Un golazo y dos rojas provocadas: el gran partido del juvenil Flores en el triunfo de Boca ante Recoleta y cómo fue su salto a la élite

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*El golazo de Flores

El partido entre Boca Juniors y Recoleta por la ida de los octavos de final de la Copa Sudamericana quedó marcado por el golazo del delantero Leonel Flores que decoró el resultado en el encuentro que se disputó en el Palacio Tomás A. Ducó debido a las refacciones que se llevan a cabo en La Bombonera.

El equipo dirigido por Rodolfo Arruabarrena iba perdiendo 1-0 desde el primer tiempo, en un resultado parcial que no se ajustó al trámite del cotejo debido a la superioridad xeneize.

En el complemento Boca Juniors capitalizó el hombre de más por la expulsión de Wilfrido Báez por un codazo al propio Flores y dio vuelta el marcador y puso justicia al encuentro. Primero con dos gritos en dos minutos por medio de Santiago Ascacíbar y Milton Delgado.

Con la superioridad numérica y la confianza por el resultado a favor, el elenco local creció en su juego y llegó el tercero que fue una obra de arte. Luego de un rechazo defectuoso, Boca Juniors recuperó la pelota. Allí se inició una buena jugada con cinco pases que incluyó la participación de Leandro Paredes, quien vio a Miguel Merentiel. El uruguayo cedió atrás hacia Flores, quien sacó un misil desde afuera del área y la clavó en el ángulo superior derecho del arco defendido por Nelson Ferreira. Fue el segundo gol del juvenil de 19 años en 8 partidos en la Primera de Boca Juniors. Su primer tanto fue en el día de su debut, en la victoria 2-0 frente a Sarmiento de Junín por la Copa Argentina.






Flores fue la gran figura del partido y viene siendo una constante desde su debut de la mano del Vasco. Dinámico, con habilidad y buena pegada, se convirtió en uno de los jugadores más punzantes en la ofensiva de Boca Juniors. Por si fuera poco, este martes el juvenil recibió otra fuerte falta que derivó en la segunda tarjeta roja para el elenco paraguayo, en este caso para Dairon Mosquera.

Nacido el 6 de febrero de 2007 en Beccar, provincia de Buenos Aires, Flores dio sus primeros pasos en El Zorzal, de San Isidro, antes de pasar por Ballester y Barrufaldi, de Bella Vista. En 2014, el ojeador Diego Mazzilli, uno de los más reconocidos del club en las últimas décadas, lo observó por primera vez y no tuvo dudas: estaba frente a un caso diferente. Desde ese momento, Flores fue titular en todas las categorías que integró dentro de Boca Juniors.

El camino en las inferiores fue constante y sin sobresaltos. Ya en la Novena División, en 2021, el propio club publicó un video en el que el jugador describía su vínculo con el predio de Ezeiza con una frase que hoy cobra otro significado: “El predio es como mi segunda casa, estoy todos los días acá, me dan de comer acá, desayuno acá”. En 2023, en Séptima División, fue campeón bajo la conducción de Antonio Barijho y sus rendimientos lo llevaron a entrenarse con la Reserva antes de que terminara ese año.

La proyección en las inferiores no era un secreto para nadie dentro del club. En aquella camada también figuraba Joaquín Di Lollo, hermano de Lautaro, que este año llegó a entrenarse con Primera. Pero Flores siempre estuvo por delante, marcado desde chico como una de las grandes joyas del fútbol formativo Xeneize.

Leonel Flores celebra su golazo (REUTERS/Rodrigo Valle)

El 10 de septiembre de 2024, sus actuaciones en la Reserva tuvieron el reconocimiento formal: firmó su primer contrato profesional junto a Raúl Cascini. El vínculo fue luego extendido hasta junio de 2029. Ese semestre y el siguiente resultaron prolíficos: terminó los dos últimos torneos de Reserva con ocho goles en cada uno, la mejor marca para un juvenil de Boca Juniors desde la etapa de Nicolás Blandi, que había anotado ocho y luego 15 durante su paso por la Tercera.

Fue parte del equipo bicampeón en 2025 y elegido como el Jugador de Mayor Proyección del Clausura. En ese mismo año marcó cuatro tantos en la victoria 5-0 ante Aldosivi. Hasta su debut en Primera acumulaba seis goles -uno olímpico, ante Platense- y dos asistencias en sus últimos diez partidos con el equipo de Mariano Herrón.

Leandro Paredes, capitán del plantel profesional, fue uno de los primeros en advertir públicamente su potencial: “Hay un chico en la Reserva, Leo Flores, que juega muy muy bien. Hay mucho nivel”, había declarado el volante tras seguir los partidos de la Reserva junto al resto del plantel de Primera.

Con la llegada de Arruabarrena al banco, el juvenil pasó a entrenarse directamente con el plantel. El técnico lo probó en amistosos ante Defensa y Justicia y Athletico Paranaense, y en el debut oficial ante Sarmiento, por la Copa Argentina, le dio 73 minutos. Flores respondió con un gol de media distancia y fue elegido figura del partido.

En el predio de Ezeiza, nadie se sorprendió. Los GPS del cuerpo técnico terminaron de confirmar lo que se percibe a simple vista: “Todavía está liviano, pero no lo pueden agarrar”, cuentan cerca de Arruabarrena sobre un jugador que completó su primera pretemporada con el plantel sin perderse un solo ejercicio. Los registros que más llaman la atención son su velocidad inicial y su capacidad para sostener la intensidad durante los 90 minutos.

El partido ante Newell’s, el 2 de agosto en el Estadio Marcelo Alberto Bielsa de Rosario, terminó de instalar su nombre. Flores fue el jugador más peligroso de Boca Juniors en la primera mitad y volvió a ser determinante sobre el final, cuando el equipo selló el 2-2 con un tanto de Alan Velasco con asistencia de Tomás Aranda. Pero hubo un detalle que llamó la atención más allá del resultado: mientras sus compañeros festejaban el empate, el delantero fue a buscar la pelota dentro del arco para apurar el saque del medio. Minutos después estuvo cerca de la victoria con un remate cruzado que pasó rozando el palo. Ante Newell’s salieron del campo Miguel Merentiel y Sebastián Villa, pero Flores permaneció los 90 minutos en la cancha.

Hay una jugada que resume el potencial del delantero y explica por qué se ganó tan rápido un lugar en la consideración del técnico. Cuando el equipo perdía 2-1 y el reloj superaba los 80 minutos, desbordó a pura potencia a Jerónimo Russo para iniciar la acción del empate. Una acción que sintetiza las características que los datos también confirman: velocidad de arranque, desequilibrio individual y capacidad para aparecer en los momentos de mayor presión.

La irrupción de Leonel Flores en Primera llega en un contexto particular para Boca Juniors. Tras la decisión de marginar a Exequiel Zeballos, el equipo necesitaba un extremo con las condiciones para desequilibrar, y la respuesta estuvo dentro del club. En el Apertura 2026, el delantero marcó nueve goles y dio cuatro asistencias en la Reserva de Herrón antes de dar el salto definitivo.

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