Radiografía y laberintos de la reforma electoral del Gobierno que ingresó hace un mes en el Senado

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El pleno del Senado, durante su última sesión, el 14 de mayo pasado (NA)

La ambiciosa reforma política que envió el Gobierno al Senado cumplió un mes. Si bien es reciente su aterrizaje, hasta ahora no hay nada para entusiasmarse o celebrar, ya que la iniciativa se convirtió en una bomba de tiempo no sólo para la Casa Rosada, sino también para sectores dialoguistas que ven, desde cerca, los laberintos y dilaciones que generan las volteretas oficialistas y que empujan, a muchos amantes de statu quo, hacia la meta habitual: que nada de lo involucrado se vote.

En medio de todo esto, aparecen aliados que no procuran -ni desean- romper el buen clima que se generó en la Cámara alta desde diciembre pasado. Tampoco regalarse extra ante la Casa Rosada, que siempre se queja por tener que negociar leyes que luego festeja. Poca memoria de lo que fue el Poder Legislativo en la primera mitad de la gestión.

Hoy, las condiciones para discutir una reforma política son, a priori, aceptables: año par, no hay elecciones cerca ni estallidos económicos y el Presupuesto 2027 llegará recién en septiembre. Sólo hay mermeladas virtuales para que los ingenuos repliquen y olviden lo importante. Bien efímero, pero contundente, con estrategia y narrativa. Si no rinde, no odiar lo suficiente a los periodistas.

Lo que sí ocurrió en las últimas semanas fue la aceleración de las pre-campañas nacional y provinciales. Ahí es donde juegan todos, ya sea titulares, suplentes y, sobre todo, los marginales. Los últimos abundan y distorsionan, de vez en cuando, el panorama. Rufus, Mickey, Pluto, etcétera. Quienes sí avanzan son los elefantes que pasean, delante de todos, sin ser detectados. Y, en poco, arranca el Mundial.

Para arrimarse a comprender los laberintos vigentes, al proyecto en cuestión hay que dividirlo en tres vertientes: dinamitar las PASO, profundas modificaciones electorales -financiamiento, estructura de los partidos políticos, avales, “lista completa” en Boleta Única de Papel, y unión de comicios presidencial y locales, entre otros- y la criptonita de Ficha Limpia. A primera vista, un enlatado difícil de “encarar”.

La caída de Ficha Limpia de 2025 en el Senado, al no obtener la mayoría absoluta -37 votos- requerida por tratarse de una cuestión electoral (RS Fotos)

La administración central ya convirtió esta táctica en algo habitual y nadie debe mostrarse sorprendido. Octubre de 2025 ratificó el rumbo y, encima, ahora se negocia -antes, “por todo y contra todos”-, lo cual enaltece aún más la tarea de los seis senadores que acompañaron desde el comienzo a Javier Milei, a quienes enviaron a Vietnam con un tenedor.

A dicho lote habría que agregar a la vicepresidenta, Victoria Villarruel. Entre todos ellos -y ayuda de bloques ajenos, tampoco olvidar-, ganaron semanas clave cuando las papas tomaban temperatura. Hasta llevaban propuestas para amortiguar trompadas inevitables en el recinto, rechazadas sin cesar por Balcarce 50. Pasó hace cinco minutos, aunque la memoria es limitada. Como la mecha.

La política nunca es personal; sí, muy ingrata. Después de eso sí aparece la exposición innecesaria de Villarruel que fomenta un sector ínfimo de su equipo. Otros tantos, en cambio, la cuidan al extremo y son fieles. Son sutiles diferencias con quienes se auto perciben monjes negros. No llegan a ser, ni siquiera, fotocopias en “hot sale”.

Con la disección del proyecto consumada, se asoman las complejidades. Para las PASO, un Congreso más arisco en cuanto a votos sancionó la suspensión de las mismas en 2025. No significa que deba ser ése el único destino, aunque varios ya la pincelan como la máxima aspiración, y con la suerte de ese lado. Otros, con más años, empiezan a ver entre grietas y perciben que este debate aplica tanto para aliados como al propio Gobierno libertario.

Por lo que vi estas semanas, te puedo decir que ellos no tienen ninguna intención que avance la ley”, reflexionó ante Infobae un experimentado senador. Desde otro despacho premium fueron más osados: “¿Por qué sólo insisten con las PASO en nosotros? ¿Me vas a decir que, sacando a Milei, no hay ningún aspirante que quiera jugar ahí? Por favor. Además, tienen varias ‘figuritas’. Si se juntan todos ahí, nos revientan en 2027“. En esto coinciden peronistas, kirchneristas y otras bancadas.

La vicepresidenta y titular de la Cámara alta, Victoria Villarruel, junto a los secretarios parlamentario y administrativo del Cuerpo, Agustín Giustinián y Alejandro Fitzgerald (Maximiliano Luna)

La frase se oyó el mismo día en el que empleados confiaron a este medio que vieron ingresar a la Cámara alta, con una discreción no asegurada, al híper macrista y ex multi seguridad Eugenio Burzaco. El Congreso siempre fue un lugar de encuentros. Algunos, más juguetones que otros.

De nuevo en la iniciativa, la pata de partidos políticos parece haber llegado algo tarde, según las pulsaciones a la que está acostumbrado el Poder Legislativo. “Si me tengo que guiar por las preguntas de la única reunión que hizo la comisión de Asuntos Constitucionales, te diría que habría que hacer una docena más para invitar a expositores. Son demasiados ítems a resolver. En vez de actuar, mandaron la discusión a la heladera. No tengo por qué hacerme cargo de eso. No soy oficialista”, resumió un legislador.

Para el final, la frutilla que en la báscula ya marca una tonelada: Ficha Limpia. Los zigzagueos de si se podía separar de la reforma política o no terminaron con la orden de la Casa Rosada: todo junto o, como aliciente, la insólita picardía de dictaminar ambos articulados el mismo día. Hasta diputados karinistas fueron a hacer lobby días atrás. Uno de ellos no sabía que todo esto precisa mayoría absoluta y que, por caso, las ausencias no son un arma a utilizar en estas situaciones. Ya van más de dos años y medio de gobierno.

En la última sesión, los bloques dialoguistas pensaron en pedir una preferencia -con dictamen de comisión- para el próximo convite en el recinto. No gatillaron. Fue el último gesto a cambio de una convocatoria de Asuntos Constitucionales, que comanda el libertario fueguino Agustín Coto. No sucedió y sólo se llamó para firmar el despacho de la ley de inviolabilidad de la propiedad privada. El senador no estuvo, ya que se encontraba de viaje.

La jefa oficialista y dueña del control senatorial, Patricia Bullrich, deslizó que quizá no se sesione la semana próxima -puñado de ausentes- y todo pasaría a la siguiente. La Cámara alta debe aprobar un acuerdo con dos holdouts y girarlo rápido a Diputados. Se vencía a fines de mayo -los diputados karinistas del lobby, en una nube y ni enterados de esto- y se acordó una prórroga hasta que termine junio. Un funcionario de Economía y el procurador del Tesoro, Sebastián Amerio, dieron la cara días atrás y respondieron las preguntas de la oposición. Toda la oposición valoró el gesto.

La jefa libertaria en el Senado, Patricia Bullrich. A su izquierda, su antecesor, el jujeño Ezequiel Atauche (NA)

De esta manera, se regresa al punto inicial. Ante el problema que se avizora, no se vislumbran soluciones. Nadie quiere romper, pero tampoco hacerse cargo de la mochila. Si se convoca en Asuntos Constitucionales, y de cumplirse las predicciones de aliados -sin sorpresas mediante-, se activaría un movimiento. Ya hay un borrador con un par de cuestiones a saldar: si correrá para cargos electivos y -además- de gobierno, o cuántos delitos se contemplarán. Si no, la sesión se convertirá en un ring.

Si al arribar a dicha instancia afloran las miradas hacia los costados, se conocerá con demasiada anticipación el resultado de la compulsa. Una medalla que nadie quiere colgarse. Mientras tanto, el kirchnerismo se desangra en votaciones divididas -letal la de Carlos Mahiques para continuar, por cinco años, como camarista federal- y cumbres de bancada que abarcan gritos, furia, reproches y lágrimas.

En un canal paralelo de la galaxia vuelan los simpáticos misioneros renovadores que noquearon Ficha Limpia en 2025 –Carlos Arce, que contrató a una modelo y a los pocos días la echó, tras consultas de Infobae, y Sonia Rojas Decut-, quienes ahora apoyan en su distrito una Ficha Limpia que mezcla en la licuadora multas de tránsito, prisiones preventivas y causas elevadas a juicio para impedir postulaciones. En este ambiente de elevado raciocinio se analizan leyes en el Congreso.

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