Senado: dialoguistas reclaman un guiño del Gobierno para incorporar leyes propias a la agenda legislativa

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La jefa libertaria en la Cámara alta, Patricia Bullrich, junto a su par del radicalismo, Eduardo Vischi, y el presidente provisional del Cuerpo, Bartolomé Abdala (Prensa Senado)

El oficialismo y la oposición dialoguista en el Senado mantuvieron una reunión virtual días atrás y volverán a juntarse el martes próximo para definir una cuestión central para las bancadas aliadas: para que “camine” la agenda legislativa, el Gobierno tendrá que ceder ante diversas iniciativas que desde diversos bloques anti K reclaman a la jefa oficialista en la Cámara alta, Patricia Bullrich.

La bolsa de proyectos se encuentra abultada por una simple razón: durante el gobierno kirchnerista de Alberto Fernández, casi nada fue tomado en cuenta. En la primera mitad de gestión libertaria, sólo a los ponchazos y en disputas tóxicas. En la actualidad, muchos dialoguistas están “a gusto” con la “muñeca” para negociar de Bullrich.

También es cierto que varias leyes aliadas volverían a generar rispideces. Sobre todo, si en el medio entra en juego el “equilibrio fiscal”, el mandamiento principal -hasta ahora- de Javier Milei. La idea de los senadores más experimentados es representar iniciativas que quedaron en cómoda siesta en los últimos seis años y ver hasta dónde “afloja” el Gobierno.

Si seguimos sólo con los proyectos libertarios, sería lo mismo que en épocas pasadas y nadie quiere eso”, lanzaron desde un despacho de peso a Infobae. En la carrera para agregar temas, los dialoguistas mantienen sus propias batallas. Todo es recibido por Bullrich, que cabecea cualquier granada en la Cámara alta y ya quedó consolidada como la única interlocutora real con el Ejecutivo.

Entre los puntos que algunos bloques deslizaron ante este medio se encuentran las áreas de educación, lobby -“gestión de intereses”, comentan para suavizarlo- y minería y juego de azar, entre otros. Un escalón más arriba se asoman, en paralelo a lo que la Casa Rosada ya insinuó, ideas sobre financiamiento político y las elecciones primarias, con un puñado de legisladores que no ven con malos ojos que no sean obligatorias.

El oficialismo senatorial y la oposición dialoguista durante la sesión extraordinaria en la que se sancionó la reforma laboral (Gustavo Gavotti)

“La mayoría ya se dio cuenta que hay aprovechar todo lo acordado con Bullrich, a quien consideramos racional y seria, para encender las comisiones y trabajar. Si no es en este año no electoral, ¿cuándo va a ser?“, graficó un referente dialoguista. Más allá de la buena relación, otros -los menos- aún desconfían. También el oficialismo, que ve cómo algunas personas que prometen una línea de acción, luego votan junto al kirchnerismo. De hecho, participan en los cónclaves entre libertarios y aliados y, de esa manera, cuentan con todo el ”panorama» de todos los sectores. Se consideran los más rápidos del condado. No lo son y ya hay colegas que ya los califican de “extorsionadores seriales”, algo común en el Congreso.

¿Qué se espera para la semana entrante? Si bien no fueron convocadas, lo charlado en los últimos días derivaría en una convocatoria a comisiones para el miércoles para comenzar la discusión de dos leyes. La primera es del Gobierno y única de las anunciadas por Milei que aterrizó en la Cámara alta: la que “blinda” la propiedad privada.

El texto en cuestión modifica normas sobre expropiaciones -antecedente fresco por la victoria en YPF-, barrios populares -se sancionó en la era macrista, con amplísimo apoyo y abrazo de movimientos sociales, como el de Juan Grabois, tierras rurales e incluso la criticada ley de manejo del fuego que Máximo Kirchner impulsó durante la administración de su estimado “compañero” Alberto Fernández. No se descarta, en caso de haber comisión o plenario, que asista algún funcionario nacional. Se resolverá el lunes.

La segunda está relacionada con un área sensible: las falsas denuncias. El año pasado, un trabajoso dictamen -que cayó con el recambio parlamentario de diciembre- no llegó a la luz verde debido a que, según confiaron en ese entonces varias bancadas a Infobae, el mismo iba a “dinamitar el recinto”, y ahora se busca evitar tropelías en el articulado para que, sobre todo, no haya choques con la convención “Belém Do Pará”, sobre violencia contra la mujer, que cuenta con rango constitucional y fue sancionado por el Congreso en 1996.

Otro ítem es la confirmación -en el peor de los casos, quedará para la semana siguiente- de la sesión que se piensa para el jueves. La finalidad es simple: que tomen estado parlamentario los recientes pliegos enviados judiciales por el Ejecutivo, más la activación de la experimentada exsenadora Lucila Crexell como embajadora -política- de la Argentina en Canadá.

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