explicaciones con las que intentó justificar su crecimiento patrimonial. También su hermano Javier, que retrasó una resolución por una cuestión casi de orgullo personal contra el sistema político, que lo llevó incluso a enfrentarse a los gritos con colaboradores en la quinta de Olivos y a dispensarle a su flamante ex jefe de Gabinete una batería de gestos. A Patricia Bullrich, que se encargó en público y en privado de horadar al saliente funcionario e intentó promover su renuncia de todas las maneras posibles -una estrategia compartida por buena parte del Gabinete que llegó a irritar a Karina Milei más que al Presidente-, la secretaria general le había pedido “tiempo”, días atrás.

El deadline se decretó ayer a las 18.38, cuando el ahora ex jefe de Gabinete publicó en sus redes la carta de renuncia tras casi ocho meses en el cargo y más de tres de un calvario político, judicial y mediático que lo consumieron a él y al Gobierno. Anoche, los hermanos Milei fantaseaban con empezar a dar vuelta esa página.

“A veces hay discusiones entre Karina y Javier y eso llevó a que prefirieran mantenerlo a Adorni”, ensayó semanas atrás un dirigente que conoce a los hermanos desde el minuto cero. Uno de los motivos de la permanencia de Adorni al frente de la Jefatura de Gabinete radicaba, hasta hace no mucho tiempo, en la interna feroz en la cúpula del Ejecutivo entre la hermanísima y Santiago Caputo: el ex vocero presidencial llegó a ese lugar en octubre pasado, sin ningún antecedente en materia de gestión más que su rol de portavoz y una buena performance en una campaña electoral, como la porteña, de la que casi no participó, por su cercanía con Karina Milei y la necesidad de ella de obturar el ascenso del consultor.

Manuel Adorni y Santiago Caputo (Jaime Olivos)

Pero sostener a Adorni como ministro coordinador se tornó insoportable en las últimas semanas, un goteo diario de escándalos que impactó en la popularidad del Gobierno. Al desprestigio interno del saliente funcionario, que se convirtió en una sátira por las revelaciones en torno a las adquisiciones patrimoniales -su imagen negativa llegó a alcanzar más del 80%-, se sumó la parálisis de la gestión ejecutiva y, en particular, del Congreso: cualquier iniciativa quedó opacada, en algunos casos en stand-by, por la catarata de pedidos de interpelación y mociones de censura por parte de la oposición y la incomodidad de los aliados, hartos del affaire. Era cuestión de tiempo, tal como avisó puertas adentro la Secretaria General.

Fue decisiva, además, la presión interna, en especial la que ejerció Bullrich desde el Senado, furiosa con la suspensión del informe que Adorni debía dar el 2 de julio en la Cámara alta y el posteo del renunciado ministro asegurando que estaba a disposición del Parlamento. La senadora le dedicó los peores insultos. El tiempo empezaba a agotarse.

Esa avanzada del Congreso se subió al derrotero de la investigación judicial que tuvo una aceleración atípica para un jefe de Gabinete en funciones. “Si la Justicia lo encuentra culpable, lo vuelo yo de una patada”, dijo el viernes Milei en Madrid para terminar de correrle a Adorni el último banquito sobre el que se sostenía. En Casa Rosada tenían, de antemano, escasísimas expectativas de un salvavidas para el ex vocero que evitara su hundimiento. Peor aún: sostenían, incluso, la posibilidad de una indagatoria en el cortísimo plazo. Eso precipitó la decisión. Fuentes y gestores judiciales resaltaron, además, que las gestiones que habría intentado desde el Ejecutivo fueron infructuosas. El encargado, en su momento, fue Juan Bautista Mahiques. Por eso el viaje reciente a París, en el marco del GAFI, que compartió con el juez Ariel Lijo, que tramita el expediente por enriquecimiento ilícito del saliente ministro coordinador, delegado en el fiscal Gerardo Pollicita, despertó todo tipo de elucubraciones, como si hiciera falta viajar hasta la capital francesa. Se disputan, en esa interna del Poder Judicial, intereses mucho más relevantes que la suerte de Adorni. Por ejemplo, los dos asientos en pugna en la Cámara Federal porteña.

Manuel Adorni y Juan Bautista Mahiques

Ayer, al cierre de esta nota, mientras se terminaba de acordar la renuncia de Adorni en Olivos y la posible incorporación de Diego Santilli, “El Colorado” -el mejor posicionado- como reemplazo del renunciado funcionario, se preguntaban en el seno del Gobierno por qué el Presidente y su hermana habían sostenido a Adorni durante más de tres meses y provocado, con esa decisión, un desgaste prolongado de la gestión.

“Esta fue la ‘foto de Olivos’ de Javier”, exageró un dirigente libertario en términos del daño provocado en el liderazgo del Presidente. Más allá de la exageración, el escándalo volvió a poner bajo la lupa la conducción de Milei y la lógica política que utiliza para tomar sus decisiones: por qué si el mandatario borró de un plumazo a un buen número de funcionarios, incluso algunos mucho más cercanos como Nicolás Posse o Guillermo Francos, a los que conocía desde hacía años, tardó tanto tiempo en definir la suerte de Adorni, el dirigente que mayor daño le causó al Gobierno con sus tropelías patrimoniales.

Fue tal el perjuicio que ni la Copa el Mundo, los récords alcanzados por Lionel Messi o el escándalo en torno a Martín Insaurralde y Jesica Cirio alcanzaron a cambiar el eje de la agenda pública: el volumen de la conversación digital entre el 20 y el 22 de junio, cuando trascendieron los videos en los que se exhibieron decenas de fajos con dólares escondidos en vestidores, atribuidos presuntamente a esa ex pareja, apenas fue levemente superior al caso Adorni. Suficiente, sin embargo, para sacar de la cancha al ex jefe de gabinete bonaerense. Con un pedido de detención a cuestas, solicitada por el fiscal Sergio Mola, la decisión ahora está en manos del juez Luis Armella. Insaurralde, que entró al gabinete de Axel Kicillof tras las elecciones legislativas del 2021 para tratar de contrarrestar la figura del gobernador de la mano de Máximo y Cristina Kirchner, estaba a punto de obtener buenas noticias de ese juzgado cuando se filtraron los videos, y sostenía una alta influencia en el sistema político provincial: bastaba con ver la cantidad de dirigentes y operadores que lo visitaban hasta hace poco más de una semana en sus oficinas frente al Palacio de Tribunales, a metros del obelisco porteño. Quienes hablaron con él esta última semana lo notaron destrozado anímicamente.

El Gobierno entendió entonces que, a pesar de las muy enormes diferencias patrimoniales, la sociedad empezaba a asemejar ambos escándalos, el de Adorni y el de Insaurralde, como parte de una misma lógica de concebir la política. Influyó, además, la embestida de la oposición en el Congreso, pero en particular la de los aliados. El viernes, en Mar del Plata, Mauricio Macri adelantó que el PRO votaría “por la interpelación” del saliente funcionario en “ambas cámaras”. Los hermanos Milei no estaban dispuestos a darle ese gusto al ex presidente. ¿Y qué pensará el jefe del PRO de la designación de un dirigente al que no le tiene ninguna estima? Los Milei tampoco querían seguir colaborando con la inquietud de los mercados frente a la posibilidad de que el Parlamento alcance el número para echarle al Presidente a su ministro coordinador, lo que le otorgaría a Milei otro récord: el mandatario que más rápido eyectó a un jefe de Gabinete -Posse- y el primero en perder a esa figura desde la reforma constitucional de 1994.

Martín Insaurralde y Jesica Cirio

Si bien hasta anoche no hubo anuncio formal, se estimaba para estas horas la oficialización de Santilli como flamante jefe de Gabinete. Como paso previo, los hermanos Milei habían empezado a mostrar un cambio sustancial respecto a los últimos tres meses con la incorporación de Adrián Ravier como vocero presidencial y Fabián Fernández en la Secretaría de Medios, dos funcionarios con un estilo muchísimo más amigable con la prensa, en el caso de Fernández, con una trayectoria profesional en el rubro. En esas dos incorporaciones, que socavaron el organigrama de Adorni, comenzó a escribirse el final del ex vocero como funcionario.

Esos dos movimientos revitalizaron la interna a cielo abierto entre Karina Milei y Santiago Caputo. La disputa no da señales de tregua, más bien lo contrario. La llegada de Ravier, pero en especial la de Fernández, originó una serie de trascendidos en torno a quién había diseñado y ejecutado esa decisión.

Por eso es muy factible que la hermana presidencial se ocupe de instalar que el eventual desembarco de Santilli tiene su sello. Ecuménico, de diálogo fluido con los gobernadores, el sistema político en general y el círculo rojo, el ministro llegó al Gabinete de la mano la secretaria general: trabajó ese nexo con paciencia mientras buena parte de sus colegas fatigaban la oficina de Santiago Caputo. Santilli entendió que la llave de su entrada a La Libertad Avanza era con ella, y no con él. El ministro, sin embargo, tiene una buena relación con Caputo y una histórica vinculación con la consultora Move, en especial con Rodrigo Lugones, que lo asesoró durante años, en su paso por la capital, hasta trabar una amistad. El año pasado, “El Colorado” lo visitó en Madrid, donde el consultor pasa la mayor parte de su tiempo. A propósito: ¿Existen discrepancias, en Las Fuerzas del Cielo, entre Madrid y Buenos Aires?

“Siempre tiene suerte ‘El Colo’”, sentenció ayer, con sorna, un amigo del funcionario, que tiene un solo objetivo: ser gobernador bonaerense. El año pasado, cuando reemplazó a otro dirigente eyectado por opacidad como José Luis Espert, en ese caso como cabeza de la lista de diputados nacionales en territorio provincial, los hermanos Milei le prometieron, en una extensa cena posterior al triunfo de octubre, que se preparara para ser el candidato de La Libertad Avanza en ese territorio en el 2027. Desde ese momento, Santilli le juró lealtad a Karina Milei, que destaca ese atributo del funcionario desde que acompañó, hasta el final, el proyecto presidencial de Horacio Rodríguez Larreta. Un metamensaje para Bullrich. El ex diputado del PRO fue capaz, en estos más de tres meses, de despotricar en privado contra Adornir pero mantener, públicamente, una actitud bien dócil.

Diego Santilli

Es una incógnita, en ese sentido, cómo será, en esta nueva etapa, el organigrama de la Jefatura de Gabinete y sí, como trascendió en estas horas, el ministerio del Interior volvería a estar bajo el paraguas de esa oficina, como anteriormente. Sonaba, en ese contexto, como secretario, el nombre de Ignacio Devitt, que también tiene ambiciones electorales: quiere ser intendente de Vicente López, territorio del “jorgemacrismo”, por el jefe de Gobierno del que el funcionario nacional guarda amarguísimos recuerdos. Sobre el resto de los ex colaboradores de Adorni, todavía hay dudas. Por ejemplo, Aimé Ayelén Vázquez, “Meme”, más que una mano derecha del renunciado funcionario.

La hermanísima quiere tener pleno control de la gestión del gabinete, con excepción de las áreas que controla el consultor o el rubro económico. Por eso se mencionan potenciales cambios en la comunicación y la supervisión de ese sector. Parte de esas inquietudes se analizaron en la reunión que la Secretaria General mantuvo el viernes con Santilli y Martín Menem.

La salida de Adorni abre otra vez el mismo interrogante de siempre: si la interna, que quedó en otro plano por la centralidad del renunciado ministro, volverá a tomar el mismo vigor de antes. Después de avanzar sobre el Ministerio de Justicia, la hermanísima pretendía seguir con otras áreas, pero frenó ese plan por el estallido del caso Adorni. ¿Volverá a reflotarlo ahora? Una inquietud, una más, de esta nueva-vieja etapa que comienza con la salida del ex vocero. Fin.

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