China prueba un tren magnético récord que “vuela” a 800 km/h en segundos

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China volvió a mostrar su poderío tecnológico en estos días con un hito para el mundo del transporte: probó un tren experimental de levitación magnética (maglev) que logró alcanzar la impactante velocidad máxima de 800 km/h; y lo más notable que es que lo hizo acelerando desde cero en apenas 5,3 segundos. Este logro posiciona al gigante asiático a la vanguardia de la movilidad terrestre, superando marcas previas y desafiando las leyes convencionales del transporte ferroviario.

La hazaña, que representa un récord mundial de aceleración en corta distancia, se concretó el 24 de noviembre de 2025 en una pista de pruebas de un kilómetro de longitud. El escenario fue el Laboratorio Donghu (también conocido como Laboratorio de la Laguna del Este), un prestigioso centro de investigación ubicado en la provincia de Hubei, en el centro de China. La noticia se difundió en medios chinos por estos días.

Este ensayo marca el tercer récord mundial batido por el mismo equipo en tan solo seis meses. Anteriormente, en junio de 2025, el vehículo había alcanzado los 650 km/h en siete segundos, para luego subir la apuesta a casi 700 km/h antes del hito actual.

Qué es un tren maglev

El término Maglev es una abreviatura de “Magnetic Levitation” (levitación magnética). A diferencia de los trenes tradicionales, estos vehículos no utilizan ruedas ni tienen contacto físico con los rieles. En su lugar, emplean un sistema de imanes para aprovechar la repulsión de las fuerzas electromagnéticas tanto para elevar el tren sobre la pista (flota sin fricción sobre ella) como para propulsarlo hacia adelante. Según los expertos, el sistema funciona de manera similar a una “honda gigante”, donde las fuerzas magnéticas disparan el vehículo, eliminando el roce mecánico de las ruedas contra los rieles tradicionales.

China tiene cuatro líneas de tren de levitación magnética (maglev) en funcionamiento; Corea del Sur tiene dos; Japón, el pionero, tiene una en uso y otra cuya construcción está muy demorada

Según el sitio del Japan Rail Pass, “Las vías, o guías, contienen dos juegos de bobinas de metal en conexión cruzada, enrolladas «en forma de ocho» para crear electroimanes. El propio tren contiene electroimanes superconductores, llamados bogies. Cuando está detenido, el tren se apoya sobre unas ruedas de caucho. Al iniciar el movimiento, avanza lentamente sobre estas ruedas para permitir que los imanes situados debajo del tren interactúen con los de la guía. En cuanto el tren alcanza los 150 km/h, la fuerza magnética es lo bastante potente como para levantarlo del suelo unos 100 milímetros (4 pulgadas), lo que elimina la fricción y permite velocidades cada vez más altas.»

Japón, por ejemplo, desarrolla trenes maglev desde los 60s, con velocidades de entre 500 km/h y 600 km/h, y tiene una muy demorada línea que uniría Tokio y Osaka en 40 minutos, además de una línea corta en la prefectura de Aichi; Corea del Sur tiene dos líneas en funcionamiento, y China tiene cuatro.

La principal ventaja de este sistema es la eliminación del rozamiento, lo que permite alcanzar velocidades imposibles para el material rodante convencional. Mientras que un avión comercial suele volar a unos 885 km/h, este tren ya opera en rangos similares, pero sobre tierra firme.

Además de la velocidad extrema, la tecnología Maglev reduce significativamente el ruido y las vibraciones al no haber contacto metálico. Desde una perspectiva económica y social, China busca crear los llamados “círculos económicos de una hora”, conectando grandes centros urbanos de modo que viajar entre ciudades distantes sea tan sencillo como cruzar un barrio.

Desafíos para el futuro del maglev

Pese al éxito, el camino hacia la implementación comercial masiva enfrenta obstáculos monumentales. En primer lugar, la aceleración de 2,9 G registrada en la prueba (similar a la que siente un piloto de combate durante las maniobras de vuelo) es demasiada para pasajeros comunes, por lo que el prototipo actual no está diseñado para personas, o en todo caso no tiene sentido acelerar tan rápido para llegar a esa velocidad máxima.

Además, la alineación de la pista debe mantenerse con una tolerancia de apenas 0,5 milímetros a lo largo del trayecto. Cualquier pequeña irregularidad a esas velocidades podría ser catastrófica. A esto se suman los altísimos costos de infraestructura y la enorme cantidad de energía necesaria para operar estos sistemas.

No obstante, las aplicaciones podrían ir más allá del transporte de pasajeros. Los investigadores exploran el uso de esta tecnología para lanzar cohetes, drones o aviones militares, proporcionándoles un impulso inicial potente desde tierra para reducir el consumo de combustible en el despegue.

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