Ahora juega la casta: Javier Milei movió primero y fuerte para 2027

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El Gobierno busca eliminar las PASO este año antes del armado electoral del 2027

El presidente Javier Milei repitió a decenas de interlocutores una frase que se resumió así: “A mí no me van a correr como a Macri. Les voy a volver a ganar”. Con ese ímpetu, el Gobierno se lanzó con todo para allanar el camino de reelección para el Presidente. Casta no solo incluida, sino que invitada de honor. Los números internos que maneja Casa Rosada alertaron a los armadores.

Los escenarios no son buenos. La imagen negativa de Milei es más alta que la de Patricia Bullrich, senadora accionista del espacio y vista como posible rival (hace bien) por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.

El ruido por la gestión y el temor a un crecimiento del peronismo -que hace lo imposible por darle una chance más al mandatario libertario- fueron unas de las tantas razones por las cuales desde el Ejecutivo salieron a dar vuelta la página de Manuel Adorni y a ordenar la política económica en paralelo al trabajo electoral. La jugada es coordinada e inteligente.

Por un lado, Karina sigue con la formación de “escuela de dirigentes”. Lo hizo en la Ciudad de Buenos Aires. El fin de semana desembarcó en Misiones. Sebastián Pareja, diputado y mano derecha en la provincia de Buenos Aires, hizo lo suyo. “Necesitamos militantes que salgan a la calle, más allá de las redes. Necesitamos fiscales para no depender de acuerdos con lo que queda del PRO. Necesitamos gente”, sintetizó un operador político que trabaja para los Milei y reclama caja electoral. Mientras “El Jefe” sale a recorrer el país, el flamante jefe de gabinete tiene una única tarea y es eliminar o suspender las PASO. El Gobierno piensa que, sacando esa herramienta, el peronismo tendrá un golpe casi de KO.

Desde Casa Rosada apuntan a una estabilidad económica durante el año electoral como factor para la reelección

La democracia es una sola. Pero hay mil maneras de jugarla. Por eso eliminar la primaria e instalar un sistema de colectoras entró en el juego. “No son colectoras, son adhesiones”, repiten en el oficialismo. Un juego de palabras para evitar el estigma. Casi como cuando Milei explicó que Mauricio Macri defaulteó la deuda en pesos, aunque el ex presidente le puso “reperfilamiento”. Hay un detalle. Ya no hay distintas boletas para cada partido, sino que ahora se usa la Boleta Única de Papel (BUP). Por ende, todos los candidatos están en la misma papeleta.

¿De qué trata la idea? Además de buscar romper -si es que ya no se rompió- lo poco que queda del acuerdo peronista, se hace para conseguir el acuerdo con gobernadores en el Congreso para sacar la primaria del medio. Sería así: un candidato, en este caso Milei, iría arriba en la boleta. Debajo de él, la lista oficial. Armada con dirigentes puros y violetas (más los eternos conversos que buscan el refugio). Luego habría dos “adhesiones” (no pueden más porque no da el tamaño de la boleta, literal) con candidatos que pueda armar el PRO, la UCR o quien guste adherir al oficialismo.

El Gobierno cree que con esto los mandatarios provinciales pondrán sus votos para la suspensión de las PASO y tendrán lista propia sin necesidad de tener que agachar la cabeza frente a “El Jefe”, que demostró tener una cintura política interesante a la hora de los armados. Hay un premio extra y es que, a cambio del apoyo, el Gobierno aceptaría no poner candidato a gobernador en ningún terreno aliado. Lo explicó de manera concreta el mandatario catamarqueño, Raúl Jalil: “En Catamarca, el 50% quiere que acordemos con Nación, el 9% que nos distanciemos y el 30% que dialoguemos”. Jalil es peronista. Pero está más cerca de Milei que de San José 1111. Esa es la foto.

El Gobierno trabaja en acuerdos con los gobernadores para intentar aprobar la iniciativa del

Más allá del laberinto, hay preguntas sin respuestas. La primera es si esos gobernadores no estarían atando su suerte demasiado pronto. En Argentina, un año es una década. “Nos llevan ahora con una foto de relanzamiento y renovación. Pero anda a saber cómo estamos en marzo del año que viene”, disparó una senadora del norte que responde a otro gobernador peronista. Quienes se hacen esa pregunta entienden que los tiempos de Casa Rosada no tienen por qué ser los mismos que los de las provincias. Por otra parte, si la imagen de Milei se derrumbara, el temor a ser aliado temprano existe. La negociación en el Senado parece lenta y embarrosa. La política va a una velocidad, aunque Milei quiera ir a otra.

En el plano económico, todos los misiles apuntaron a blindar de estabilidad el 2027. Anticiparse a los ruidos financieros que pueden llevar a la derrota electoral. Esto más allá del nivel de actividad o la caída del poder adquisitivo de los salarios. El ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, se encargó de marcar el camino para el pago de deuda del próximo año.

Caputo habló de un “exceso” de financiamiento para cubrir vencimientos. “El programa tiene mucha opcionalidad, es muy conservador, estamos trabajando en diferentes alternativas, algunas hace más de un año, y otras, como salir a mercados internacionales, tanto este año como el que viene, podría ser una opción, no es un objetivo”, dijo. Uno de los economistas más cercanos a la gestión, Ramiro Castiñeira, lo entendió así días atrás en Infobae a las Nueve: “El miedo a que vuelva un peronismo que patea deuda o no te la paga, hace que Argentina no tenga crédito todavía. Dicen ‘yo a Milei le presto, pero quiero que la devuelva él’”.

El peronismo todavía no mueve fichas y Axel Kicillof es el nombre que todavía tiene fuerza para ir a la disputa electoral con Milei

Más allá del amor por el modelo que tenga Castiñeira, fue Máximo Kirchner quien dijo en Lezama semanas atrás que la deuda era impagable y que habría que reestructurarla. ¿Piensa lo mismo Axel Kicillof? Hace unos días, quien fuera su viceministro de Economía, Emmanuel Álvarez Agis, declaró: “Axel ajusta más que Milei”. ¿Buscaba defenderlo o hundirlo? Esa pregunta se la hicieron muchos que lo conocen. Sobre todo por su cercanía y admiración por Jorge Brito. ¿Es casualidad esa frase en momentos en los cuales el banquero repite frente a quien quiera escuchar sobre sus ganas de lanzarse por la Presidencia? Hay quienes ven similitudes con el surgimiento político que supo tener Mauricio Macri. El ex presidente llegó a Boca con 36 años. Brito a River con 42. Sus padres fueron exitosos e hicieron negocios con el Estado. Ambos cuentan con caja propia para el juego político. Ambos llegaron a un techo como empresarios desde muy jóvenes. “La diferencia es que Brito Jr. se llevaba muy bien con su viejo”, dijo entre risas alguien que supo tratar con los dos.

En el peronismo no creen que Milei esté camino a la reelección. Los números que comparten todos más allá de la pelea de poder son que el Presidente no levanta y que, al momento de revalidar o no al gobierno libertario, la opción de cambio se impondrá. Por eso, piensan, Brito se entusiasma. Él como muchos otros. Creen, además, que si el Presidente no llega del todo fortalecido, el PRO buscará arrebatar el poder en la última jugada. Por ende, ven un escenario con la derecha dividida. Por un lado, los libertarios. Algún candidato del PRO y una tercera fuerza con Victoria Villarruel. El financiamiento para esta última por parte del peronismo está garantizado. Quizás por eso se aceleraron los cruces. Que florezcan mil candidaturas.

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