Inodoros inteligentes: el gadget premium que empieza a entrar en los hogares argentinos

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Los dispositivos pensados para la casa inteligente abarcan más rincones del hogar argentino y ya están hasta en el baño. De hecho, en el mercado nacional está en aumento el uso de inodoros inteligentes, aunque claro, es una tendencia muy incipiente, que empieza por ahora en el segmento más alto de la sociedad.

“En lo que va de 2026, ya vendimos un 132% más que todo lo que comercializamos durante 2025”, dice Clara Di Ció, gerente de marketing de De Stefano y DS forma, firma que es el único distribuidor en Argentina del fabricante japonés TOTO.

Si bien los primeros modelos de inodoros inteligentes disponibles en el país datan de 2018, desde hace relativamente poco comenzaron a llegar más opciones importadas. A la hora de los precios, los más económicos se consiguen por $600.000 mientras que los tope de gama rondan los 3500 dólares.

Qué ventajas tienen los inodoros inteligentes

A diferencia de los baños tradicionales en Argentina, donde el bidet suele estar separado del inodoro, los modelos inteligentes integran ambas funciones en un único dispositivo. Además de los distintos modos de chorro de agua, incorporan prestaciones como secado con aire caliente y calefacción, lo que incluso puede reducir el uso de papel higiénico.

Según el dispositivo, puede incluir más o menos funciones como asiento calefaccionado, apertura y cierre automático de la tapa, control remoto o panel digital, desodorización y hasta luz nocturna para facilitar el uso en cualquier momento. También vienen con características de autolavado, lo que podría volver obsoleto el uso de recursos caseros como lavarlos con vinagre o con café para neutralizar olores.

Los inodoros inteligentes se instalan como los convencionales y solo necesitan un enchufe cercano. Incluyen funciones como bidet integrado, asiento calefaccionado, apertura y cierre automático de la tapa, control remoto o panel digital, desodorización y hasta luz nocturna

Aprovechando las ventajas percibidas, Juan Carlos, un empresario de 58 años, instaló dos de estos inodoros en su casa: “Si bien son muy lindos, y los primeros días tocábamos todos los botones para probar todas las funciones, luego empezamos a usarlos como cualquier inodoro tradicional. Al fin de cuentas, de todas las funciones que tenemos, solo usamos la de bidet”, se sincera. “Es un chiche moderno para tener en la casa, pero no cambia el hábito de vida ni creo que sea lo más top de mi hogar”.

En relación con esto, Di Ció considera que uno de los principales argumentos de elección es que se trata de una alternativa inteligente para optimizar el espacio del baño y para entregar proyectos de mayor calidad: son los arquitectos de construcciones premium los que se sumaron más rápidamente a esta tendencia que ya está derramando de manera natural hacia el consumidor final.

La ejecutiva se explaya: “Los inodoros inteligentes no están solo en Japón, sino también en Estados Unidos, Europa y Asia. Quien se hospeda en un hotel de primer nivel en Miami, en Barcelona o en Tokio muy probablemente ya tuvo su primer contacto con un inodoro de este tipo. Esa experiencia queda, y cuando vuelven al país buscan replicarla en su propio hogar. A eso se suma, cada vez más, el boca a boca: hoy también llegan clientes que simplemente lo descubrieron en la casa de un amigo. De hecho, la gran mayoría de las viviendas particulares premium que se están construyendo en los últimos dos años en Argentina los están incorporando”.

La higiene suele ser otros de los argumentos más poderoso que inclina la balanza hacia estos modelos porque su sistema de bidet incorpora una varilla retráctil que se despliega. “Nuestros modelos lo hacen en un ángulo de 43 grados. No es aleatorio: cuando el chorro impacta contra el cuerpo, el agua usada cae directamente hacia el fondo de la taza por gravedad, y debido a ese ángulo preciso, la trayectoria del agua nunca se cruza con la varilla limpia que sigue operando. La varilla permanece a una distancia física segura, logrando una limpieza eficaz mediante la parábola del agua, sin contacto”, explica Di Ció, entre otros detalles. Además, si el inodoro permanece un tiempo sin uso, la varilla se enjuaga automáticamente para evitar acumulaciones.

Osten Tower II es un edificio de lujo cuya entrega está prevista para diciembre de 2028 y que estará ubicado en Distrito Madero Harbour en Puerto Madero. Sus más de 200 unidades residenciales contarán inodoros inteligentes. “Creemos en la innovación aplicada a los espacios y en cómo la tecnología puede transformar la experiencia cotidiana. Así como, en su momento, las cocinas comenzaron a integrarse a los livings para crear ambientes funcionales; entendemos que los inodoros inteligentes representan un primer paso hacia una tendencia global que redefine el diseño y el confort en los sanitarios. Además de optimizar el espacio al reemplazar el bidet tradicional, permiten generar ambientes más minimalistas, cómodos e higiénicos. Consideramos que ofrecen una experiencia superior en términos de confort, limpieza y funcionalidad”, justifica Julieta Steinmann, Gerente de Proyecto de GNV Group, la firma detrás de este proyecto.

Su antecesor, el edificio Osten Tower I, incorpora estos sanitarios y la experiencia es positiva: “Este tipo de soluciones reúnen nuevas tecnologías y mayores prestaciones, y consideramos que, a medida que su uso se expanda, se convertirán en una elección cada vez más natural dentro del mercado residencial premium”, agrega la entrevistada.

Lo que sigue

Según consultoras internacionales, se espera que este gadget expanda su presencia no solo en hogares modernos, sino también en hospitales y espacios públicos. Al respecto, los consultados explican que es posible instalar un inodoro de este tipo en un baño existente sin necesidad de una reforma mayor. “El único requisito adicional es contar con una toma eléctrica cercana, algo que en la mayoría de los casos puede resolverse sin obras complejas”, comenta Di Ció.

Según la consultora Mordor Intelligence, el mercado mundial de smart toilets rondará los US$9330 millones a fines de este año y crecería hasta US$14.260 millones en 2031. Por supuesto, los modelos que se vienen serán más avanzados de los que conocemos ahora. De hecho, se sabe que algunos incorporarán sensores vinculados a la salud para monitorear variables como hidratación, glucosa, y detección temprana de enfermedades a partir del análisis de fluidos corporales.

Después de transformar televisores, cocinas y sistemas de seguridad, la tecnología, de la mano del concepto de “smart home”, también empezó a meterse en uno de los espacios más íntimos de la vida cotidiana.

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