El objetivo que se puso el Gobierno para el año que viene reconfiguró su mapa de alianzas. Es sabido que la suspensión de las PASO y los acercamientos que lidera Diego Santilli con los gobernadores buscan garantizar la reelección de Javier Milei. Ese cambio de estrategia profundizó las dudas dentro de un sector de la oposición de Córdoba sobre las verdaderas intenciones que tiene La Libertad Avanza de ganar la Gobernación. En concreto, algunos creen que Martín Llaryora podría ayudar a dividir el voto peronista a nivel nacional a cambio de garantías para volver a ganar su provincia.
En las encuestas que analizan en la Casa Rosada, según explicaron a Infobae, hay números que muestran que La Libertad Avanza tiene grandes chances de arrebatarle la provincia al peronismo local. “Hay mucho hastío”, observan. Un dato que los dirigentes locales advierten hace tiempo, tras casi 28 años de gestión del mismo partido, pero que la división del arco opositor imposibilitó en varias oportunidades una alternancia de poder.
En 2023, Juntos por el Cambio logró unificar a todos los sectores con Luis Juez como candidato a gobernador y estuvo a muy pocos puntos de vencer la propuesta de Juan Schiaretti que aquel año postuló a Llaryora como su sucesor. Hoy es Gabriel Bornoroni quien representa a Milei en Córdoba, pero todavía no tuvo la confirmación para encabezar la lista. El senador Juez también pelea por ese puesto, al igual que el radical Rodrigo de Loredo.

La reunión que tuvo Santilli con Manuel Calvo, flamante jefe de Gabinete de Córdoba, encendió algunas alarmas en la oposición local. Según la información oficial, conversaron sobre los pagos que viene efectuando el Ejecutivo nacional de la deuda que mantenía con la provincia en materia de Consenso Fiscal, el programa vinculado a la Caja de Jubilaciones y hasta la posibilidad de hacer el traspaso de la Ruta 19 para realizar obras, al igual que hicieron con Santa Fe.
Según algunos opositores cordobeses, Llaryora usó la foto de ambos funcionarios como una muestra de buena sintonía con la Casa Rosada. En síntesis: un paso más en un posible acuerdo electoral.
¿Cómo sería ese acuerdo? La versión más fuerte plantea que Llaryora se dedicaría a fortalecer una lista presidencial de un peronismo federal que “le robe votos” a Axel Kicillof o a quien se postule por ese sector, para ayudar con la reelección de Milei. Algunos se animan a decir que Sergio Uñac podría ser ese aliado que el cordobés necesita. A cambio, la Casa Rosada haría una campaña lavada en la provincia, con una lista menos potente y sin visitas del Presidente.
“Quieren instalar ese rumor, pero es mentira. Llaryora vendió que la plata que le dieron de la deuda es un principio de acuerdo electoral”, dicen los dirigentes que ya forman parte de la alianza libertaria. De hecho, mencionan que recientemente Santilli también recibió a Bornoroni, que envió a las autoridades del Banco Nación para que se reunieran con los intendentes aliados, entre otros gestos que enumeran para sostener que la Casa Rosada busca ganar la provincia.
Es más, como se prevé que Llaryora desdoble la elección para abril o junio, advierten que sería un antecedente negativo para la pelea de octubre, en la que Milei buscará la reelección. Además de tener un lugar importante en el padrón electoral, Córdoba es la provincia más antikirchnerista, la que más aportó al triunfo de Mauricio Macri en 2015 y una de las que más apoyo libertario muestra en las encuestas. “La prioridad para el Gobierno es que Córdoba se pinte de violeta porque hay buenos números”, insisten los dirigentes opositores.
La necesidad de lograr la unidad

Más allá de las especulaciones sobre supuestos acuerdos entre la Casa Rosada y Llaryora, la oposición local necesita imperiosamente lograr la unidad. El problema es que hay tres nombres en danza que no quieren dar el brazo a torcer. Juez, que ya perdió en tres oportunidades, dice que no va a deponer sus aspiraciones mientras sus encuestas lo muestren competitivo. Bornoroni, por su parte, tiene poco nivel de conocimiento, pero sabe que el sello de La Libertad Avanza le garantiza competitividad. En las mismas circunstancias arrasó Gonzalo Roca en las legislativas de 2025.
En la lista también se anota De Loredo, quien todavía no forma parte del frente opositor. El dirigente radical ya tuvo una mala experiencia con los libertarios en las negociaciones del año pasado, que lo dejaron sin posibilidades de renovar su banca en la Cámara de Diputados. Sin embargo, cree que puede dar la pelea para el próximo año o, en todo caso, lograr la mayor representatividad de la UCR en las listas. El problema es que, para eso, necesita que el partido centenario se encolumne detrás de su liderazgo, un objetivo que parece cada vez más lejano.
Recientemente tuvo un revés dentro del Comité, cuando la votación para la prórroga de las autoridades fracasó. De Loredo denuncia que en esa interna se metió el PJ comprando voluntades para dividir al radicalismo. Otro sector dice que, en realidad, hay un fastidio con su conducción. “Subestimó la elección, no la trabajaron y creyeron que estaba todo bien”, dicen.
El tema es que De Loredo vive una encrucijada: las encuestas le muestran números negativos cuando lo relacionan con la UCR, pero necesita del partido para poder ser candidato a gobernador. Además, con el fracaso de la prórroga de las autoridades partidarias, está obligado a ir a una interna o llegar a un acuerdo con sus correligionarios, muchos de ellos con intenciones de confrontarlo. El calendario tampoco ayuda: el próximo mes tiene que resolver la disputa para, después, poder negociar con el gobierno nacional.



