Santilli le toma el gusto a la nueva posición, las colectoras como “salvoconducto” y el factor Pettovello en la salida de Adorni

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Diego Santilli, jefe de Gabinete

Diego Santilli tiene un orzuelo en el ojo desde hace tres meses, cuando la figura de Manuel Adorni empezó a tambalearse y su nombre se instaló como número puesto para reemplazarlo. Desde entonces, admiten en su equipo, convivieron con la sensación de que sus planes podían darse vuelta de un día para el otro. Y así fue.

Después de su nombramiento, en el entorno de Diego Santilli se siente un clima de euforia contenida. El flamante jefe de Gabinete no buscaba el cargo, y sus allegados dicen que estaba más cómodo en Interior, donde se dedicaba a silbar bajito sin romper nada, decidido a no arruinar el plan de ser el candidato a gobernador bonaerense de Milei en el 27. Pero el nuevo rol también le sube el precio. Y dicen que ya le tomó el gustito.

En sus oficinas hay, además, una sensación de revancha silenciosa hacia sus ex líderes de PRO. “Mauricio y Horacio nunca le hubieran pagado como le pagó Karina”, dicen en la Jefatura. A pesar de que desde 2023 Santilli milita informalmente en La Libertad Avanza, siguen atentos a las intrigas de su partido de origen, y están convencidos de que los elogios públicos que le dedicaron las máximas autoridades amarillas en estos días de entronamiento fueron, en realidad, “para joderlo”.

Karina Milei todavía no le pidió que haga el pase formal y se afilie a LLA. Pero en el círculo de Santilli se adelantan a esa posibilidad y deslizan que, si se lo propusieran, no opondría mayor resistencia. Por ahora, de todas formas, creen que no conviene. “¿Para qué? Si sirve como PRO“, sostienen.

Es que desde ese perfil híbrido podría empezar a cumplir una tarea de la que supo ocuparse en el primer tramo del gobierno violeta su “hermano” en la política, Cristian Ritondo: hacer de puente con Mauricio Macri. “Lo único que quieren en el PRO es que Javier lo llame a Mauricio”, dicen en la Casa Rosada, convencidos de que Macri está más preocupado por retener la ciudad de Buenos Aires -quizá con una fórmula de Jorge Macri con Pilar Ramírez- que por la Nación.

Con Ritondo, con quien formaba la dupla de PRO que caía con una sonrisa en la cuna libertaria del Hotel Libertador en los tiempos fundacionales del mileismo nacional, la relación está intacta.

En la interna

De cara a la interna del Gobierno, Santilli bajó una orden clara desde que asumió: simplemente, no meterse, bajo ningún punto de vista. Sabe que la única salida al intríngulis de la cúpula libertaria es hablar con Santiago Caputo lo menos posible y en secreto. Y, en simultáneo, exagerar el vínculo con Karina Milei. Llegado el momento de elegir, la respuesta siempre será la misma: volcarse por “el Jefe”.

“El único que puede equilibrar realmente entre Karina y Santiago es Diego”, sostienen, confiados, quienes lo acompañan.

La segunda clave de su estrategia será trabajar sin levantar de más el perfil. Por eso, en sus entrevistas on the record, Santilli no dirá mucho más que elogios hacia la gestión del Presidente, con cuidado de no aventurarse a nada disruptivo. “Diego es el mejor candidato para ganar la provincia”, se entusiasman en su entorno, aunque el propio protagonista evite la definición en público.

La estrategia hacia adelante será de acatamiento total: defensa cerrada de la gestión, ningún comentario sobre la provincia de Buenos Aires, el eje puesto en “Milei presidente”, la búsqueda de sumar a los radicales y el abrazo explícito al antikirchnerismo, con Axel Kicillof como blanco de la confrontación.

Colectoras: el “salvoconducto” de los Menem para los gobernadores

En el Gobierno admiten que las colectoras no son, en rigor, una convicción ni un deseo propio, sino una herramienta que los Menem les “tiraron” a los gobernadores para destrabar la negociación por la reforma política. La apuesta oficial es que los propios mandatarios provinciales se enreden discutiendo entre ellos qué opción prefieren. “Nosotros preferimos terminar con las PASO, pero veremos cómo se arreglan entre ellos”, admiten en Balcarce 50. Otros son más directos: reconocen que la propuesta de las colectoras funciona como palanca de presión para forzar el fin de las primarias. “Eso correría mejor”, murmuran.

El gesto del opositor Gustavo Melella, gobernador de Tierra del Fuego, felicitando a Santilli vía X por su nombramiento fue recibido con satisfacción internamente, tanto como la presencia del díscolo gobernador de Santa Cruz, Claudio Vidal, entre los trece mandatarios que acompañaron la ceremonia de su jura. Y en el entorno de Santilli se ilusionan por los festejos con el Presidente y los gobernadores en Tucumán: creen que podrían asistir aún más mandatarios.

Sin embargo, en la Casa Rosada repiten: “Jaldo organiza”, atajándose de antemano por si hay faltazos o algo sale mal. Puertas adentro del equipo de Santilli nadie quiere errar frente a las expectativas de Karina Milei. Hay una cuota de nerviosismo en la nueva etapa, de mayor “oxigenación”, donde buscan -otra vez- renovar la relación con la casta.

Diego Santilli y Osvaldo Jaldo

Fin

Uno de los capítulos menos conocidos de la salida de Adorni tiene nombre propio: Sandra Pettovello. En la previa de su eyección, la ministra viajó con su amigo Milei a Madrid hecha una furia con el entonces ministro coordinador, que había apurado, sin coodinar con nadie, el anuncio sobre la gratuidad del boleto subsidiado de la SUBE para los portadores de un Certificado de Discapacidad.

Adorni buscaba, según reconstruyen en el Gobierno, contar gestión y aparentar normalidad y proactividad sobre la agenda. Pero el resultado fue el opuesto: las oficinas de ANSES, colapsaron, y como resultado los noticieros mostraron largas filas de personas con discapacidad reclamando turno. Un traspié no menor para una gestión investigada por presunto direccionamiento de fondos en Agencia Nacional de Discapacidad, y que tuvo una de sus polémicas más costosas por la resistencia a la Ley de Emergencia en Discapacidad. Además, esa polémica no coincidía con el nuevo aura que empezaba a buscar proyectar el Gobierno, ahora que se cuida de poner en aprietos a discapacitados y consensúa con las universidades.

Manuel Adorni

La voz de Sandra habría contribuido para que Milei terminase de convencerse sobre su salida, deslizaron en el Gobierno, aunque en el entorno de la amiga presidencial prefirieron no opinar.

En el Gobierno están decididos a dejar atrás a Adorni. En Misiones, cuando Karina Milei lanzó ayer la Escuela de Dirigentes de La Libertad Avanza, no pasó inadvertida la ausencia de Javier Lanari, el histórico número dos del ex vocero y uno de los misioneros más cercanos a la cúpula nacional. El propio Adorni lo había desplazado sin mayores explicaciones días antes de correr él mismo la misma suerte.

Lanari había trabajado en los contactos con la política local, se desempeñó como armador y hasta sonaba como candidato a diputado nacional. Y su ausencia en el temprano modo electoral libertario confirmó lo que en Balcarce 50 dan por sentado: la ruptura con la imagen de Adorni es irreversible y total, aunque en público Milei lo haya abrazado en el corazón de la Casa Rosada, frente a su gabinete y con una transmisión en vivo para todo el país.

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