El desafío de Milei: convertir los dólares de la energía en desarrollo para toda la Argentina

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Javier Milei junto a Horacio Marín, presidente de YPF, en Vaca Muerta

Nadie tiene la vaca atada, decimos en el campo. Y sino, pregúntenle a Adorni. Por eso, aunque el presidente Javier Milei insista con que vino para llevar al país al “podio de las potencias mundiales”, vale preguntarse cómo lo hará. El Gobierno asegura que Vaca Muerta es la locomotora de ese tren que nos trasladará al desarrollo. Es cierto, las proyecciones en producción y exportación en oil & gas son monumentales. Pero ¿todos tenemos ticket para subirnos a ese tren? ¿Hay lugar para los once millones del Conurbano? Y la más importante: ¿es un viaje hacia Australia o a Angola? Veamos.

Esta semana, durante su participación en el Bilateral Energy Summit en Houston, el presidente de YPF, Horacio Marín, afirmó que “no hay lugar en el mundo donde se vaya a invertir tanto como en Vaca Muerta” y proyectó inversiones por USD 130 millones para los próximos años. Repitió, además, que este año Argentina llegará al millón de barriles de petróleo diarios y para 2031 alcanzará los USD 30 mil millones anuales en exportaciones. Ese monto es, justamente, el aporte del sector agropecuario al total de exportaciones el año pasado.

En su informe del 4 de mayo, la consultora Empiria, liderada por el ex ministro Hernán Lacunza, destaca que en 2025 las exportaciones totales de Argentina aumentaron 9%, llegando a 87 mil millones de dólares. De ese total, 30 mil millones los aportó el campo; 23 mil millones la industria, 22 mil millones los productos primarios y 11 mil millones combustibles y energía. Por eso, Marín considera que Vaca Muerta será para la economía argentina una “segunda turbina” de generación de divisas, con un impacto equivalente o superior al del sector agropecuario.

No está en discusión la riqueza del subsuelo neuquino ni el potencial de la cuenca Vaca Muerta. La incógnita está en la capacidad de las elites políticas y económicas de Argentina para transformar esa riqueza en desarrollo y crecimiento. Hay ejemplos en el mundo de países que tuvieron esa capacidad, como Australia. Y también de otros que no la tuvieron –o directamente ni lo intentaron–, como Angola. “El problema del desarrollo no es exclusivamente un problema de recursos, es más bien, un problema de decisiones políticas”, sentencia la politóloga Mara Pegoraro.

Un trabajador de YPF en Vaca Muerta (REUTERS)

Australia encaró en la década del 70 un proceso de reconfiguración estructural que se consolidó con las reformas Hawke-Keating en los 80. El país logró desarticular una matriz económica cerrada e ineficiente, caracterizada por aranceles manufactureros superiores al 25%, para transformarse en una economía abierta y competitiva. Este giro no fue una terapia de choque improvisada, sino un proceso gradual de 30 años que permitió a Australia encadenar 28 años de crecimiento económico ininterrumpido hasta la pandemia, un récord sin precedentes entre las naciones desarrolladas.

“Angola es el caso testigo del otro extremo: recursos abundantes, instituciones débiles, captura de la renta por élites, volatilidad política y escasa transformación productiva del ingreso energético”, señala Pegoraro, coordinadora del Centro de estudios para la recuperación Argentina (Centro RA) de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Para ella, “Angola, Australia y Noruega tienen algo en común con Argentina: todas son economías con abundancia de recursos naturales. Ahí termina el parecido. Lo que las diferencia no es la cantidad de petróleo o gas o litio, sino la arquitectura institucional que rodea esa riqueza”.

Pegoraro explica que Australia “combina estabilidad, seguridad jurídica y planificación pública y privada”. “Tiene un Estado que a través de impuestos y con estabilidad política, reinvierte una porción de la renta petrolera junto con reglas anticíclicas”, asegura. Angola, en cambio, como Argentina, sufre de “inestabilidad regulatoria recurrente, cambios de reglas que erosionan la confianza inversora, tensión permanente entre federalismo y centralización de la renta, y ausencia de un mecanismo robusto de ahorro soberano que aísle al Estado de los ciclos de precios internacionales”.

El lunes, en una entrevista con Carlos Pagni, el politólogo Andrés Malamud, hacía foco en ese mismo aspecto cuando marcaba que la principal barrera para el desarrollo de Argentina no está en la política, sino en la Justicia. “Los empresarios y los Estados extranjeros hablan con el Presidente y esperan las leyes del Congreso, pero no esperan nada de los jueces argentinos. Ese es el poder que falla en la democracia Argentina”, sentenció.

Aunque le gustaría, Malamud no comparte el optimismo de Milei sobre el futuro argentino y analiza: “Cuando vos hablas con los mercados mundiales (…) lo que ves es que no hay expectativas serias en el mundo de que Argentina sea un pionero en el desarrollo y en parte no la hay porque nos falta esa capacidad autónoma de garantizar los contratos”.

Daniel Schteingart, miembro de Fundar y uno de los autores del informe “Comodoro Rivadavia y el fin de un ciclo. Hacia una transición productiva justa para la Cuenca del Golfo San Jorge”, arriesga: “El modelo Milei pone quinta a fondo en las extractivas y al mismo tiempo abre muy fuerte la economía con tipo de cambio apreciado y eso afecta el sector industrial. En el 2025 la economía creció, apalancada en agro y oil&gas, y sin embargo se destruyó empleo, esto no pasaba desde los 90”.

Rolando Figueroa, gobernador de la provincia de Neuquén (@nachomartinfilms)

El punto que marca Schteingart es clave para pensar la Argentina actual y la del futuro. Convertida en una suerte de insignia nacional, Vaca Muerta funciona como un imán para cientos de argentinos del norte y centro del país que se quedaron sin trabajo o buscan mejorar su situación.

En un acto a principios de abril, el gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, avisaba: “Para mudarse a Neuquén hay que tener trabajo, no nos sobra ningún puesto de trabajo”. Neuquén, primero para los neuquinos. Según datos de INDEC, Neuquén es la única provincia del país que registró un aumento del empleo registrado y tiene, por lejos, el salario promedio más alto del país: $3,5 millones.

“Hoy ves los campings locales o predios municipales y se multiplican las carpas de hombres solos. Es gente que viene a ver que consigue”, grafica un dirigente neuquino. Según la estadística oficial, en 2025 ingresaron a la provincia 20 mil personas: 16 mil adultos y cuatro mil chicos. De acuerdo a los análisis de las autoridades provinciales, de ese total de adultos, tres mil están trabajando hoy en el petróleo. No se trata de una migración planificada. Por eso la advertencia del Gobernador que toma nota de cómo se engrosó la periferia de la capital neuquina.

“No es obvio que puedas trabajar en el petróleo sin formación. Y no hablo solo de educación formal, sino de responsabilidad y compromiso. Formás parte de una cadena de valor muy integrada donde el resultado final depende de cualquier eslabón de la cadena. Es una maquina de procesar gente que por ahí no alcanza a comprender el nivel de compromiso que exige”, señaló el ministro de Energía de Neuquén, Gustavo Medeles, en diálogo con Infobae.

Vaca Muerta emplea hoy, en forma directa registrada, a casi 30 mil personas, más de 26 mil sindicalizadas y casi cuatro mil fuera de convenio. Ese número era hace diez años de 17 mil personas y se espera que en 2030 lleguen a 40 mil. El crecimiento es exponencial. También los salarios si se los compara con la media del empleo privado formal. De acuerdo a los escalafones actuales por sindicato, un salario piso de un operario en vaca muerta arranca en $4millones mensuales, mientras que el de un supervisor asciende a $9 millones y el de un profesional fuera de convenio arranca en los $25 millones mensuales.

Argentina recuperó el superávit en la balanza comercial energética en 2024, con 4.900 millones de dólares

Es un hecho que el empleo va a seguir creciendo en Neuquén y que la demanda será intensiva y calificada. También la necesidad de ampliar los servicios de vivienda, salud y enseñanza. La provincia trabaja con diferentes escenarios y se prepara para no colapsar. Y también para el día después. Sin embargo, también advierten que la demanda de trabajo que hoy tiene Vaca Muerta puede no crecer con la misma intensidad. ¿Por qué? Por la profesionalización del recurso humano y la precisión de la tecnología.

“Cuando arrancamos tardábamos 60 días en hacer un pozo, hoy se hace en 16. En dos años cuanto tardaré?”, ejemplifican desde una de las compañías con inversiones en Vaca Muerta. Existe otro espejo: Estados Unidos. Una cuadrilla en Neuquén la integran unas 25 personas, en USA hacen el mismo trabajo con 12.

Los número del petróleo y el gas

Argentina recuperó el superávit en la balanza comercial energética en 2024, con 4.900 millones de dólares. Hay que remontarse a 2007 para tener números similares. La racha positiva en el sector se cortó en 2010, pero fue en 2025 cuando el país tocó un récord histórico en su balanza comercial energética con 7.800 millones de dólares y espera superarlo este año alcanzando los 12 mil millones de dólares.

En una conferencia el 20 de abril, el economista Ricardo Arriazu, uno de los más escuchados por Milei, señalaba que hacia 2030 el país podría alcanzar exportaciones energéticas por USD 32.000 millones, impulsadas por la expansión de la producción, nuevas obras de transporte y el crecimiento de los líquidos derivados del gas. Y vaticinó: “Cada dólar que sube el precio del petróleo son USD 135 millones este año y USD 225 millones el año que viene”.

También el informe “Potencialidad del sector hidrocarburífero de la Argentina”, elaborado en abril por la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos (CEPH), destaca no solo el superávit de la balanza comercial energética, sino también el incremento sostenido de la producción de crudo y gas y la capacidad de transporte de esa producción. El documento destaca que en 2025 el sector hidrocarburífero aportó a la Argentina unos “12.000 millones de dólares adicionales de divisas como consecuencia del aumento de las exportaciones (14,1% interanual) y la disminución de las importaciones energéticas”.

Ricardo Arriazu

Ahora bien, para estos niveles récord en oil & gas no se explican exclusivamente por el RIGI y la ley bases impulsadas por la gestión Milei. “Vaca muerta está como está porque hubo una política de Estado que se ha mantenido en los últimos tres Gobiernos: con Macri, con Alberto y con Milei”, destacan desde una de las empresas líderes del sector, marcando como un hito fundamental la construcción del Gasoducto Néstor Kirchner (rebautizado Perito Moreno) y el aumento en la capacidad de evacuación de la producción de la Cuenca Neuquina.

Caso testigo: Comodoro Rivadavia

“Encontré a la gente muy angustiada, triste. Muchos negocios cerrados”. Esa fue la sensación con que Pilar Sordo, la conferencista chilena, se fue de su última visita a Comodoro Rivadavia hace menos de un mes. Una ciudad que vivió del petróleo durante más de 100 años, que tocó su máximo esplendor hace 15 y que hoy se enfrenta más de seis mil despidos en los últimos dos años. Paradojas de la Argentina actual: los puestos de trabajo que se destruyen en la industria del petróleo en Chubut y Santa Cruz son más de los que crea el mismo sector en Vaca Muerta.

“Comodoro siempre ha tenido el 50% de los trabajos registrados de toda la provincia y es el nodo de servicios para toda la cuenca del Golfo San Jorge, que abarca también el norte de Santa Cruz. Por eso, si tomas la totalidad de la unidad económica el impacto que se produce en la ciudad es alto”, analiza Rubén Zarate, titular de Comodoro conocimiento, el ente autárquico creado en 2008 para trabajar en la reconversión económica de la región.

Zarate señala que la destrucción de empleo asalariado privado en Chubut llegó al 7% en los últimos dos años, pero que hay que tener en cuenta también lo que pasó en la vecina Santa Cruz, donde alcanzó el 15%. “Hay un dato central que es la retirada agresiva y acelerada de YPF que desestructuró la cadena de valor del sector”, advierte Zárate e insiste: “Comodoro siente el impacto del retiro de YPF también en Santa Cruz, porque era el nodo proveedor de servicios a toda la cuenca del Golfo San Jorge.

En febrero de este año, YPF terminó de desprenderse de sus activos en la cuenca del Golfo San Jorge

En febrero de este año, YPF terminó de desprenderse de sus activos en la cuenca del Golfo San Jorge, cuando cedió, por 450 millones de dólares la explotación de Manantiales Berh al holding Pérez Companc. Hoy ese yacimiento cuenta con 1.600 empleados, pero el objetivo del nuevo operador es hacer aún más eficiente el proceso productivo. Cuando el grupo compró los activos de YPF en Chubut, había pozos que tenían un costo de operación de 50 dólares por barril, casi el doble del que registraban en la misma región empresas como Pan American Energy (PAE).

De acuerdo a la estadística oficial, Chubut registraba en el tercer trimestre de 2023 un total de 13.002 empleados registrados en el rubro cantera y minas, mientras que para el tercer trimestre de 2025 ese número era de 10.494 empleados registrados, es decir un 22% menos. Pero el impacto es mucho mayor. De acuerdo a la escala salarial vigente a diciembre de 2025, un trabajador del petróleo cobraba un promedio de $6.466.259 mensuales, mientras que uno de comercio recibía $1.800.00 o un docente $1.134.000. Todo en la misma ciudad.

Según el titular del Comodoro Conocimiento, en los últimos dos años Chubut perdió casi siete mil puestos de trabajo entre empleos directos del sector de hidrocarburos y el de la construcción por la parálisis de la obra pública. Y esa pérdida de empleo impacta, sobre todo, en Comodoro Rivadavia. Una ciudad que, según un informe de Fundar publicado en diciembre del año pasado, llegó a tener 7 puntos de empleo registrado más que el promedio nacional en 2012.

“La Cuenca del Golfo San Jorge se enfrenta a un desafío de reconversión productiva. Tras más de un siglo de potenciar la vida económica y social de la Patagonia, su producción hidrocarburífera cayó un 33% en gas y un 20% en petróleo entre 2017 y 2025”, se advierte en el informe de Fundar, publicado en diciembre del año pasado, “Comodoro Rivadavia y el fin de un ciclo. Hacia una transición productiva justa para la Cuenca del Golfo San Jorge”.

El documento de Fundar advierte, que la matriz productiva y económica de Argentina se está transformando: “Mientras Vaca Muerta concentra inversiones y protagonismo, la Cuenca del Golfo San Jorge vive un proceso de declive: caída del empleo, cierre de PyMEs y erosión de las finanzas provinciales. Esta crisis no es un fenómeno aislado. Es un nuevo capítulo de los clásicos ciclos de auge y caída de las economías basadas en hidrocarburos, ahora intensificados por la transición energética global”.

Cabe preguntarse, entonces, si Comodoro no es, acaso, un recuerdo del futuro.

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