El Senado define si impulsa una sesión clave y crecen las dudas y desconfianzas por la interpelación a Adorni

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La vicepresidenta y titular del Senado, Victoria Villarruel, junto a la jefa de la bancada libertaria, Patricia Bullrich

En medio de la germinación de una “Moncloa” opositora contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, los titulares de los bloques del Senado deberán verse las caras esta tarde y desde las 18, en la reunión de Labor Parlamentaria que comandará la vicepresidenta, Victoria Villarruel, para definir si sesionan o no mañana. A nadie le importa el temario del eventual encuentro y, como informó ayer Infobae, muchos dialoguistas se preguntan, desde hace varios días, por qué se insiste con ir al recinto -como empuja el kirchnerismo- en una semana “corta”, lo que eleva los dobles pensamientos y las desconfianzas en el corazón del propio mileísmo.

“Ni siquiera están los cambios extra en la ley de propiedad privada y ya la volvió a criticar la Iglesia horas atrás. Entiendo hubo alguna sugerencia para levantar Labor Parlamentaria, pero no se concretó. Al parecer, en nuestro propio espacio no hay coincidencias. Será interesante revisar la cronología de todo esto si el jueves termina de quebrarse todo para saber bien, a cara descubierta, de qué lado está cada uno”, reconoció a este medio un resignado legislador de La Libertad Avanza (LLA).

Con el vigente panorama y, de continuar igual, el sendero sería el siguiente: en Labor Parlamentaria se decidirá la sesión o unos días de alivio. Para el primer caso, al otro día, aterrizaje en el recinto. Si se planteara incorporar sobre tablas el pedido de interpelación de Adorni -presentado por el kirchnerismo-, el oficialismo apuntaría a que el mismo no fue dictaminado en la comisión de Asuntos Constitucionales y precisaría, para discutirse, la habilitación con dos tercios de los presentes. Por eso será trascendental lo que se opine en la cumbre de las 18. En caso de frenar, quedará todo atado con hilo.

En caso de trabajar mañana, que aparezcan dos tercios tras la máquina de sacar leyes que fueron los libertarios en las extraordinarias de diciembre y febrero pasado sería una herida muy fuerte sobre el control político real de la Casa Rosada nada menos que en la Cámara alta. Casi que tiraría todo lo construido -si es que puede llamarse de esa manera- en los últimos meses. El segundo, en tanto, sale solo: con ese número, también estaría garantizada la mayoría absoluta para validar el pedido de interpelación.

El pleno de la Cámara alta durante su última sesión, realizada a inicios del corriente mes

Somos 21. Si los nuestros no nos fallan, cosa que no descarto a esta altura, y agregamos cuatro más, llegaríamos a 25 y bloquearíamos los dos tercios. Será algo arriesgado encontrar esas voluntades, pero no imposible. Todo esto, en caso de sesionar. Es increíble que siga firme Labor Parlamentaria. Como si alguien quisiera que el drama llegue igual”, lanzaron desde un despacho que defiende a la Casa Rosada.

Que el oficialismo consiga una resolución de ese tipo no deberá ser tomado como una victoria, ya que la misma será parcial. Lo más grave es que pondrá en juego toda su política de alianzas en la Cámara alta y, si dialoguistas votaran a favor de la habilitación sobre tablas por lo de Adorni, estarán obligados a demandar -después del recinto- que se convoque a Asuntos Constitucionales. Derivaría todo en una situación tóxica como la del reciente pasado, cuando la Casa Rosada no llamaba a debatir, por caso, una recomposición en jubilaciones. El final de aquel episodio es conocido.

Por otra parte, la bandeja de iniciativas que desea la Casa Rosada suma mucho volumen y hay textos en larga siesta que no logra destrabar la jefa de LLA, Patricia Bullrich. Otros, en tanto, fueron despedazados por los aliados antes de dictaminarse, sin objeción alguna de parte de la porteña. Y hay despachos ya firmados con reclamos de nuevas modificaciones, como la ley de propiedad privada que está -aún débil- anotada para la potencial sesión de mañana.

Durante la jornada de ayer, de lo único que se habló fue de Adorni, tanto defensores como detractores. Lo que no queda claro es si, en el primer grupo, todos los libertarios están alineados. Vale recordar que días atrás, en la votación de un simple pliego judicial, el mileísmo se dividió en tres. Son 21 senadores. Bullrich, la supuesta conductora.

La última del jefe de Gabinete: recién anoche envió su conformidad para activar, de manera oficial, el mecanismo de preguntas de cara al informe de gestión que ofreció dar, en principio, el 2 de julio. Tendría que haberlo dado en mayo, según el artículo 101 de la Constitución. Nadie en ese cargo lo cumple al 100%.

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