
Javier Milei decidió desplazar a Camilo Baldini de la presidencia del Correo Argentino y designar en su lugar a Adrián González, hasta hoy titular del Instituto de Gestión Electoral (IGE) de la Ciudad de Buenos Aires.
El movimiento, en rigor, es interpretado como un desembarco del jefe de Gabinete Diego Santilli en la oficina postal que se encuentra bajo su órbita a un año de las elecciones nacionales de 2027, en las que la empresa estatal cumple un rol logístico central e irremplazable.
Bruno Finiello asumirá como CEO de la entidad. Es economista y, a lo largo de su carrera, ocupó cargos de alta dirección en compañías como Accenture y Cencosud, y en sociedades del Estado como Aerolíneas Argentinas. Posee una amplia trayectoria en logística, distribución, transformación operativa y modernización de procesos.
El sucesor, con perfil electoral
El sucesor de Baldini es abogado recibido en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y magíster en Derecho Electoral por la Universidad de Castilla-La Mancha, España. Con una trayectoria construida en el mundo de la administración de comicios, González fue asesor de la Dirección Nacional Electoral, ocupó cargos durante la gestión bonaerense de María Eugenia Vidal y ya tuvo un paso previo por el propio Correo Argentino, donde estuvo a cargo del área de Servicios Electorales. Fue propuesto por el gobierno de Jorge Macri para conducir el IGE porteño y designado en junio de 2024 con acuerdo de la Legislatura de la Ciudad. También fue apoderado de la lista de Horacio Rodríguez Larreta en la interna de Juntos por el Cambio en 2023, lo que lo ubica en el universo del PRO.
Su arribo al Correo implica el desembarco de un especialista en procesos electorales al frente de la empresa que, elección tras elección, garantiza la logística de la democracia argentina.
El Correo moviliza más de 100.000 urnas en cada elección nacional

La empresa estatal es el operador logístico exclusivo de los comicios nacionales. A través de su Dirección de Servicios Electorales, planifica, coordina y ejecuta el despliegue y repliegue de urnas, la distribución de padrones, el armado de cuartos oscuros, la entrega de materiales a las autoridades de mesa y la transmisión de telegramas de escrutinio en todo el territorio nacional.
En las PASO de 2023, por ejemplo, el Correo distribuyó 106.659 urnas en 17.432 locales de votación con una flota de más de 16.000 vehículos —incluidas lanchas y mulas para zonas de difícil acceso— y la participación de más de 77.000 trabajadores. En las elecciones legislativas de 2025, la sede central de la empresa fue utilizada para pruebas de transmisión y recuento.
Con las elecciones de 2027 en el horizonte, el propio Gobierno reconoció semanas atrás que postergó la concesión del Correo precisamente por su papel clave en la organización de los próximos comicios nacionales. El Código Electoral establece funciones específicas para los empleados de la empresa en la recepción y traslado de urnas, documentación y telegramas, tareas que requieren preparación con varios meses de antelación.
Baldini había asumido la presidencia del Correo el 27 de diciembre de 2023, en los primeros días de la gestión libertaria, en una designación que en su momento llamó la atención: el contador oriundo de La Plata tenía una larga trayectoria en la empresa vinculada al peronismo. Había ingresado en 2012 como gerente de Abastecimiento, fue CEO durante la segunda presidencia de Cristina Fernández de Kirchner a partir de 2014 y retornó en enero de 2020 durante el gobierno de Alberto Fernández.
Sin embargo, el gobierno de Milei lo ratificó y le encomendó un programa de reducción de personal y achique estructural. Durante su gestión salieron más de 4.000 empleados de una plantilla de alrededor de 16.800. A lo largo de esos dos años, Baldini sobrevivió a los sucesivos cambios en la Jefatura de Gabinete —pasó por las conducciones de Nicolás Posse, Guillermo Francos, Manuel Adorni y Diego Santilli— hasta que Milei decidió dar vuelta la página.
“Logramos revertir más de quince años de déficit operativo”, dijo Baldini en su despedida

La salida se formalizó con una carta que el propio Baldini hizo circular entre los trabajadores. En el texto reivindicó los resultados de su gestión y destacó que su partida coincide con la presentación de los estados contables del ejercicio 2025, que arrojan una ganancia superior a los $209.000 millones, el mejor resultado económico de la historia reciente de la empresa.
“Logramos revertir más de quince años de déficit operativo, alcanzar el equilibrio económico y construir una empresa capaz de sostenerse con sus propios recursos”, escribió. Y agregó: “Rediseñamos procesos, optimizamos la red logística, fortalecimos nuestra presencia en el eCommerce, incorporamos nuevas tecnologías y avanzamos en la automatización y digitalización de nuestros servicios”.
En el cierre, Baldini recurrió a una imagen institucional: “Los presidentes pasan, las gestiones pasan, pero el Correo Argentino permanece, uniendo a los argentinos y llegando cada día a donde otros no llegan”.
El Correo Argentino depende actualmente de la Jefatura de Gabinete. Un decreto de julio —el N.º 581— transfirió la supervisión de la empresa al vicejefe de Gabinete, Gustavo Coria, en el marco de una reorganización interna del Poder Ejecutivo.



