Detuvieron en Dallas a cuatro hinchas argentinos por colarse para ver el partido ante Jordania: el castigo que recibieron

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Argentina fue claramente local en Dallas (REUTERS/Issei Kato)

Hay muchísimos argentinos en Estados Unidos siguiendo a la selección argentina en el Mundial. Pero buena parte de ellos están sin entradas. Y los tickets en la reventa están en precios que vuelan. Por eso muchos no tienen otra opción que ir a ver los partidos al fan fest. Pero algunos tuvieron la temeraria idea de que podían ingresar igual al A&T&T de Dallas para ver el partido contra Jordania. ¿De qué manera? Colándose. Bueno, en Estados Unidos eso no es tan sencillo. Y los cuatro compatriotas que lo intentaron terminaron confirmándolo. No sólo fueron detenidos sino que tendrán una causa judicial, les retirarán la visa y como si fuera poco tampoco podrán ir a la cancha en la Argentina porque el Ministerio de Seguridad de la Nación les aplicó desde esta misma madrugada el derecho de admisión por dos años, con lo cual ya están integrando hoy mismo el listado prohibido del programa Tribuna Segura.

Todo ocurrió el sábado pasado, cuando en distintos momentos de la jornada fueron divisados vulnerando los vallados perimetrales sin contar con los tickets, habiendo pasado además los primeros sectores de seguridad. Con esas imágenes se hizo un seguimiento desde el Centro Internacional de Cooperación Policial ubicado en Leesburg, Virginia, sede del FBI. Allí trabajaron en conjunto los policías de Dallas, los agentes federales norteamericanos y los dos hombres de seguridad enviados por la Argentina para colaborar en los partidos del equipo de Scaloni: el director de seguridad en Eventos Deportivos de la Nación, Franco Berlín, y el Comisario Mayor Alejandro Eboli, encargado de la división de Eventos Deportivos de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires.

Cotejando las imágenes con los bancos de datos del Registro Nacional de las Personas, dieron con la identidad de las cuatro personas involucradas que ahora enfrentan también un posible proceso de deportación. Al primero que agarraron fue a Leandro Ayala. El hincha no tuvo mejor idea que intentar colarse antes que abriera el propio estadio. A las 10 de la mañana, 13 horas antes de que comenzara el partido contra Jordania, decidió que seguro iba a pasar inadvertido. Se fue al sector Este del Estadio, saltó una valla y corrió hacia el ingreso principal donde había una puerta entornada con trabajadores voluntarios. No llegó muy lejos: lo vieron por las cámaras y mandaron una delegación policial. Resultado: quedó detenido.

Una hora más tarde, los que intentaron copiar la táctica con mejores resultados fueron Juan Ignacio Campoamor y Gerardo Nielsen. El primero saltó una valla perimetral y se mandó por una abertura que había en la puerta G del estadio. Otra vez las imágenes lo condenaron: en menos de diez minutos fue interceptado y se le abrió un proceso denominado Criminal Trespass, que es el equivalente a la intrusión criminal de una morada, que en el Código Penal de Texas puede implicar hasta seis meses de cárcel, aunque es redimible con multa que va hasta 1000 dólares. El segundo de los hinchas también ingresó por el mismo lugar y sufrió el mismo efecto que su compañero: detenido y trasladado a la dependencia policial.

El último que creyó que podía burlar la Seguridad norteamericana fue Federico Llach. En pleno mediodía de Dallas llegó hasta el estadio y se pegó a un espectador que tenía una entrada válida. Cuando éste apoyó la misma en el molinete y la puerta se abrió, Llach, como los autos que no quieren pagar peaje, se mandó detrás, pero empujando visiblemente al de adelante para que no se le cerrara la barrera. La maniobra fue advertida por los hombres de seguridad que estaban en ese sector y lo detuvieron inmediatamente. Su caso fue considerado una infracción y, si bien lo mandaron al centro de detención del estadio, después de leerle la acusación, lo dejaron ir, aunque no podrá ingresar a los estadios y según fuentes de la seguridad del Mundial, se le anulará el visado para que no pueda reingresar como turista a los Estados Unidos. Y además fue incluido en el derecho de admisión de la Argentina por el Ministerio de Seguridad.

La mira está puesta ahora en lo que pueda ocurrir el viernes en Miami. Por un lado, porque la cantidad de argentinos y latinos en general hacen de esa ciudad un mundo de hinchas que querrán estar en el Hard Rock Stadium para ver a Lionel Messi. Y porque la experiencia de la última Copa América, con gente colándose por todos lados para ver la consagración argentina, es un escándalo que aún está muy presente en todos.

Si bien la máxima atención de los organismos norteamericanos sigue puesta en la presunta actividad terrorista que alguien quiera llevar a cabo en alguno de los estadios donde se juega la Copa, a medida que avanza la Argentina, la preocupación por los barras también va en aumento. Y, si bien hasta ahora se han portado bien y todos tienen sus tickets correspondientes, la hipótesis de que los vendan a 5000 dólares cada uno e intenten ingresar igual está primera en la lista de prioridades para el match con Cabo Verde. También la Seguridad sabe que, a partir de lo visto en la primera fase, donde hubo barras por doquier, algo ya documentado por Infobae, más de uno que no se animó a viajar pensando en que podía ser rechazado por Migraciones ahora está sumando millas para decir presente en Miami. Por eso se afianzarán los controles en una ciudad que, a esta hora, ya está completamente vestida con los colores de la Albiceleste.

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