Fue titular en el primer partido del Mundial 1998 con Brasil, duró 45 minutos y no jugó más en su selección: “Aquí mando yo”

0
7

El curioso caso de Giovanni en el Mundial de 1998 que no volvió a sumar minutos (Grosby)

La historia de Giovanni Silva de Oliveira en el Mundial de 1998 es un ejemplo de cómo una gran cita internacional puede cambiar el destino de un futbolista consagrado. Pese a llegar como una de las figuras del plantel brasileño, su participación quedó reducida a solo 45 minutos en el debut ante Escocia. Aquel partido terminó marcando el principio y el fin de su presencia en la Copa del Mundo, un desenlace que aún resuena por la crudeza de sus propios relatos.

Giovanni fue titular en el primer encuentro de Brasil en Francia 98, pero al llegar el entretiempo, el técnico Mário Zagallo decidió reemplazarlo. El jugador nunca volvió a pisar el campo durante el torneo, a pesar de que Brasil avanzó hasta la final. «Durante el Mundial, en el vestuario, pensé en dejar la selección“, recordó Giovanni en una entrevista para Bola da Vez. Su testimonio reconstruyó un ambiente de tensión y desencanto que lo acompañó desde ese instante: «Llegué al vestuario, me quité el botín y lo tiré. (Mário) Zagallo se me acercó y me dijo: ‘Aquí mando yo’. Roberto Carlos estaba a mi lado: ‘Tranquilo, Giovanni. Piensa bien’. Respiré hondo y dije: ‘Si pido irme, los muchachos se me van a echar encima’. Mantuve la calma, pero sabía que allí ya no volvería a jugar“.

El paso fugaz de Giovanni por la máxima cita dejó huella en el propio protagonista. En ese vestuario, la frustración lo llevó a pensar en abandonar la concentración. No lo hizo, pero la herida quedó abierta. El exdelantero de Santos y Barcelona narró una crítica directa a la gestión del entrenador: “El gran error de Zagallo fue convocar a la selección nacional y revelar inmediatamente la alineación titular; creo que después lo pensó mejor y se arrepintió”, encasilló el brasileño.

Sin Giovanni, Brasil llegó a la final (Allstar Picture Library Ltd/The Grosby Group)

Más allá de la cuestión táctica, Giovanni también señaló un problema estructural que, según él, afecta a los jugadores del norte de Brasil. “Absolutamente. No hay medios de comunicación, ni prensa que me apoye, eso existe. Si dejas a Giovanni en el banquillo, nadie dirá nada”, afirmó cuando le preguntaron si sufría prejuicios por su origen. El exfutbolista insistió en que dentro del grupo ya se sabía que ciertos jugadores tendrían prioridad: “En la selección, ya sabíamos que Leonardo iba a jugar, no tengo nada en contra de él, es mi amigo, muy talentoso, pero tenía que haber un puesto para él. Hablábamos, ‘alguien va a caerse’, en los amistosos yo marcaba goles. Luego llegó la primera parte contra Escocia, jugué mal, nunca más”.

En la práctica, Giovanni no encontró segundas oportunidades. Pese a haber sido protagonista en los amistosos previos y marcar goles, una mala actuación ante Escocia lo relegó al banco sin posibilidad de redención. “Con la selección nacional tuve que matar a un león; hay jugadores a los que les das diez oportunidades”, reflexionó. La frase revela la sensación de desigualdad interna que vivía en el plantel y cómo las trayectorias individuales podían quedar marcadas por decisiones puntuales.

La edición de Francia 98 terminó con Brasil como subcampeón y la consagración de la selección anfitriona, que venció 3-0 en la final. Mientras tanto, Giovanni vio el resto del torneo desde el banco, testigo de una campaña que, para muchos, estuvo marcada por la ausencia de Romário y la presión sobre Ronaldo, quien llegó a la final tras sufrir convulsiones. El caso de Giovanni contrastó con el de otros compañeros que, pese a dificultades, tuvieron revancha en ediciones siguientes. El exdelantero no volvió a vestir la camiseta de su país en un Mundial.

Mario Zagallo fue el director técnico de la selección de Brasil durante la Copa del Mundo de Francia 1998 y falleció en 2024 (EFE/ Antonio Lacerda)

Antes de esa experiencia, Giovanni ya había construido una trayectoria que lo ubicaba entre los grandes talentos del fútbol brasileño. Su carrera comenzó en 1990 en el Taça Luz, para luego pasar por equipos como Tuna Luso, Remo, Paysandú y Saocarlense. El salto de calidad llegó en 1994 con su incorporación a Santos, donde brilló hasta 1996. Ese año se sumó al Barcelona, integrando planteles con figuras como Luis Enrique, Hristo Stoichkov, Pep Guardiola y Ronaldo. Más adelante, seguiría sumando títulos en Europa, especialmente en el Olympiakos de Grecia.

El palmarés de Giovanni lo distingue: dos Ligas, dos Copas del Rey, una Supercopa de España, una Recopa y una Supercopa de Europa con el Barcelona; cinco Ligas y una Copa griega con el Olympiakos; una Copa de Brasil y un Campeonato Paulista con Santos. A nivel selección, disputó veinte partidos y anotó seis goles, consagrándose campeón de la Copa América en 1997 y subcampeón del mundo un año más tarde. Según Transfermarkt, portal especializado en fichajes y estadísticas.

La despedida profesional de Giovanni tuvo lugar en 2010, nuevamente en el Santos, el club con el que más se identificó a lo largo de su trayectoria. Su paso por el fútbol europeo y sudamericano le permitió compartir vestuario con leyendas, pero el recuerdo del Mundial 98 permanece como una espina. En cada Mundial, su caso regresa como ejemplo de cómo una decisión técnica puede cambiar para siempre el rumbo de un futbolista.

El contexto dentro del vestuario brasileño previo y durante Francia 98 no fue el más favorable. Brasil llegaba como defensora del título, pero la ausencia de Romario y las tensiones internas complicaron el ambiente. Giovanni quedó atrapado en ese clima de exigencia y presión, donde un mal primer tiempo bastó para condenarlo al olvido dentro del torneo. Mientras Ronaldo logró redimirse años después, Giovanni nunca tuvo esa segunda oportunidad con la Verdeamarela.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí