La demora para tratar los ascensos diplomáticos genera inquietud en la Cancillería y el Senado

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El Canciller, Pablo Quirno (Reuters)

Suele ser un tema que pasa desapercibido o al que se le presta poca atención, como los pliegos militares e, incluso, algunos judiciales: la falta de tratamiento de ascensos diplomáticos genera, a esta altura, una mega olla a presión y la tensión se elevó en los últimos días tanto en la Cancillería como en el Senado, que es el lugar donde se debaten y aprueban estas cuestiones.

La última novedad es que en la citación para el próximo jueves de la comisión de Acuerdos -comanda el libertario Juan Carlos Pagotto-, no aparecieron las listas demoradas de 2024 y 2025. Las tiene en revisión el Canciller, Pablo Quirno. Este tipo de situaciones ocurren, sobre todo, cuando cambian los responsables de dicho Ministerio. Durante la era de Javier Milei ya pasaron por esa silla Diana Mondino y Gerardo Werthein. Todo, en menos de dos años. No obstante, los meses pasaron y la dilación agravó todo.

El escenario actual no debe ser interpretado sólo con los sucesos de semanas recientes. Según coincidieron fuentes de la Cámara alta y de Cancillería a Infobae, las idas y vueltas derivaron en un problema desde que el peronista Felipe Solá le pasó la posta al entonces kirchnerista Santiago Cafiero, durante el gobierno de Alberto Fernández.

“A mediados de 2023 enviaron las de dicho período y la de 2022. Como no se avanzó, Mondino solicitó el retiro y luego sí se votaron, pero correspondían a esos años. Con Werthein luego aterrizaron dos juntas, de 2024 y 2025, pero siempre se dijo que el ruido por el cual no se discutieron fue que contenían a varias personas relacionadas con el kirchnerismo”, confiaron desde un despacho.

Desde otro, en tanto, afirmaron a este medio: “Cada gobierno tiene cuatro listas, pero la del último año de gestión se manda y no se trata, ya que se da en medio de un período de elecciones presidenciales y la agarra quien venza en los comicios. Lo curioso es que el ‘albertismo’ -si es que existió eso, por fuera de la militancia rentada- se comió casi dos propias, y la administración libertaria perdió una tremenda oportunidad de completar y sumar gente afín”.

El legislador libertario y titular de la comisión de Acuerdos de la Cámara alta, Juan Carlos Pagotto (Prensa Senado)

Una persona que sigue de cerca el tema confió: “Podrían haber remodelado toda la estructura jerárquica y desaprovecharon una oportunidad fabulosa. Pensé que iban contra la ‘casta’. Más allá de eso, lo que de verdad queda demostrado, con el diario de hoy, es el alto desinterés que existe y que Quirno quiere ser Canciller, pero no ministro. Si no, que alguien me responda quién es su segundo hoy. O quién es el secretario de Culto. En los papeles formales, veo vacíos esos casilleros. No son temas menores y todo esto se nota ya en el día a día”.

Cómo es el sistema

Todos los años, la junta calificadora de Cancillería arma una lista de funcionarios para ascender al grado superior. Los más complicados o delicados son los embajadores, así como los ministros de primera y segunda. Son quienes requieren la luz verde del Senado.

El primer “semáforo amarillo” se percibió cuando Werthein restringió la cantidad de vacantes, que son las señaladas por fuerzas dialoguistas como “infladas de kirchneristas”. “Nunca se negoció nada a partir de ahí y dejaron a mucha gente a la deriva. Todo se manejó como si fuese un trámite burocrático, pero ya sabemos que no es así”, confiaron desde una bancada de la Cámara alta a este medio.

Con las vacantes disminuidas, comenzaron rencillas y operaciones por doquier. La búsqueda por ascensos -merecidos, en gran parte, por personas profesionales del servicio exterior- incluyen algo peor y que castiga a los de más “abajo”: por una especie de “usos y costumbres”, en Cancillería siempre se aguarda a que se consuman las subas en el Senado para luego continuar con las decisiones -vía resolución ministerial- de guiños hacia los secretarios de tercera, segunda, primera y consejeros.

“Cuando asciendo, cobro más. Antes, si se demoraba, te pagaban luego de forma retroactiva. Creo que el PRO no convalidó eso una vez y ahora lo repite La Libertad Avanza. Recién cobrás cuando ya estás recategorizado, pero aunque sea te reconocen la antigüedad y eso ayuda, ya que cada tres años podés pelear por el grado siguiente. Si uno llega a ministro de segunda, ya podría ser embajador. Si todo se frena, las chances se pierden. Ni hablar si no llegás ni a consejero, debido a que no podrías ser ni director simple. Genera mucha frustración. A nadie le importa y no hay una sola persona que negocie por nosotros”, fue la lapidaria frase de una funcionaria a Infobae.

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