“Todavía creo que puedo patinar como hace 20 años”: Tony Hawk se refirió al paso del tiempo

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La entrevista a Tony Hawk en Vanity Fair revela su filosofía sobre felicidad, perseverancia y creatividad en el skate (REUTERS/Angelika Warmuth)

Tony Hawk, figura del skate, compartió con Vanity Fair una mirada personal a los impulsos que han marcado su vida, desde la calma en el caos hasta el motivo detrás de su famosa rampa de USD 1 millón. Entre confesiones sinceras e ironía, reveló aspectos fundamentales de su personalidad creativa e incansable.

En la entrevista, el patinador profundizó sobre la felicidad, la perseverancia y su inversión más conocida. Para él, encontrar satisfacción en medio del caos es clave para la vida plena.

Reconoció que la terquedad juega un papel esencial en su trayectoria, y justificó el valor de su rampa de USD 1 millón. Destacó que, por encima de sus logros materiales, su familia y la salud son sus grandes prioridades.

Calma en medio del caos

Tony Hawk destaca que encontrar satisfacción en medio del caos es clave para una vida plena y exitosa (REUTERS/Mike Blake)

Desde el principio de la conversación con Vanity Fair, Tony Hawk fue claro acerca de su concepto de felicidad: “Encontrar satisfacción en medio del caos”. Esta idea, explicó, atraviesa tanto su carrera deportiva como su vida cotidiana.

Cuestionado sobre las virtudes tradicionales, el patinador consideró que el idealismo está sobrevalorado. Entre bromas admitió que, aunque repite la frase ‘¡Viviendo el sueño!’, esa vida implica pocas horas de descanso.

La aceptación de sus propias imperfecciones fue otro de los temas, relató a Vanity Fair. “Perdí mis cejas tras varias heridas y puntos. Si alguien las encuentra en el fondo de un bowl de skate, agradecería que las devuelva”, ironizó.

La terquedad como motor

La terquedad, según Hawk, se transformó en un motor fundamental para superar desafíos y crecer en el skate (REUTERS/Angelika Warmuth)

Uno de los aspectos centrales de la entrevista fue la autocrítica de Tony Hawk respecto a la terquedad. “‘Mi terquedad’. Pero logré canalizarla principalmente hacia el skate”, confesó al medio.

Relató cómo esa obstinación fue clave para superar dificultades: “Todavía creo que puedo patinar como hace 20 años”, confesó, y que esa terquedad, más que una debilidad, terminó fortaleciendo su carrera sobre la tabla.

Reconoció, además, el deseo de tocar varios instrumentos y hablar francés con soltura como talentos por adquirir. Consultado sobre qué cambiaría de sí mismo, bromeó con su imposibilidad de patinar en ‘switch’ (con la postura cambiada) y sus ronquidos: “Lo siento, Cathy”.

La autoexigencia y el sentido del humor acompañaron su trayectoria.

Familia, salud y una rampa de un millón de dólares

En la charla, Hawk confiesa que acepta sus imperfecciones con humor y reconoce la importancia de la autoexigencia (Lihue Althabe)

En cuanto a sus mayores logros y posesiones, Tony Hawk puso la salud por encima de todo: “‘Mi salud’ y mi paladar”, subrayó. Colocó el bienestar y los pequeños placeres de la vida por encima de cualquier premio.

La familia ocupa un lugar primordial entre sus afectos. “Mi querida Catherine y nuestra numerosa familia” encabezan la lista, junto a hijos, nietos y su perra Lola. Relató que sus mejores viajes son aquellos compartidos con sus seres queridos, ya sea alrededor del mundo o en su propio jardín.

Sobre su máxima extravagancia, respondió sin dudar: “Mi rampa de USD 1 millón. ‘Valió cada centavo’”, reafirmó ante Vanity Fair. Esta inversión simboliza, para el deportista, un espacio dedicado a la creatividad y el desafío.

La curiosidad y el aprendizaje constante impulsan a Tony Hawk a buscar nuevos desafíos dentro y fuera del skate

Reconoció que la impuntualidad y las lesiones por trucos simples le resultan especialmente frustrantes. Su rasgo más distintivo, según describió, es la fiabilidad, y aspira a envejecer sin dolor.

La conversación recogida por Vanity Fair exhibió la faceta más accesible y sincera de Hawk, desde la broma sobre reencarnar en un ave de presa —“sería justo, después de compartir el mismo nombre toda mi vida”— hasta su deseo de perpetuar la pasión por el skate y contribuir al desarrollo social.

Además, Hawk expresó que la curiosidad y el aprendizaje constante siguen siendo motores esenciales en su vida, tanto dentro como fuera del skatepark, impulsando su búsqueda de nuevos desafíos personales.

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