
La mayor parte del peronismo está de acuerdo en que deben aunarse esfuerzos para sostener las PASO el año que viene y que esa sea una herramienta clave en la organización del proyecto opositor. Pero el camino que debe transitar la oposición no será fácil, porque existen disidentes dentro del propio peronismo.
“No hay nada. El Gobierno aún no mandó un proyecto y no saben si tienen el número”, aseguró a Infobae un importante diputado del bloque de Unión por la Patria. Hasta el momento la Casa Rosada solo ha dejado saber su intención de avanzar con una reforma política y electoral, pero no fijó los tiempos y los temas.
Sin embargo, una semana atrás, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, indicó en distintas declaraciones públicas que la voluntad del gobierno nacional es eliminar las PASO. Para bucear en esa discusión parlamentaria aún deben tener claridad sobre si tienen o no espalda para poder encontrar consenso. Hasta donde puede llegar el apoyo de los aliados.
En un eventual escenario de complejidad respecto a los apoyos, en el bloque justicialista creen que el tema puede ser utilizado por el Gobierno para desviar la atención sobre la situación económica y poner a la dirigencia política a hablar de un tema electoral a un año de los comicios. Es decir, sea cual fuere el escenario que tengan en el Congreso, el oficialismo podría utilizarlo con astucia.

En el peronismo no hay unidad de criterio sobre qué hacer con las PASO. La mayor parte de los gobernadores del PJ quieren la continuidad del sistema. En esa lista se anotan Axel Kicillof (Buenos Aires), Gildo Insfrán (Formosa) y Sergio Ziliotto (La Pampa). Ricardo Quintela (La Rioja) aún no tomó postura, pero tiempo atrás las había considerado innecesarias.
En esa lista, por el momento no están los peronistas que han jugado cerca de Javier Milei en distintas oportunidades, como es el caso de Raúl Jalil (Catamarca), Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Martín Llaryora (Córdoba). A ese grupo se acopla Gustavo Sáenz (Salta), que si bien no es parte del PJ, su militancia y su pertenencia están asociadas al peronismo.
Jalil va a acordar la postura internamente con su socia política, la ex gobernadora Lucía Corpacci, que es la titular del PJ catamarqueño. En los últimos dos años electorales se manifestó en contra de las PASO. Un indicio importante sobre la postura final que puede llegar a tomar.
En la antesala de las elecciones del 2021 dijo que las PASO eran “una encuesta demasiado cara” y manifestó una postura que, con el correr de los meses, reforzó en varias oportunidades. Cree que las discusiones partidarias deben darse dentro de los partidos o frentes políticos, y no con un sistema sostenido por el Estado.

En el 2025 aclaró que estaba de acuerdo en la suspensión de las PASO durante ese año y que era una postura que compartía un grupo grande de gobernadores. Jalil rompió el bloque de UP y sus legisladores juegan aparte, por lo que en el peronismo no lo cuentan dentro del conjunto.
El tucumano Jaldo tuvo una postura similar a la de Jalil el año pasado. Se mostró a favor de la suspensión de las PASO al considerar que es un ahorro de “150 mil millones de pesos”, y que la discusión interna partidaria “revitaliza los partidos” ya que los candidatos son elegidos por afiliados.
El salteño Gustavo Sáenz está en contra de las PASO, motivo por el que es muy posible que acompañe la iniciativa del Gobierno. En tanto, el cordobés Llaryora aún no tiene una postura pública tomada. En los años de Juan Schiaretti como gobernador, el peronismo cordobés nunca estuvo a favor de las PASO.
Sin embargo, en el ecosistema peronistas hay dudas sobre los movimientos que pueden tener Llaryora respecto a decisiones electorales de este tenor. El mandatario cordobés tiene el objetivo de reelegir en su provincia y ahí están puestos sus esfuerzos. Pero existe sobre su cabeza un montón de suspicacias y proyecciones que lo enlazan a una eventual carreta presidencial.

En Unión por la Patria hay postura disímiles. La Cámpora avala la continuidad de las PASO. Esa postura va en sintonía con el voto negativo que tuvieron sus legisladores el año pasado respecto a la suspensión de las Primarias. “No quisieron una interna partidaria, pero ahora quieren las PASO”, se quejó, con ironía, un funcionario del kicillofismo, respecto a la renovación de autoridades del PJ Bonaerense.
Sergio Massa tiene una postura definida. Apoya la idea de que haya unas Primarias Abiertas y Simultáneas (PAS). No está de acuerdo con la obligatoriedad. Esa es una opción que se baraja en algunas terminales del peronismo ante la posibilidad de tener que negociar cambios para lograr un respaldo más amplio.
En el peronismo del interior, la mayor parte de los dirigentes apoyan la idea de sostener las PASO como un mecanismo clave para poder saldar las diferencias. Incluso, la idea de conservar el sistema electoral que se empezó a utilizar en el 2009, tomó mayor notoriedad cuando un grupo de diputados inició la construcción de un esquema nuevo para enfrentar a Milei.
Cristina Kirchner entiende que las Primarias serán determinantes para poder lograr tejer una alianza sólida el año que viene. La diversidad de tribus y la ausencia de un candidato que aglutine a una mayoría, obliga al peronismo a tener que resolver el futuro a través de los votos, que son los únicos que podrán legitimar una propuesta electoral en conjunto.



