Javier Frana: “En Copa Davis no hay ranking y no hay rivales fáciles”

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Javier Frana prepara el equipo argentino para enfrentar a Turquía (Foto REUTERS/Kim Soo-Hyeon)

Nueva York está gris. El cielo amenaza con lluvia y el movimiento alrededor del US Open no se detiene, aunque el clima obligue a mirar de reojo las nubes. Javier Frana llegó hasta Flushing Meadows para ver partidos, estar cerca de sus jugadores, conversar con ellos, con sus entrenadores, compartir un café y, sobre todo, cumplir con una de las tareas que más disfruta desde que asumió como capitán argentino de Copa Davis: acompañar.

En unos días (19 y 20 de septiembre), Argentina recibirá a Turquía en Neuquén, buscando los qualifiers de febrero de 2027. El equipo argentino parte como amplio favorito, pero Frana prefiere mantenerse lejos de los pronósticos, para él, la Copa Davis tiene sus propias reglas, que muchas veces no coinciden con las del ranking, y buena parte de su trabajo consiste, precisamente, en preparar a sus jugadores para aquello que todavía no ocurrió.

– En los papeles previos, mucha gente dice que Argentina ya tiene confirmada la victoria

– No, no -responde tranquilo, pero rápidamente-. Nosotros estamos lejos de tomarlo de esa manera, porque no es una frase de “bueno, sí”. Es que realmente en el tenis siempre tenés compromisos y cada serie tiene sus desafíos. A veces, porque tenés rivales que son durísimos y que te obligan a un rendimiento general muy alto, pero hay veces que te obliga al temperamento de imponerte, de demostrar tu nivel, tu clase, tu jerarquía, y es un desafío más. Así que no, en Copa Davis no hay ranking, no hay rivales fáciles. Después puede que el partido se dé para el lado que más o menos uno preveía, pero hay muchas situaciones para las que es mejor estar preparado y que no te sorprendan nunca.

– Esta vez, a diferencia de la serie ante Corea, pudiste contar con todos los jugadores, a excepción de Zeballos, quien por problemas personales se autoexcluyó. Es de suponer que estás conforme con el equipo que pudiste armar

– Sí, al contrario que con Corea, estoy muy feliz de que todos mostraron una gran predisposición para estar presentes y se pusieron a disposición. Obviamente, eso te tira un problema, porque se te hace más difícil poder elegir. Pero, cuando tenés este tipo de problemas es de lo más lindo que te puede pasar. Pero, también, son los momentos, para mí, más feos y más duros.

– ¿Por qué?

– Te digo, es la parte más difícil, porque tenés que tomar esas decisiones sabiendo que puede haber alguien que está con expectativas o que está con mérito también y el problema es el cupo limitado. Si fuesen ocho o diez jugadores en los equipos, entonces es como que podés tener un poco más de justicia. Lo que hay que entender es que el no haber sido convocado no significa que no haya hecho méritos.

– Siempre te gustó estar cerca de tus jugadores, viniste al US Open y estuviste junto a ellos. ¿Qué te llevás de sus presentaciones?

– La verdad es que yo lo disfruto mucho. Los días son interminables, son enormes en cantidad de horas, pero es algo muy valioso, porque todos te van conociendo y vas conociendo la vida de cada uno. En la medida en que ellos te van conociendo, se abren cada vez más.

“En Copa Davis no hay ranking y no hay rivales fáciles”, aseguró Frana

– ¿Qué buscás con esa cercanía?

– La posibilidad de estar a disposición, tanto del jugador como del cuerpo técnico en simultáneo. Obviamente, no podés estar con todos simultáneamente, pero vas dosificando la presencia. Lo que yo hago es lo que me hubiese gustado a mí, como jugador, que el capitán de mi país hiciera, que esté, aunque no sea convocado.

– Es decir, no solamente estar con los convocados

– Exactamente. La idea es estar al servicio de todos, ir a verlos a todos. Y lo que siempre decía: para mí uno de los propósitos no tiene que ver exclusivamente con el resultado de la Copa Davis, que es, claramente, por lo que uno lucha y hace todo lo mejor posible, mi propósito es tratar de ayudarlos a ellos, en la medida que pueda y que lo necesiten.

– Pensando, detrás de todo eso hay una historia que muchas veces no se ve

– ¡Claro! Llegan todos con un nivel de sacrificio, de esfuerzo. Atravesaron un montón de situaciones que realmente… (mueve la cabeza), pero llegaron, a diferencia de otros, por la fuerza y por la capacidad de tolerar la frustración y de soportar y soportar. Entonces, para mí, tratar de ayudarlos es lo que hoy, a mí, más me llena, es lo que más me ilusiona.

– Sé que no te gusta, ¿pero en qué porcentaje Argentina es favorita?

– No, y menos en Copa Davis. Me pasó en el vestuario: “Bueno, ¿qué porcentaje?”. La verdad, nada. Volvemos a apostar a que tenemos que estar lo más enfocados posible, la guardia súper alta, estar muy conectados, muy concentrados. Estar haciendo esos cálculos, quieras o no, te lleva a estar parado en una situación que después te sorprende.

– ¿Porque puede pasar algo diferente a lo esperado?

– Claro. Vos decís: “Che, pero no se está dando lo que parecía que era”. Para mí, es una serie en donde tenés que entrar con una forma muy contundente, muy segura, muy firme y, después, el domingo a la tarde veremos de festejar o de sacar cuentas.

Javier Frana junto a Francisco Cerúndolo, uno de los tenistas del equipo argentino que enfrentará a Turquía (Crédito: Prensa AAT)

– Tommy Etcheverry quedó afuera de tu convocatoria, tomaste un café con él, ¿y qué le dijiste?

– Simplemente, reforzamos lo hablado. A veces, cuando tenés una primera conversación y hay un cierto desenlace, es como que uno tal vez deja de escuchar o escuchó una parte, y yo quería que Tommy se quedara súper tranquilo en un montón de sentidos y aspectos. Darle la seguridad de que él siempre está en consideración y naturalizar que, a veces, hay otros que tal vez decís: “Bueno, es momento para que otro también vaya al ruedo y se vaya fogueando”. Porque todos compartimos el deseo de “vamos a ganar la Copa Davis” y para ganarla hay que tratar de tener a la mayoría lo más afilados posible. Todos son necesarios y todos tienen que sentirse que tienen posibilidades.

– Pero esta vez no le tocó jugar…

– No, en esta no va a jugar, pero él es parte del equipo, claramente, así como lo son los demás.

– Además, tenés un grupo muy compacto de cinco jugadores dentro de los 50 primeros del ranking y siete entre los 60. Se hace difícil la elección

– Se hace extremadamente difícil, porque cuando te sentás a decidir, hay que analizar caso por caso. Podrías, perfectamente, encontrar argumentos y justificaciones para nominar a uno o a otro. Y para todos tenés argumentos. Por eso, valoro y agradezco el respeto con el que todos aceptan las decisiones, así como yo acepté las suyas, cuando ellos tuvieron que tomar la decisión dura de no ir a Corea. Y creo que por ahí va, siempre tratar de encontrar un lugar en común, pero dejando las cosas siempre muy en claro.

– ¿Sentís que los jugadores ya entendieron cómo decidís?

– Yo creo que ya me conocen y saben que puedo equivocarme en alguna decisión, pero lo bueno es que ven que nunca hay una intención que no tenga que ver con lo que sea mejor para el equipo. Las decisiones que hago son despersonalizadas, a sus decisiones nunca las tomé como algo hacia mi persona y es lo que trato de transmitirles a ellos. Ser capitán significa aceptar que hay días mejores que otros. Que algunas determinaciones se festejan y otras se explican. Que detrás de una lista hay jugadores que pueden entender la situación y otros que pueden necesitar una conversación más larga. Y que, muchas veces, la parte más difícil del trabajo no sucede dentro de una cancha.

– Ser capitán te lleva a tener sabores dulces y sabores no tan dulces. ¿Te gusta el rol de capitán?

– Sí, me gusta, lo disfruto. Te digo que la parte que menos me gusta es cuando te dicen que tenemos que nominar “de acá a tal día”, te juro que es la parte más fea, la más dura, porque uno se pregunta “¿Quién soy yo para tener que…?”. Pero te queda claro que “tenés que serlo”. Pero para mí, es como que me fui dando cuenta y, coincidentemente, es un propósito que tengo tratar de ayudarlos. Y disfruto que a ellos les vaya bien, que mejoren, que lo que en algún momento fue tema de charla, con el tiempo se vaya dando. Porque ellos tienen que dimensionar de dónde vienen, el esfuerzo con el que lo hicieron, con los vientos en contra durante mucho tiempo para poder llegar hasta acá. Tienen que saber medir desde dónde y cómo largaron. Eso es algo que les da un valor distinto.

La tarde neoyorquina sigue gris. Las nubes parecen recordar que en un Grand Slam siempre hay algo que puede cambiar de un momento a otro. Frana piensa en lo mismo que cuando fue jugador, en el próximo desafío y en algo más.

– ¿Te gustaría que te ofrecieran seguir en el cargo para el año que viene?

– Sí. Siento que es algo que disfruto, pero entiendo que hay muchas otras personas que puedan estar con las ganas y la capacidad para hacerlo, así que veremos cómo se va dando, cómo va viniendo la situación. Uno va aprendiendo a no aferrarse mucho a las cosas, a tomar los desafíos y a reinventarse. Así que, si hay una continuidad, feliz, a seguir aprendiendo y a seguir repasando para mejorar las cosas que uno tal vez no hizo o fue entendiendo que se pudieron haber hecho mejor. Y si no, plantear nuevos desafíos.

Nueva York se prepara para otra jornada de tenis y el cielo decidió pasar de la amenaza al hecho. Llueve. La serie ante Turquía llegará con sus propias dificultades y sus propias respuestas. Y, como él mismo dice, el domingo será el momento de festejar o de sacar cuentas.

Hasta entonces, para el capitán, todavía queda lo más importante: estar cerca.

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