Pese a Trump, los estudiantes chinos siguen soñando con Estados Unidos

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Pese a la hostilidad de Donald Trump, la discriminación o la covid-19, muchos chinos aceptados por las universidades en Estados Unidos viven mal las dificultades para hacer realidad su sueño estadounidense, pero eso no les hará renunciar.

A menudo han invertido mucho dinero y muchos años de preparación para ser admitidos por las mejores universidades estadounidenses, convencidos de que ofrecen una calidad de enseñanza muy superior a la de China.

Pero estos estudiantes son víctimas colaterales de las tensiones que se acumulan entre Pekín y Washington, por la situación en Hong Kong o la rivalidad comercial y tecnológica.

«Las medidas son cada vez más estrictas», lamenta Li Boxiong, de 18 años, futuro estudiante de economía. Aceptado por la Universidad de California en Santa Bárbara, está bloqueado en China pues el servicio de visados estadounidense está cerrado.

Unos 400.000 chinos estudian en Estados Unidos.

Suponen más de un tercio de los 1,09 millones de estudiantes extranjeros matriculados en 2019, que aportaron 38.000 millones de euros (44.800 millones de dólares) a la economía estadounidense, según el Instituto de Educación Internacional (IEE), con sede en Nueva York.

Estados Unidos anunció a finales de mayo que quiere prohibir la entrada a estudiantes relacionados con el ejército chino para garantizar la seguridad de la investigación universitaria.

Un anuncio más bien simbólico ya que solo afectaría a unas 3.000 personas al año, dice Tomer Rothschild, cofundador en Pekín de Elite Scholars China, que ayuda a los chinos a entrar a las universidades estadounidenses.

Se trata de una medida muy dolorosa. La administración de Trump quiere reducir el acceso de los chinos al anhelado programa OPT, que permite trabajar en suelo estadounidense después de titularse.

«Es devastador para muchos estudiantes que vienen a Estados Unidos con la esperanza de quedarse después algún tiempo», lamenta Rothschild.

– «Cero interés» –

Todas estas medidas son «incompatibles con el ideal que Estados Unidos debería encarnar», dice Austin Lu, de 25 años, inscrito en derecho en la Universidad de Columbia. Actualmente becario en un bufete de abogados de Pekín, espera poder regresar a Nueva York en enero.

Otro obstáculo es la covid-19 que preocupa a la decena de estudiantes consultados por la AFP.

China, donde se detectó el coronavirus a finales de 2019 por primera vez, en general lo ha controlado, «pero la epidemia está muy mal gestionada en Estados Unidos», dice Li Boxiong.

«Si continúa siendo tan grave, el año próximo me plantearé ir al Reino Unido o Canadá», agregó.

La covid-19 hace que muchas universidades sigan cerradas y la mayoría solo tendrá cursos en línea.

«Si no puedo estar físicamente allí, con todo lo que ello conlleva, hay cero interés», dice Xu Mengchen, de 26 años. Esta joven optó por aplazar su ingreso hasta 2021 y trabajar en China mientras tanto.

La epidemia y las medidas de Trump, adoptadas por «puro interés político», llevaron a Hu Yushan, de 24 años, a anular en un primer momento su proyecto de estudiar relaciones internacionales en Monterey, California.

Pero pese a la «discriminación racial actual contra los asiáticos» y el «rechazo general de la sociedad estadounidense contra China» ha decidido esperar.

«Lo único que me hace perseverar son los mensajes de esperanza que recibí de la escuela y los profesores. Había pensado en las universidades británicas que proponen especialidades similares. Pero al final, son menos buenas que las de Estados Unidos.»

– Libertad de expresión –

«Todas estas restricciones son una pérdida para Estados Unidos y los estudiantes extranjeros», lamenta Li Boxiong, resignado a seguir los cursos en línea desde Pekín mientras se incorpora al campus.

Como él, la mayoría de los estudiantes no tienen intención de renunciar a sus sueños.

«Estados Unidos está lejos de ser perfecto, pero los conflictos y las manifestaciones muestran que la libertad de expresión nunca se verá obstaculizada», dice Lin Xiaobin, matriculada en matemáticas en la Universidad de California, en Los Ángeles.

«Si me quedo en China, nunca tendré la oportunidad de vivir eso», dice la joven, que aplazó su ingreso hasta 2021.

Pero Estados Unidos ¿mantendrá su atractivo?

«Las universidades estadounidenses tienen una ventaja competitiva clara. Pero no es seguro que la puedan mantener», dice Rothschild.

Según un sondeo de New Oriental, la mayor empresa de enseñanza privada en China, el Reino Unido superó por primera vez a Estados Unidos como destino preferido por los chinos para sus estudios.

Muchos dicen que hay que esperar a la elección presidencial del 3 de noviembre.

«Le digo a los estudiantes que la política estadounidense cambia a menudo con las administraciones», dice Wang Haotian, del gabinete de asesoría Stoooges Education basado en Hangzhou (este).

«Está cada vez más claro que Trump no será reelegido. Por lo que podemos ser optimistas de que mejorará el año próximo», manifestó.

ehl-lld/bar/ia/af/mis